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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

Photo by Julianna Leopold
From left, Deacon Chrystian Bis, Deacon Bryan Lee Roberts, Deacon William Charles Whitlow and Deacon Juan Pablo Mora Duran are surrounded by seminarians, priests, deacons and bishops of the Archdiocese of Atlanta after the transitional diaconate ordination at St. Peter Chanel Church on May 23.

Roswell

Cuatro seminaristas han sido ordenados diáconos transitorios para servir a Atlanta

Published 28 mayo, 2026  | Available In English

ROSWELL—El Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., ordenó a cuatro hombres al diaconado transitorio el 23 de mayo en la Iglesia St. Peter Chanel en Roswell.  Los obispos auxiliares Bernard E. Shlesinger III, Joel M. Konzen, SM, y John N. Tran concelebraron la misa.

Juan Pablo Mora Durán, Chrystian Bis, Bryan Lee Roberts y William Charles Whitlow fueron ordenados ante familiares, clero, seminaristas y feligreses de toda la Arquidiócesis de Atlanta.   

En su homilía, el Arzobispo Hartmayer compartió unas palabras con los recién ordenados sobre la humildad que requiere el ministerio. 

«Digo esto como alguien que ha estado en el lugar en el que ustedes están ahora». «Hay algo que invita a la sobriedad en este momento. Algo que pone a un hombre cara a cara con la distancia que existe entre lo que él es y lo que se le pide hacer».

El arzobispo también les recordó que su futuro ministerio no dependería simplemente del talento, sino de la gracia.

«Cada uno de ustedes aporta dones genuinos a este ministerio», dijo. «Pero la vocación no depende únicamente de sus dones; depende de la gracia de Dios».

El seminarista Juan Pablo Mora Durán sale de la iglesia como diácono, entre los vítores de la congregación, tras años de estudio y discernimiento. Criado en el campo en Venezuela, Mora Durán relató que sintió por primera vez el llamado a la vocación cuando tenía seis años. Fotografía de Julianna Leopold

Muchos se secaron las lágrimas mientras los hombres yacían postrados frente al altar durante la Letanía de los Santos, y los aplausos llenaron la iglesia cuando los cuatro salieron como diáconos, dando así el paso definitivo antes de ser ordenados sacerdotes el próximo año.

La liturgia reflejó los orígenes y las familias de los nuevos diáconos. La primera lectura fue proclamada en polaco para honrar la herencia polaca de Bis, mientras que la segunda lectura se leyóo en español como reconocimiento a las raíces venezolanas de Mora Durán.

Tras la misa, se formaron largas filas de familiares y amigos buscando acercarse a los diáconos recién ordenados para recibir sus bendiciones.

Un llamado de la infancia

Mora Durán, de 34 años, nació en La Grita, estado Táchira, Venezuela. Creció primero en el campo venezolano, en Río del Páramo, antes de mudarse a la ciudad. Más tarde se convirtió en cantante y miembro de grupos apostólicos en la Basílica del Espíritu Santo —Santuario del Santo Cristo de La Grita—, un importante lugar de peregrinación en Venezuela.

Mora Durán relató que se sintió atraído por la vocación cuando tenía apenas seis años, y atribuyó el fortaleccimiento de su llamado a sus experiencias personales. Tras el fallecimiento de su padre en 2004, sirvió como acólito en su parroquia local, la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles.  

Después de pasar siete años en formación en el Seminario Santo Tomás de Aquino, en Palmira, Venezuela, Mora Durán se retiró del seminario en medio de las crecientes tensiones políticas que se vivían en el país.

«En esos momentos, aprendí a ser honesto con el Señor, a escucharlo y a confiar en él con mayor convicción», afirmó.

Posteriormente se trasladó a Colombia, donde trabajó evangelizando a los jóvenes a través de una fundación católica, antes de discernir finalmente su regreso a la formación a través de la Arquidiócesis de Atlanta. Como seminarista en el Seminario Notre Dame, en Nueva Orleans, compartió que la oración ante el Santísimo Sacramento se convirtió en un elemento central de su preparación espiritual para su ordenación.

«Para mí, la vida en el seminario es excelente», comentó. «Vivimos para aprender más sobre Jesucristo y su Iglesia, al tiempo que experimentamos y disfrutamos del amor de Dios por nosotros».

Mora Durán expresó que anhela acompañar a las personas en su vida cotidiana a través de la predicación y el ministerio sacramental. Este verano servirá en la Iglesia Christ the Redeemer, en Dawsonville. 

«Si bien sé que puedo servir como un laico comprometido, me siento llamado a llevar la gracia de Dios a los demás de una manera sacramental», dijo. «Deseo ser un discípulo de Cristo que irradie su amor, no solo a través de mi vida, sino especialmente mediante la celebración de los sacramentos». 

Preparado para servir a una comunidad en crecimiento 

Bis, quien tiene 27 años, nació en Fort Stewart y es hijo de padres polacos. Luego, se mudó a Gainesville. El jóven compartió que discernió su vocación discretamente a lo largo de varios años, mediante la oración y la adoración eucarística.

«Lo medité profundamente en privado durante años, a través de la adoración y la lectura», comentó. «Cuando estaba terminando la universidad, decidí intentar orientar mi vida por completo hacia la búsqueda de este discernimiento, incorporándome al programa de seminaristas de Atlanta».

El Diácono Chrystian Bis abraza con alegría a uno de los sacerdotes durante el Beso de la Paz, en la ordenación al diaconado transitorio celebrada en St. Peter Chanel el 23 de mayo.

Bis asistió a la Universidad del Norte de Georgia y obtuvo una licenciatura en finanzas antes de ingresar al Seminario San Vicente de Paúl en Florida.

Su hermano, Albert Bis, describió la ordenación como un momento muy emotivo y alegre para la familia, que asiste a la Iglesia Prince of Peace en Flowery Branch.

«Me siento verdaderamente emocionado», dijo. «Soy muy bendecido de que él haya llegado hasta aquí. Como familia, hemos hecho todo lo posible para apoyarlo, así que me siento muy afortunado al verlo realizar esto».

«Depositar mi confianza en el Señor y lanzarme a ello» fue la forma en la que Bis describió su camino vocacional.

La formación, señaló, le ha enseñado la importancia del sacrificio y de la apertura en el ministerio.

«Aprendí que el servicio requiere estar dispuesto a reconocer mis propias limitaciones, y estar abierto a dejar de lado mis propios deseos y comodidades para ser el ministro que el Señor quiere que sea», dijo.

Bis comentó que le entusiasma servir a la creciente población católica de Georgia, especialmente a través de los sacramentos. Este verano estará en la Iglesia All Saints, en Dunwoody.  

«La fe está creciendo rápidamente en Georgia», dijo. «Poder ser parte del apoyo a ese crecimiento es algo apasionante».

Rodeado de celo por Cristo 

Roberts, de 30 años y originario de Boca Raton, Florida, describió su vocación como «una muestra de la misericordia y el celo de Dios».  

Tras vivir en Florida durante gran parte de su infancia, Roberts se mudó con su familia a Georgia en 2009 y comenzó a participar activamente en la Iglesia St. Brigid, en Johns Creek, donde recibió el sacramento de la confirmación y permaneció involucrado a lo largo de toda la secundaria.

Roberts relató que su relación con Cristo se profundizó durante sus años universitarios gracias a la confesión y a las amistades que entabló con católicos fieles.

«El Señor me atrajo hacia él durante la universidad a través del sacramento de la confesión y por medio de seguidores de Cristo llenos de celo», afirmó. «A medida que aprendía a orar y a servir a los demás en mi comunidad universitaria, el Señor seguía impulsando mi corazón a servirle a él».

Francisco y Silvia Garduno, feligreses de la Iglesia de St. Lawrence, se arrodillan ante el Diácono Bryan Lee Roberts para recibir una de sus primeras bendiciones como diácono oficial, tras su ordenación al diaconado transitorio celebrada en la Iglesia St. Peter Chanel el 23 de mayo. Foto de Julianna Leopold

Tras graduarse de la universidad, Roberts sirvió durante dos años como misionero de FOCUS, acompañando y evangelizando a estudiantes universitarios. Durante ese tiempo, relató, el Señor confirmó su deseo de convertirse en sacerdote. 

Actualmente, Roberts estudia en el Seminario Regional San Vicente de Paúl. El nuevo diácono comentó que una de las lecciones más importantes de su formación ha sido comprender que el ministerio debe brotar de una relación con Cristo.

«Durante el tiempo de formación, he aprendido que el servicio y el ministerio emanan de nuestra relación con el Señor y siempre nos conducen de nuevo a nuestra relación con él».

Este verano, Roberts servirá en la Iglesia St. Catherine Labouré, en Jefferson.

Un sólido sistema de apoyo

Whitlow, de 29 años, oriundo de LaGrange y feligrés de la Iglesia St. Peter, afirmó que su vocación se ha cimentado en aprender a escuchar a Dios.

«La belleza de todo esto reside en la toma de conciencia de que nuestro camino hacia la santidad surge de escuchar al Señor cuando nos llama», expresó.

El Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., sonríe al Diácono William Charles Whitlow —a la izquierda— en el santuario, durante la ordenación al diaconado transitorio en la Iglesia St. Peter Chanel. En su homilía, el Arzobispo Hartmayer se dirigió a los diáconos: «En este momento hay algo que invita a la reflexión . Algo que pone al hombre cara a cara con la distancia que existe entre lo que es y aquello que se le pide realizar».

Cada etapa de la vida —incluyendo los desafíos y los giros inesperados— se convirtió, según compartió, en un «cauce de gracia» que lo condujo al sacerdocio.

Actualmente cursando sus estudios en el Seminario de Notre Dame en Nueva Orleans, Whitlow relató que un retiro en silencio de ocho días —realizado antes de su año pastoral— constituyó uno de los momentos más importantes de preparación espiritual en su formación.

«Esos días, y el tiempo dedicado a absorver las Sagradas Escrituras, fueron extraordinarios, pues me permitieron desglozar la Palabra de Dios de un modo que no había logrado anteriormente», afirmó.

Whitlow expresó su especial gratitud hacia las personas de toda la Arquidiócesis de Atlanta que le brindaron su apoyo durante su etapa de formación.

«Las oportunidades de servir en las asignaciones de verano, el poder estar presente en diversos eventos y haber recibido tanto apoyo a lo largo de los años han sido algo increíbles», comentó. «Mi mayor sostén en los momentos de dificultad ha sido el recordar a la comunidad de Atlanta —y la vocación de servirles—».

Este verano, Whitlow estará sirviendo en la Iglesia Holy Spirit, en Atlanta.

Los diáconos transitorios recién ordenados partieron colmados de ánimo, mientras se preparan para servir a la arquidiócesis y a sus feligreses en su futuro ministerio sacerdotal.

«Al abrir el breviario, ustedes unen su voz a la de cada sacerdote, diácono, religioso y fiel que, en ese mismo instante, se encuentra orando en cualquier rincón del mundo», señaló el Arzobispo Hartmayer en su homilía. «Ustedes sostienen a la Iglesia ante la presencia de Dios en aquellas horas en las que nadie los observa».

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