Photo by Andrew NelsonAtlanta
Hermana Norma Pimentel comparte poder del «encuentro» en conferencia en Aquinas Center
Published 30 abril, 2026 | Available In English
ATLANTA—La Hermana Norma Pimentel, MJ, comenzó a llorar mientras cientos de jóvencitos inmigrantes detenidos la rodeaban, agarrándola del vestido.
«Esos ojos grandes, solo miraban, y todos estaban grises», dijo la religiosa. «Tenían el pelo gris. Tenían la piel gris. Su ropa estaba gris por el barro de cuando cruzaron el (Río Grande). Y todos estaban llorando».
Un juez le había dado acceso al centro de detención, que estaba lleno de jóvenes, pero tuvo que convencer a los agentes federales para que la dejaran entrar en una celda a rezar.
Junto a ellos, la hermana dirigió a los jóvenes hacinados en la celda en oración: «Dios, ayúdanos».
Tras entrar en la celda, la Hermana Norma dijo que se marchó reafirmada en su convicción de no guardar silencio en defensa de la vida de los inmigrantes.
«Debemos aprovechar cada día, hacer nuestra parte, cada uno de nosotros. Es el poder de Dios, la fuerza de Dios la que nos impulsa, la que nos da valor, incluso cuando tenemos miedo», dijo.
La Hermana Norma Pimentel fue conocida en su momento como la religiosa favorita del Papa Francisco después de que este reconociera su labor humanitaria en una audiencia virtual en 2015.
La religiosa fue la oradora principal de la Conferencia de Santa Catalina de Siena en Aquinas Center for Theology en Emory University el 14 de abril, ocasión en la que desafió a los creyentes a solidarizarse con los marginados. Cerca de 130 personas asistieron a la conferencia y más de 60 espectadores la siguieron en línea.
Además de su charla, la Hermana Norma también dedicó tiempo a los estudiantes universitarios, compartiendo el almuerzo con alumnos del programa de Estudios Católicos de la Escuela de Teología Candler, con asistentes al Centro Aquinas y con miembros de la Academia de Estudios Teológicos la Mesa.
«¿Qué defendemos? Esta es mi pregunta para ustedes», dijo. «¿Están dispuestos a alzar la voz y hacer su parte? Todos nosotros, para que podamos vivir verdaderamente los valores del Evangelio que nos llaman a acoger al forastero».
Miembra de las Misioneras de Jesús desde 1978, la Hermana Norma Pimentel ha servido como directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle del Rio Grande (CCRGV por sus siglas en inglés) durante cerca de 20 años. Fue nombrada una de las Mujeres del Año 2026 por la revista TIME.
Arraigada en la espiritualidad franciscana, comienza cada mañana con una hora de oración silenciosa ante el Santísimo Sacramento. Habiendo crecido a ambos lados de la frontera entre Texas y México, empezó a trabajar con refugiados en la década de 1980.
Hace aproximadamente diez años, ante una afluencia de inmigrantes, la Hermana Norma estableció un centro de acogida —el Centro de Respiro Humanitario en McAllen— para aquellos que necesitaban descansar. El año de mayor actividad fue 2019, cuando miles de personas pasaron por sus puertas. Para 2024, el centro había acogido a más de medio millón de familias e inmigrantes que habían sido liberados de la custodia federal. CCRGV declaró que esta labor requería una coordinación diaria con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE. UU., la ciudad y los voluntarios de la comunidad local.
En medio de los recientes recortes de fondos federales y la disminución en el número de solicitantes de asilo, la Hermana Norma y las organizaciones reorientaron sus esfuerzos para apoyar a las personas mayores, a quienes sufren inseguridad alimentaria y a la población sin hogar de la zona.
En su charla de una hora en la universidad de Atlanta, la religiosa compartió la historia de una empresaria que la visitó y que se oponía firmemente a la labor del centro. Sin embargo, la hermana invitó a la mujer a conocer a las familias y a los niños que estaban albergados allí. Tras escuchar las historias de sus vidas, la mujer se volvió hacia ella y le dijo: «Estoy 100 % a favor de lo que usted está haciendo».
Para la Hermana Norma, la lección reside en el poder de la «cultura del encuentro». Cuando las personas se acercan lo suficiente como para ver un rostro humano, sus corazones cambian, afirmó.
«Eso es lo que lo cambia todo. Algo sucede en nuestro interior», dijo. «Encontramos a Dios en el proceso de hallarnos cerca de alguien que realmente necesita nuestra ayuda, y se produce una transformación».
La religiosa afirmó que simplemente vive los valores del Evangelio, sin pretender entrar en debates con los demás. Dijo que su enfoque consiste en llevar a cabo su labor, sin permitir que la negatividad la desvíe de su camino. Es inútil desperdiciar energía odiando a las personas, porque, a fin de cuentas, ese «odio, más que lastimarlos a ellos, te lastima a ti».
Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley —tales como los agentes de la Patrulla Fronteriza y otros— son personas que trabajan en situaciones difíciles, abrumadas por la situación y obligadas por ley a actuar, lo cual puede derivar en sufrimiento, señaló.
No obstante, afirmó que es necesario recordar a todos la humanidad de los migrantes y de las familias. Quienes caminan junto a Jesús —dijo la Hermana Norma— deben «seguir siendo ellos mismos y seguir siendo buenos», para que los funcionarios que actúan con dureza vean que existe un camino mejor.