Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Atlanta

Católicos defensores de inmigrantes analizan cómo ganar aliados y combatir el miedo

By ANDREW NELSON, Staff writer | Published junio 1, 2017  | Available In English

ATLANTA—Frances McBrayer solía enfocarse en garantizar que los refugiados tuvieran un sitio donde vivir. Estos cansados viajeros eran recogidos en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson Atlanta y tenían puestos de trabajo esperándolos para integrar a sus familias, quienes habían pasado años en campos desolados, a la comunidad de Atlanta.

Su trabajo acompañaba a las familias de los refugiados que huían de la opresión durante sus primeros pasos en América.

Ahora esta veterana funcionaria de Catholic Charities Atlanta (CCA por sus siglas en inglés) se ha dedicado durante los últimos años, junto a una docena de socios de la coalición, a ser una vocera pública de estos recién llegados. Actualmente el trabajo incluye crear oportunidades en el Capitolio de Georgia para que los ex refugiados se fotografíen junto a políticos y líderes estatales para hablar sobre cómo ellos contribuyen a la comunidad.

“Apoyar esta causa se ha convertido en un requisito para el ambiente en el que vivimos hoy”, dijo McBrayer, quien conduce el programa de reasentamiento de refugiados de CCA y es la nueva presidenta de la coalición de agencias de servicio a refugiados, una organización de Georgia de 14 miembros.

“Realmente siempre hemos servido directamente a esta comunidad, sin hablar mucho de ello”, dijo. “Una gran parte de lo que estamos haciendo ahora es tratando de demostrar todo el trabajo que se lleva a cabo, todo lo que los refugiados están contribuyendo a nuestro estado (económica, social y culturalmente), y la gran cantidad de personas que están involucradas en esta causa y la apoyan”.

Abogados y defensores de la Red Católica de Inmigración Legal Inc., conocida como CLINIC (por sus siglas en inglés), hablaron en la convocatoria nacional sin fines de lucro en Atlanta sobre cómo su trabajo ha pasado de ser algo detrás de escena, presentando documentos legales en la corte, a ser una voz más fuerte para los inmigrantes en un ambiente político hostil.

“Ir más allá de la indignación”

Alrededor de unos 500 abogados y defensores de los inmigrantes se reunieron del 24 al 26 de mayo para el evento bajo el lema “Una América que da la bienvenida a todos”.

La conferencia tuvo lugar en medio de un panorama nacional diferente. Desde su toma de posesión en enero, el Presidente Donald Trump ha firmado órdenes ejecutivas prohibiendo temporalmente la inmigración de ciertos países de mayoría musulmana y establecido una aplicación más estricta de las leyes contra inmigrantes ilegales con una política de deportación robusta. Hasta la fecha, sus órdenes ejecutivas de restricción a viajeros han sido bloqueadas por sentencias adversas de las cortes.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU reportó que entre el 22 de enero y el 29 de abril, oficiales arrestaron a más de 41.000 personas por presuntas violaciones de las leyes de inmigración. Un aumento de casi el 38 por ciento en detenciones comparado con aquellas hechas en el mismo período durante la Administración Obama en 2016.

“Tememos por la comunidad inmigrante”, dijo la Directora Ejecutiva de CLINIC Jeanne Atkinson, añadiendo, “La gente está ansiosa, pero los defensores de esta causa no se dejan abatir”.

“En general, están motivados por una misión. La misión no cambia independientemente de la administración o de lo que está sucediendo en el Congreso. Ese nivel de enfoque permite que las personas continúen”, dijo.

Durante dos días de debates y actualizaciones sobre leyes de inmigración, los panelistas reconocieron la necesidad de hacer aliados, a veces con personas que no siempre comparten el mismo punto de vista.

El Obispo Kevin Vann, de la Diócesis de Orange, California, presidente de la junta directiva de CLINIC, dijo que el desconcierto tras las elecciones enfureció a algunos que se preocupan por los derechos de los inmigrantes, pero ahora es el momento de actuar y comenzar a trabajar.

“Debemos ir más allá de la indignación”, dijo, añadiendo que por el contrario, se deben organizar foros y debates para ayudar a inmigrantes no autorizados a hacer planes en caso de que sean arrestados.

“No podemos permanecer indignados, realmente esa actitud no ayuda a nadie”, comentó.

Encontrar nuevos aliados

Un taller centrado en construir coaliciones dentro de la comunidad católica, y con otros grupos, reunió a unas dos docenas de personas.

Los aliados pueden ser personas que no comparten las mismas creencias religiosas pero sí los mismos valores, dijeron los panelistas. Otros hablaron de programar reuniones con funcionarios federales de inmigración para aprender más sobre ellos y mejorar las relaciones.

La Hermana Mary Ellen Burns hablo de una parroquia cerca de New Haven, Connecticut, la Iglesia Santa Rosa de Lima, donde las personas de otras religiones rodean la iglesia cuando los católicos hispanos se reúnen a orar para estar alerta ante la presencia de los oficiales federales de inmigración.

“Que otra gente nos apoye es una buena señal para nuestros feligreses”, dijo. Ella es miembro de la Congregación de los Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús.

El Obispo Vann recordó cómo en una parroquia donde estaba instalando a un párroco una de las lecturas era en español y alguien en la congregación dijo en voz alta que las lecturas necesitaban ser en inglés. El hombre fue abucheado y el nuevo párroco comenzó a hablar en alemán para mostrar sus raíces inmigrantes, dijo el obispo.

Esther Valdés, una abogada de inmigración de San Diego, dijo que quiere ayudar a los inmigrantes que respetan las leyes, no al 7 por ciento de indocumentados con antecedentes penales. Valdés, una partidaria de Trump, cree que la administración se está enfocando en el cumplimiento de la ley.

Como abogada, Valdés dijo que “está a favor de los inmigrantes y de las leyes”. Su práctica se “enfoca en proporcionar a todo ser humano el debido proceso al que tiene derecho”, dijo. Ella ha organizado talleres para informar a padres, que son inmigrantes no autorizados, sobre documentos claves para sus hijos americanos en edad escolar que se deben tener en caso de ser deportados.

En un taller titulado “Respondiendo al miedo con fe y hechos”, los defensores de los inmigrantes instaron a los asistentes a recordar la historia de América.

Los inmigrantes y refugiados son “parte de nuestro ADN como país”, dijo Donald Kerwin, del Centro para Estudios de Migración de New York.

El Papa Francisco y el Evangelio son los argumentos para contrarrestar a aquellos que excluyen a las personas, dijo. Mientras los políticos hablan de los inmigrantes como un tema que “no merece atención, un rival, alguien que debe ser doblegado a nuestra voluntad”, el papa los describe como “un regalo, una fuente de revitalización”, gente que abre “perspectivas para una nueva humanidad”, añadió Kerwin.

Otro orador dijo que los defensores de los inmigrantes no pueden perder el enfoque, sino que deben buscar políticas basadas en hechos y acortar las distancias con las personas que ven a los inmigrantes como riesgos.

“¿Cómo vamos a defendernos? Los inmigrantes forman parte de la experiencia americana. Tenemos que buscar nuevos aliados y nuevos mensajeros. Debemos intensificar el paso porque el juego ha cambiado”, dijo Tom Wong, un profesor de ciencias políticas de la Universidad de California en San Diego.

Wong estudió información gubernamental en condados “santuario”, basada a los criterios de El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los EE.UU, y encontró que estos condados santuario tienen tasas de delincuencia más bajas que los demás, dijo.