Photo by Julianna LeopoldConsagración de Atlanta al Sagrado Corazón de Jesús
By POR EL PERSONAL DE THE GEORGIA BULLETIN | Published 27 junio, 2026 | Available In English

De rodillas, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv. ora durante la misa de consagración celebrada el 12 de junio en la basílica de Atlanta. Fotografía de Julianna Leopold.
ATLANTA–El Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., consagró Atlanta al Sagrado Corazón de Jesús durante una misa vespertina celebrada el 12 de junio. El arzobispo presidió la misa en la Basílica Sacred Heart of Jesus, en la cual oró por los asistentes e impartió su bendición.
Los obispos de los Estados Unidos consagraron formalmente a la nación al Sagrado Corazón de Jesús durante su asamblea de primavera, el 11 de junio, en vísperas del 250.º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia. Muchos obispos, incluyendo el Arzobispo Hartmayer, regresaron a sus diócesis para realizar consagraciones a nivel local.
“El amor es el lenguaje de toda consagración”, afirmó el arzobispo en su homilía. “No se trata de ofrecer algo que se ha ganado, sino de recibir algo que se da gratuitamente”.
El arzobispo recordó algunas de las palabras iniciales de la Declaración de Independencia: “Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables…”.
El Arzobispo Hartmayer señaló que estas palabras reflejan que la dignidad de todo ser humano es un “don proveniente de una fuente que ninguna autoridad humana puede revocar en última instancia”.
Calificó de “oportuno” celebrar la consagración en la basílica, un templo erigido en honor al Corazón de Jesús.
Durante la consagración nacional, el Arzobispo William E. Lori, quien estuvo ma cargo de la homilía, afirmó que el Sagrado Corazón reconcilia las divisiones y transforma los corazones endurecidos. Describió la consagración como un acto de fe y de reconocimiento de la necesidad de la misericordia, la sabiduría y la guía de Dios, además de un acto de esperanza.
“Consagrarnos al Sagrado Corazón es, en última instancia, aceptar la invitación de Cristo a permanecer en su amor y permitir que ese amor moldee cada aspecto de nuestras vidas, tanto públicas como privadas”, dijo el Arzobispo Lori. “Es una declaración de que el futuro no pertenece meramente a movimientos políticos, fuerzas económicas o planes humanos. El futuro pertenece a Dios”.
La devoción al Sagrado Corazón de Jesús surgió a raíz de las revelaciones del Señor a santa Margarita María de Alacoque en el siglo XVII. Durante la segunda revelación, instruyó a Margarita María a comulgar cada primer viernes durante nueve meses consecutivos, así como a postrarse ante el Santísimo Sacramento durante una hora en la noche del jueves al viernes de cada semana. En la tercera revelación, el Señor manifestó su deseo de que se instituyera una fiesta en honor a su Sacratísimo Corazón, la cual incorporaría esta devoción a la práctica común y universal de la Iglesia.
Casi dos siglos más tarde, en 1865, el Papa Pío IX instituyó la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, para ser celebrada el segundo viernes después del Domingo de la Santísima Trinidad (que es también el viernes inmediatamente posterior a la fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Jesús en los Estados Unidos).