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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

Photo Courtesy of Ignatius House
Photo Courtesy of Ignatius House  Construction of The Upper Room at the Ignatius House Jesuit Retreat Center was made possible through donors and a capital campaign. Bishop Joel M. Konzen, SM, blessed the new space in the spring. 

Sandy Springs

La Casa Ignaciana: 65 años conectando a las personas con Dios

By ANDREW NELSON, periodista | Published 18 septiembre, 2026  | Available In English

SANDY SPRINGS—Cada domingo, después de misa, tíos y primos se reunían en la casa de Suzanne Spalding Schroder ubicada a orillas del río para celebrar encuentros familiares.

La familia se refería a los paseos a la propiedad como ir “al campo”. Para Bill Schroder, quien entonces era un adolescente, la casa de su abuela —situada en una carretera rural— era un lugar para explorar, con bosques frondosos, el río Chattahoochee cerca y una zona del río donde la familia solía bañarse.

En 1957, Suzanne Spalding Schroder donó su casa y ocho acres de terreno a los jesuitas de la Provincia de Nueva Orleans para crear una casa de retiros. El 18 de diciembre de 1960, un año después de su fallecimiento, el centro de retiros recién construido fue inaugurado como el “Suzanne Spalding Schroder Memorial” (Memorial Suzanne Spalding Schroder), aunque oficialmente se le conocería como “la Casa de Retiros Ignaciana” (Ignatius Retreat House).

Oculto entre árboles altos, es fácil que los conductores pasen de largo sin ver el centro de retiros mientras circulan por Riverside Drive, al norte de la carretera interestatal 285 de Atlanta.

El legado de la familia sigue acogiendo a miles de participantes en la misma parcela donde antaño se compartían aquellas comidas dominicales. Bill Schroder, quien ahora tiene 85 años, describió a su abuela como una mujer “muy cariñosa” a quien le encantaría ver cómo su donación sigue invitando a personas que buscan a Dios.

“Era una mujer muy generosa, y creo que lo que más le atraería es la apertura que muestra ahora el centro de retiros: no solo por su programa habitual de retiros, sino también por cómo invita a participar a personas de todas las confesiones y a otras organizaciones”, comentó.

Un ministerio en crecimiento 

El Centro de Retiros Jesuita Casa Ignaciana conmemora su 65.º aniversario y celebra la incorporación más reciente a sus instalaciones, tras una campaña de recaudación de fondos que logró reunir cerca de 10,5 millones de dólares.

El centro ha pasado de ser un lugar de actividad exclusiva para los fines de semana a convertirse en un centro de espiritualidad activo durante todo el año. Cuando Maria Cressler asumió la dirección del centro en 2009, los días de lunes a jueves eran bastante tranquilos. Hoy en día, el centro alberga unos 78 retiros anuales —casi el doble que cuando ella comenzó—, con un calendario que incluye eventos organizados por organizaciones sin fines de lucro y grupos de otras tradiciones de fe.

“Lo único que hace la Casa Ignaciana es facilitar un encuentro con Dios. Hacemos todo lo posible para crear las condiciones propicias para que uno pueda conectar con Dios”, afirmó.

Los participantes de los retiros pueden caminar por las orillas del río Chattahoochee, recorriendo los senderos del Centro de Retiros Jesuita Casa Ignaciana en Sandy Springs, para dedicar tiempo a la oración y la reflexión. Este año, el centro celebra 65 años de ofrecer retiros. Foto cortesía de la Casa Ignaciana

La Casa Ignaciana ha ampliado su programación más allá de la comunidad católica para servir a personas de otras confesiones, así como a aquellas que se consideran espirituales, pero no religiosas.

“El silencio es el espacio donde conectamos. Este legado es cada vez más necesario de cara al futuro. Eso es lo que observamos a medida que aumentan nuestras cifras y tenemos cada vez más listas de espera para los retiros”, señaló.

Los retiros en silencio de fin de semana constituyen la base de su actividad. Entre sus propuestas se incluyen retiros para hombres y mujeres en proceso de recuperación de adicciones y para miembros de las fuerzas armadas, con el fin de que “encuentren consuelo entre compañeros veteranos”. Su programa vocacional “Kitchen Curia” enseña todos los aspectos del servicio de alimentos a personas que viven en refugios para personas sin hogar.

“Introducimos toda esta tecnología en el mundo para hacer nuestras vidas más libres”, comentó Cressler. “Sin embargo, hemos llegado a un punto en el que no podemos desconectarnos del trabajo, ya que la gente puede localizarnos en cualquier minuto, en cualquier momento de nuestra vida”.

Maria Cressler, directora ejecutiva de la Casa Ignaciana, sostiene una vela durante la bendición del edificio The Upper Room, celebrada en mayo, un nuevo lugar para la oración y el encuentro que ofrece vistas al bosque. Foto cortesía de la Casa Ignaciana

Nuevas áreas para orar 

Actualmente, un conjunto de edificios ocupa el corazón de la propiedad, rodeado por un sendero que serpentea por el terreno y bordea la ribera del río, pasando por jardines y un mirador con vistas a una cascada.

Una donación de 450.000 dólares de la Provincia Jesuita de Nueva Orleans, junto con contribuciones de otros donantes, financió el edificio residencial original de ladrillo, construido en la década de 1950. Desde el año 2000 se han construido una capilla y un edificio administrativo.

El edificio “The Upper Room” (Cuarto Alto) es la incorporación más reciente al complejo y se destaca por su mampostería de tonos cálidos. Esta construcción, valorada en 5,2 millones de dólares, ofrece un nuevo espacio para la oración y el encuentro, con grandes ventanales que permiten contemplar la frondosidad del bosque.

Para la construcción fue necesario talar árboles centenarios. Un artista de Atlanta transformó la madera recuperada en elementos permanentes, como la repisa de la chimenea y varias mesas; la madera conserva las vetas y los nudos visibles, testimonio de su antigüedad y crecimiento.

Como parte del proyecto, las antiguas oficinas administrativas se remodelaron con una inversión de 165.000 dólares para crear salas de reuniones destinadas a la dirección espiritual y diseñar la nueva sala de lectura “Slow Faith” (Fe sin prisas).

Para Cressler, el centro de retiros ofrece a los visitantes el “lujo del aburrimiento”, brindándoles espacio para relajarse, disfrutar de la soledad y descansar.

“Imagínate simplemente estar allí un rato y permitir que Dios empiece a hablarte, porque suceden muchas cosas cuando dejamos que ese espíritu actúe en nosotros”, comentó.

 


Nota de la editora: Visite la Casa Ignaciana en línea en https://www.ignatiushouse.org para encontrar retiros y programas.

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