Photo Courtesy of SVdP Georgia Atlanta
Iniciativa “De un motel a un hogar” de San Vincente de Paul Georgia alcanza hito importante
Published 17 septiembre, 2026 | Available In English
ATLANTA—Krystal Woolf, de 39 años y madre de tres hijos, sentía que “se le acababa el tiempo” para encontrar un apartamento y dejar atrás la vida en un motel.
“Dios, por favor ayúdame y ayuda a mis hijos a salir de este motel”, recordó haber orado desesperadamente. “Simplemente me sentía destrozada”.
A mediados de agosto, la familia se mudó del motel del condado de Clayton justo a tiempo para el cumpleaños de su hija. Entrar en su nuevo apartamento les abrió la puerta a la estabilidad que tanto anhelaban. Recientemente, la madre recibió un mensaje de texto con una foto de su hija relajándose junto a la piscina del complejo de apartamentos.
“Me siento realizada. Siento que no les fallé a mis hijos otra vez”, dijo.
La familia Woolf encontró estabilidad tras vivir un año en un motel, gracias a la iniciativa “Motel to Home” (De un motel a un hogar) de la organización San Vicente de Paul Georgia (en inglés, St. Vincent de Paul o SVdP) Georgia celebró recientemente la llegada de la familia número 1.000 a una vivienda de larga duración a través de su singular programa “Motel to Home”, el cual ayuda a pagar los depósitos de seguridad y el primer mes de alquiler..
El 11 de agosto, esta organización de alcance estatal celebró la mudanza de su familia número 1.000 a una vivienda permanente. La cifra más reciente de familias que han recibido esta ayuda es de 1.030.
Obstáculos para acceder a una vivienda
El programa, que comenzó en 2020, aborda la dificultad financiera que enfrentan quines residen en moteles, poder ahorrar para los costos iniciales de un futuro apartamento mientras pagan el elevado precio de su habitación actual. El programa cierra esta brecha financiera cubriendo hasta 2.000 dólares en gastos, depósitos de seguridad y el primer mes de alquiler para del futuro arrendador.
Miles de personas en Georgia dependen de estos moteles de estancia prolongada para tener un techo. En enero, el Centro de Salud y Personas sin Vivienda de la Universidad Estatal de Georgia informó que, tan solo en el Condado de DeKalb, 4.600 personas vivían en “alojamientos de alto costo y baja calidad”.
Los investigadores realizaron encuestas puerta a puerta en 42 moteles. Los resultados revelaron que casi la mitad de los residentes afirmaba no poder costear el depósito necesario para salir de los moteles y acceder a una vivienda estable.
Lo que comenzó como un programa piloto para 13 familias de la organización St. Vincent de Paul Georgia ha ayudado ya a familias de 40 condados. Según la organización sin fines de lucro, los resultados a largo plazo muestran que el 88 % de las familias participantes han logrado conservar su vivienda por más de 12 meses.
Heidi Eveleigh, gerente del programa Motel to Home, señaló que, a pesar de sus modestos inicios, la iniciativa ha tenido un impacto enorme en la vida familiar.
“Siempre tratamos de satisfacer las necesidades de la familia”, afirmó.
La demanda no disminuye. Tan solo en agosto se recibieron unas 650 solicitudes de ayuda económica, indicó. Sin embargo, la capacidad del programa es de unas 250 familias al mes. “Solo queremos que las familias estén cómodas y vivan en una casa que sientan como un verdadero hogar”.
Antes de ingresar al programa, las familias pagan un promedio de 2.189 dólares mensuales por alojarse en un motel de estancia prolongada, frente a un alquiler promedio de 1.302 dólares una vez que cuentan con una vivienda, según datos de St. Vincent de Paul Georgia.
Cerrando la brecha económica para la familia Woolf
La familia Woolf terminó en el motel tras enfrentar dificultades inesperadas. Las estafas financieras y los elevados costos iniciales de la vivienda tradicional los mantuvieron allí.
La familia pasó un año viviendo en una habitación de motel reducida en el Condado de Clayton, equipada con dos camas grandes y una pequeña cocina. El costo de tener adicionalmente una cocina elevaba la factura mensual a 1.660 dólares solo para tener un techo bajo el cual vivir, más los gastos de transporte, alimentación y crianza de los hijos.
Ahorrar los más de 2.500 dólares necesarios para cubrir los costos iniciales de mudarse a un apartamento resultaba inalcanzable, comentó Woolf. Ella tiene dos empleos y encontró un apartamento más grande, de tres habitaciones, cuyo alquiler mensual de 1.300 dólares podía costear; sin embargo, la brecha económica para cubrir los primeros gastos de mudanza era demasiado grande.
Una búsqueda en Google, realizada como último recurso, la llevó a St. Vincent de Paul Georgia. Tras trabajar con la gestora de casos, recibió la grata noticia de que dichos gastos serían cubiertos.
“Solo necesitaba esa pequeña ayuda. Necesitaba esa mano amiga, y ellos me la tendieron; estoy profundamente agradecida”, expresó. “Por supuesto que estaba eufórica. No podía hacer otra cosa que sentirme feliz, llorar y dar gracias a Dios”.