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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

Mi encuentro con el Papa León XIV: nuestro compañero en Cristo

Published 2 septiembre, 2026  | Available In English

A principios de agosto viaje a Italia en una peregrinación con unos amigos y visitamos Roma, Pietrelcina y Asís.

En Roma, tuve la bendición de asistir a la audiencia de los miércoles con el Papa León XIV en la Basílica de San Pedro y, como iba vestido de obispo —con el solideo y la sotana que uso a diario—, me condujeron a un sitio en primera fila, bajo el altar mayor y sobre la tumba de San Pedro. Al concluir la audiencia, el Santo Padre bajó de su silla frente al altar principal para saludar a los peregrinos, comenzando por los obispos presentes. Yo era el tercero en la fila y pensaba en qué decirle. Me presenté con mi nombre y le comenté que era obispo auxiliar de Atlanta. Él preguntó si nos habíamos conocido antes. Me apresuré a responder: «No, este ha sido nuestro primer encuentro». 

Sentí la tentación de hablarle sobre béisbol y los Chicago White Sox —equipo del que sabemos que es aficionado—, pero luego consideré que tal vez ese no era el momento adecuado para tal conversación. Simplemente le agradecí haber dicho «sí» cuando fue elegido sucesor de San Pedro y le aseguré que contaba con mis oraciones. El Papa León sonrió y continuó saludando a los demás peregrinos. 

Mientras reflexionaba sobre mi breve encuentro con el Santo Padre, medité sobre cómo alguien puede sobrellevar la carga del oficio de Vicario de Cristo, con las miradas de millones de personas esperando de él liderazgo y orientación. Me pregunté qué tan solo podría sentirse alguien que vive bajo la constante mirada pública, con los ojos del mundo puestos sobre él. Supuse que la importancia de su cargo conllevaba también la carga de la tentación. ¿Qué consejo podría ofrecerle al Papa alguien que no fuera Jesús? 

Pope Leo XIV greets Bishop Bernard E. Shlesinger III of Atlanta at St. Peter’s Basilica in August at a Wednesday general audience. Photo by Simone Risoluti/Vatican Media

Curiosamente, en ese momento recordé que Jesús ya había hablado sobre ello con el primer Papa, Simón Pedro. Durante la Última Cena, lo aparto de los demás apóstoles y le dijo: «Simón, Simón, Satanás ha pedido permiso para zarandearlos a todos como trigo, pero yo he rogado para que tu fe no desfallezca. Y cuando te vuelvas a mí, fortalece a tus hermanos». Estas palabras que el Señor dirigió a Simón Pedro están destinadas al Papa León y a todos los cristianos que deciden ejercer el liderazgo dentro de la Iglesia. Volvernos hacia Jesús es la lección indispensable que todos debemos practicar. 

Mientras el Santo Padre saludaba a los demás peregrinos, oré para que tuviera la fortaleza de verse a sí mismo como compañero de Cristo. Esta palabra, «compañero», tiene su raíz en el concepto de partir el pan juntos (panis en latín), especialmente durante la Eucaristía, donde Jesús es nuestro compañero y el pan de vida. 

Espero poder volver a encontrarme con el Papa León el próximo año, cuando los obispos de nuestra provincia nos reunamos en Roma para la visita Ad Limina, y poder también, algún día, compartir el pan juntos como compañeros eucarísticos en Cristo e incluso hablar, en esa ocasión, de béisbol.

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