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La Convocatoria: Sacerdotes de la arquidiócesis se reúnen para renovarse y fraternizar
Published 2 octubre, 2026 | Available In English
ATLANTA—Este periodo marcado por el rápido crecimiento físico, sacramental y espiritual que experimentan nuestros 69 condados, constituye la “época dorada de la Arquidiócesis de Atlanta”, afirmó el Arzobispo de Atlanta.
Al dirigirse a más de 200 sacerdotes, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., señaló que miles de nuevos católicos se incorporaron a la fe durante la Pascua, que hay proyectos de construcción por valor de 110 millones de dólares en marcha y que existe un creciente interés entre los jóvenes por la vida sacerdotal.
Los sacerdotes se reunieron en Lake Lanier, del 14 al 17 de septiembre, para participar en la convocatoria anual del clero que sirve en la arquidiócesis; durante esos días compartieron momentos de oración, descanso y diálogo. También analizaron las oportunidades y los desafíos presentes en los condados de la jurisdicción.
En su intervención, el arzobispo expuso su visión de “Misión, Renovación y Esperanza”, calificándola como un “momento de gracia”.
“No presento esta visión porque dude de ustedes. La presento porque creo en ustedes y porque una red llena es algo que Dios nos concede, no algo que nosotros creamos. Nuestra tarea es sencilla: juntos, debemos tener fe en el Señor y remar mar adentro”.
Las necesidades cambiantes de la comunidad hispana
Uno de los desafíos que enfrentan los líderes de la Iglesia es atender a la numerosa y culturalmente rica comunidad hispana en medio de circunstancias cambiantes.
Las encuestas indican que los católicos hispanos representan hasta la mitad de la comunidad, la cual cuenta con 1,2 millones de fieles. Sin embargo, cada vez más personas viven con temor.
Las medidas de control migratorio están atemorizando a los fieles, según explicó una líder arquidiocesana a los sacerdotes. Se está deteniendo a un gran número de personas, lo que aumenta la angustia de las familias, señaló Yolanda Muñoz, directora de Asuntos para Latinos e Hispanos.
En julio, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) arrestó a 2.278 personas en todo el estado. En julio de 2025, 1.125 personas fueron puestas bajo custodia, según datos del proyecto Data Deportation Project.
Al mismo tiempo, los estudios muestran una marcada disminución de jóvenes latinos en la Iglesia. En 2010, cerca de siete de cada diez jóvenes latinos se identificaban como católicos, mientras que en 2023 dicha autoidentificación cayó por debajo del 50 por ciento, indicó Muñoz.

El Padre Roberto Herrera Castañeda, administrador de la Misión San Juan Pablo II en Gainesville, conversa relajadamente con otros sacerdotes tras la cena, durante la reunión anual del clero de la arquidiócesis. En un discurso pronunciado esa misma semana, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer instó a los sacerdotes a cuidar su alma y sus amistades para seguir desempeñando su ministerio con eficacia. Foto de Julianna Leopold
La fe en la comunidad hispana se sustenta en sólidos movimientos de laicos, que sirven de red para la participación comunitaria. Miles de personas acuden a estas sesiones mensuales de oración devocional para fortalecer su fe, añadió la directora.
Cuando la arquidiócesis suspendió la celebración del Congreso Eucarístico, varios grupos hispanos se unieron y organizaron su propio congreso, de menor escala, replicando el evento incluso hasta la larga procesión de estandartes que tradicionalmente daba inicio al evento, comentó.
Formación en la fe: un nuevo enfoque
Otro desafío radica en cómo la arquidiócesis está transformando la manera en que forma a los creyentes para que establezcan una relación con Jesús.
El objetivo es pasar “de enseñar a cultivar del crecimiento”, afirmó Andrew Lichtenwalner, director ejecutivo de Evangelización y Discipulado de la arquidiócesis, quien se dirigió a los asistentes durante la primera jornada de la conferencia.
En el marco del programa denominado Form to Send (Formar para enviar), se está adelantando la edad para recibir el sacramento de la confirmación —pasando del décimo al sexto grado— a medida que las parroquias implementan un nuevo esquema para evangelizar a toda la familia, explicó. Todas las parroquias deberán haber adoptado este cambio para el año 2031. La meta no es apresurar el proceso simplemente para cumplir con un requisito administrativo, sino realizar una labor de acercamiento, orar y discernir formas de involucrar a padres y familias, fomentar una cultura de formación en la fe familiar y renovar los esfuerzos de la pastoral juvenil.
Históricamente, la pastoral matrimonial se ha centrado en la preparación para recibir el sacramento, descuidando a menudo el acompañamiento posterior de las parejas recién casadas.
“El matrimonio en sí mismo, así como la pastoral y la evangelización matrimonial, han recibido muy poca atención en general. Queremos ver qué podemos hacer para discernir hacia dónde nos está llamando el Señor a dar los próximos pasos”, señaló Lichtenwalner.
Renovación sacerdotal
El Arzobispo Hartmayer sugirió que la comunidad de sacerdotes renovara sus esfuerzos, pero sin correr el riesgo de sufrir agotamiento.
Recordándoles cómo Jesús se fortaleció en el desierto para su misión, señaló que los sacerdotes deberían tener “días aridos” mensuales para apartarse y cultivar el silencio y la reflexión. “No es un día libre, es una jornada de trabajo. Aprovechen el día para orar, confesarse, caminar, mantener conversaciones significativas o practicar un silencio intencional”.

De izquierda a derecha, el Padre Jince Francis, MS; el Padre Noble Dominic Ambalathuruthel, MSFS; y el Padre Cyriac Mattathilanickal, MS, comparten un momento durante la convocatoria anual del clero de la arquidiócesis, que se celebró en septiembre. Fotografía de Julianna Leopold
Exhortó a los sacerdotes a cuidar su alma y sus amistades para seguir ejerciendo un ministerio eficaz. La soledad, para apartarse del ruido cotidiano, es importante para la oración; también lo es cultivar una relación de apoyo con al menos otro hermano sacerdote y buscar ayuda cuando sea necesario.
Señaló que los sacerdotes de Atlanta ejercen su ministerio en una época en la que la cultura general se muestra indiferente u hostil hacia el mensaje de la Iglesia. Sin embargo, afirmó que los laicos los aprecian y anhelan mensajes que estén fundamentados en Dios.
Al igual que San Pablo, ellos consideran el “amor de Dios derramado en sus corazones” como un signo de esperanza.
“No reflexionemos necesariamente sobre nuestra competencia o sobre nuestro plan quinquenal. El amor de Dios —ya otorgado, ya derramado— ya estaba actuando en este presbiterio antes de que cualquiera de nosotros entrara en esta sala. Dios ha estado obrando a través de nosotros y en nosotros. Él nos ha impulsado a estar aquí; nos ha tomado y nos ha traído hasta aquí”, afirmó.