Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Atlanta

El Arzobispo responde a las preguntas importantes de los feligreses

Published octubre 8, 2018

ATLANTA—En las semanas después de que salieran a la luz en los medios de comunicación nacionales los escándalos relacionados con el ex Cardenal Theodore E. McCarrick y las inquietantes revelaciones de los atroces abusos en seis diócesis de Pensilvania, muchos feligreses de diferentes iglesias de la Arquidiócesis de Atlanta se reunieron públicamente para orar y compartir sus preocupaciones. Las preguntas de estas sesiones fueron enviadas por las parroquias locales al Arzobispo Wilton D. Gregory, quien respondió a estas y otras inquietudes.
A continuación hallarán las primeras preguntas con sus respuestas, las cuales representan muchos de los temas sobre los cuales las personas desean conocer más. Artículos adicionales con preguntas y respuestas similares del Arzobispo Gregory continuarán apareciendo en las próximas publicaciones de The Georgia Bulletin.

Si las conversaciones de su parroquia han generado preguntas adicionales que no se han respondido en esta ni en las próximas publicaciones, por favor remítalas a la oficina de su parroquia y pídale que las envíen a la oficina del Arzobispo Gregory en la Cancillería de Smyrna.

Cuando los líderes de nuestra fe están involucrados en escándalos y encubrimientos, y aquellos responsables no siempre han sido sometidos a juicio o castigados, ¿cómo podemos nosotros defender y comunicarle nuestra fe católica a nuestros hijos y a aquellos que no la comparten?

Nuestra fe católica no está basada en ningún individuo más allá de Jesucristo mismo. A lo largo de la historia de la Iglesia, ha habido clérigos deshonestos e inmorales y la fe de la Iglesia ha perdurado y, de hecho, se ha incrementado. La Iglesia, como otras instituciones, tiene una identidad más allá del carácter de los individuos. Somos una Iglesia de pecadores y santos. La misma Iglesia que ahora sufre las horribles actividades de algunos individuos es también la Iglesia que ha producido grandes santos en todas las generaciones, culturas y naciones. La diferencia con otras instituciones es que la Iglesia es a la vez divina y humana, y ha sido fundada por nuestro Señor para el bien del Evangelio y la salvación de la raza humana. Jesús no nos prometió que las vidas de los cristianos y de los líderes de la Iglesia estarían libres de pecado y maldad. Lo que Él nos prometió fue al Espíritu Santo, su presencia y guía continuas de la Iglesia y que las puertas del Infierno no prevalecerían sobre la Iglesia, a pesar de cualquier mal interno y externo. Nuestra confianza está en el Señor.

¿Qué pasos tomará inmediatamente para conformar una junta de revisión compuesta por laicos?

La Arquidiócesis de Atlanta ha tenido un Consejo Asesor predominantemente laico desde 2002. Este consejo se reúne conmigo trimestralmente e incluye personas laicas con experiencia legal y terapéutica, así como una persona que ha tenido la experiencia personal de poseer un miembro de la familia que ha sido víctima de abuso. Siempre hay un sacerdote asignado a la junta para brindar una perspectiva pastoral. Las denuncias relacionadas con clérigos que han servido o están sirviendo en la arquidiócesis se refieren de inmediato al Consejo Asesor. Las denuncias que involucran a empleados laicos y voluntarios se revisan a través de nuestra Oficina de Recursos Humanos y nuestra Oficina de Protección de Niños y Jóvenes. Cada denuncia es entregada a las autoridades civiles. La importancia de este consejo de revisión y el liderazgo de los laicos no pueden ser sobrestimadas. Continúo consultando con nuestro Consejo Asesor y otros laicos sobre los pasos adicionales que la arquidiócesis puede tomar para continuar promoviendo una cultura de transparencia, responsabilidad y espacios seguros para todos.

¿Hay personas con acusaciones fundamentadas de abuso sexual de menores sirviendo actualmente en la Arquidiócesis de Atlanta?

Actualmente no hay ningún clérigo sirviendo en la Arquidiócesis de Atlanta que tenga una denuncia comprobada de abuso a un menor. Durante mi servicio como su arzobispo, todas las denuncias de abuso sexual de un menor por parte de un miembro del clero han sido revisadas por nuestro Consejo Asesor, compuesto principalmente por laicos, y reportadas inmediatamente a las autoridades civiles. Cuando se ha presentado una acusación contra un clérigo que es miembro de una orden religiosa, se ha notificado a la autoridad religiosa y, cuando la denuncia ha sido confirmada, el clérigo ha sido destituido de su servicio en la Arquidiócesis de Atlanta. Ha habido casos en el pasado que son anteriores a mi servicio, y estos también han sido revisados ​​por el Consejo Asesor. En todas las instancias, hemos acudido a aquellos que han formulado las acusaciones para ofrecerles asesoría y/u otro tipo de asistencia.

Con todo el movimiento del clero arquidiocesano, ¿cómo puede una parroquia estar segura de que no está recibiendo a un individuo contra el cual existen denuncias anteriores de mala conducta con menores, que no fue reportado ante la justicia o que fue protegido o encubierto? Tenemos entendido que en el pasado algunos clérigos han sido asignados en posiciones que ponen en riesgo a los niños.

Dicho de una manera simple, ningún sacerdote contra el que haya habido una acusación fundamentada de abuso a un menor está autorizado para servir en el ministerio pastoral en la Arquidiócesis de Atlanta. Adicionalmente, todo clérigo visitante con autorización para servir (conocida como facultades) en la Arquidiócesis de Atlanta más allá de un período de ocho días, debe presentar un documento que acredite su idoneidad por parte de su obispo local o, en el caso de un miembro de una orden religiosa, su provincial. El sacerdote debe someterse a una verificación de antecedentes penales y completar con éxito el programa de ambiente seguro arquidiocesano. Esto incluye a sacerdotes por fuera de los Estados Unidos que buscan autorización para trabajar en la Arquidiócesis de Atlanta. Para los clérigos que visitan Atlanta por motivo de una actividad pastoral específica (una boda, un bautismo o un funeral, por ejemplo) que requieren una estancia de menos de ocho días, una carta de idoneidad de su obispo o provincial es suficiente.

¿Qué tipo de evaluaciones mentales se administran a los seminaristas para detectar tendencias de conductas depredadoras? ¿Es el clero reevaluado a lo largo de sus carreras?

Cada candidato al seminario debe someterse a una serie de pruebas psicológicas significativas antes de ser aceptado para la formación seminarista. A lo largo de su programa de seminario, hay múltiples ocasiones en las que un candidato es examinado y evaluado más a fondo. Una vez que un clérigo es ordenado, disfruta de una posición estable dentro de la Iglesia local, pero el apoyo continuo es vital, como lo es para cualquier líder y discípulo. Nuestra Arquidiócesis utiliza un grupo de sacerdotes llamados vicarios para revisar el bienestar emocional, psicológico y físico de un sacerdote, así como su desempeño y el bienestar continuo de su desarrollo humano. Las amistades sanas y santas y la responsabilidad fraterna entre sacerdotes son ingredientes claves para apoyar la vida y el ministerio de nuestros clérigos, además del apoyo que reciben de los laicos.

Por favor guíenos con la esperanza de que podamos comprender cómo sucedió esto, lo qué se está haciendo hoy dentro de la Arquidiócesis de Atlanta y cómo sus fieles pueden ayudar a purificar nuestra Iglesia.

Aún somos una diócesis joven (establecida hace 62 años en 1956) y nuestra historia, aunque no es perfecta, tiene un orgulloso legado de servicio, asistencia a los pobres, educación a nuestros jóvenes y santificación de nuestra gente. Este crecimiento y desarrollo no se debe única o incluso principalmente a los esfuerzos de clérigos y religiosos, sino que también es el resultado del trabajo arduo y generoso de los laicos que han apoyado y se han comprometido con la obra del Espíritu Santo, la cual está activa en estos 69 condados del norte y centro del estado de Georgia.

Animo a todos los católicos a que participen en los esfuerzos para prevenir el abuso y reducir la oportunidad de que este se presente tanto en sus parroquias como en sus comunidades. Ofrézcanse como voluntarios para monitorear su escuela parroquial de religión. Completen la capacitación del programa de ambiente seguro de la Arquidiócesis, incluso si no trabajan con niños, y luego consideren convertirse en capacitadores. Hacer todo lo posible para mantener a nuestros jóvenes a salvo es responsabilidad de cada adulto.
También agradezco a las familias y a los padres, especialmente por su trabajo heroico para fomentar ambientes seguros en sus hogares y vecindarios, y por aprender cómo pueden proteger a sus hijos y formarlos para vivir vidas sanas, santas y castas. La cultura de hoy es incluso más difícil que la cultura de ayer, especialmente en vista de los desafíos de la tecnología, la pornografía y la violencia. Debemos trabajar juntos (familias, parroquias y escuelas) para educar y formar a nuestros jóvenes en su camino de discipulado y fomentar espacios seguros en todos los lugares de esta Arquidiócesis.

¿Cree usted que la postura de la Iglesia sobre el celibato contribuye a la problemática del abuso sexual y que alterar dicha postura reduciría su ocurrencia?

El celibato contribuye con su propia dinámica a la vida de un clérigo, tanto con bendiciones como con desafíos. Sin embargo, el celibato no es el problema aquí. Por ejemplo, no explica cómo el abuso sexual delictivo de menores se produce con tanta frecuencia dentro de las familias o en entornos donde los perpetradores son, de hecho, casados ​​o no célibes.

Los sacerdotes están llamados a aceptar el celibato libremente como un don y una responsabilidad para poder configurase más cercanamente a Jesucristo. Los problemas de la sociedad son multifacéticos e incluyen fallas en la castidad y en la integración sana de la sexualidad propia, fallas en el liderazgo como se puede apreciar en el abuso del poder y, en última instancia, fallas en la fidelidad y el discipulado. Sin embargo, incluso estas fallas humanas difieren bastante del abuso sexual criminal de menores. La Iglesia debe ser renovada y purificada continuamente, y esto incluye una renovación de todos aquellos que prometen vivir una vida de celibato y virginidad, así como una renovación de aquellos que viven la vocación del matrimonio, la vida familiar y la buena ciudadanía. Todos debemos vivir fielmente nuestra vocación y el llamado del Señor, de acuerdo con nuestro estado de vida.