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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

PHOTO BY JULIANNA LEOPOLD
Archbishop Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., right, thanks the new members of the Deo Gratias Society at the Sept. 3 reception at Immaculate Heart of Mary Church. The Founders Society recognizes Catholics who support the long-term mission of the Catholic Foundation through gifts to its endowment fund. Donors who contribute at least $5,000 over time to the Founder Endowment Fund are welcomed as new members.

Atlanta

Donantes de la Fundación Católica reflexionan sobre la fe como motivación para donar

By NATALIA DURON, periodista | Published 22 septiembre, 2026  | Available In English

ATLANTA—El 3 de septiembre, durante la recepción y Misa de Deo Gratias (Gracias a Dios) de la Fundación Católica del Norte de Georgia que se celebraron en la iglesia del Inmaculado Corazón de María, se rindió homenaje a los católicos que han decidido apoyar a la Iglesia mediante legados, donaciones planificadas y otras formas de contribución benéfica.

El Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., presidió la misa, que reunió a miembros de la Sociedad Gracias a Dios (Deo Gratias) y de la Sociedad de Fundadores (Founders Society).

La Sociedad Gracias a Dios reconoce a los católicos que han creado un nuevo fondo de la Fundación Católica, realizado una donación planificada a una parroquia, escuela, organización o ministerio católico —o a la propia arquidiócesis—, o han contribuido con un total de 5.000 dólares o más a lo largo del tiempo a un fondo de dotación.

La Sociedad de Fundadores reconoce a los católicos que apoyan la misión a largo plazo de la Fundación mediante donaciones a su fondo de dotación. Los donantes que aportan al menos 5.000 dólares a lo largo del tiempo al fondo de dotación de los Fundadores son recibidos como nuevos miembros.

Jackie Oddo, una de las miembras más recientes de la Sociedad Gracias a Dios de la Fundación Católica, estrecha la mano del Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., durante la recepción para reconocer a los miembros de esta sociedad, celebrada en la iglesia del Inmaculado Corazón de María. Foto de Julianna Leopold

La fundación trabaja con católicos que desean hacer una diferencia en su comunidad mediante donaciones inspiradas en la fe y la planificación de su legado. Asimismo, administra fondos patrimoniales y fondos asesorados por donantes, y otorga subvenciones a parroquias, escuelas y organizaciones sin fines de lucro.

En su informe anual correspondiente al año fiscal 2024-25, la fundación comunicó que había distribuido más de 6,3 millones de dólares en subvenciones, elevando a 41 millones de dólares el total de fondos otorgados a lo largo de su historia. Sin embargo, para los donantes homenajeados en la celebración Deo Gratias, donar trasciende las cifras; sus contribuciones representan a las personas y los ministerios que han moldeado sus esperanzas para el futuro de la Iglesia.

Fomentando las vocaciones

Para Patricia y Gus Trahan, la decisión de crear un fondo de dotación para apoyar las vocaciones sacerdotales surgió mientras reflexionaban sobre su propio legado.

La pareja es feligresa de la iglesia de Santo Tomás Apóstol en Smyrna y conoció la Fundación Católica a través de una sesión informativa en la iglesia de la Santísima Trinidad en Peachtree City. En aquel momento, estaban actualizando su testamento y pensando en dejar una huella duradera.

Tras decidir que un fondo de dotación sería la mejor forma de contribuir, ambos consideraron diversas áreas de la Iglesia a las que podían apoyar. Finalmente, se decidieron por las vocaciones.

“Al considerar las áreas, quedó claro que el sacerdocio y la formación de sacerdotes eran el núcleo de la cuestión”, afirmó Gus Trahan. “La Eucaristía es el centro de la fe y las creencias católicas. Y para tener la Eucaristía, necesitamos hombres buenos y santos llamados al sacerdocio”.

Su interés por las vocaciones también nace de observar la labor de los sacerdotes en su propia parroquia.

Los sacerdotes de Santo Tomás, miembros de la orden religiosa de los Misioneros de Nuestra Señora de La Salette, se marcharán en septiembre debido a la disminución en el número de personas que inician el proceso de discernimiento. Mientras la arquidiócesis se prepara para designar nuevos líderes, Trahan comentó que esta transición influyó en su decisión.

“Los sacerdotes de Santo Tomás son ejemplos maravillosos de verdaderos servidores del Señor; al verlos servir incansablemente a nuestra parroquia, se percibe la alegría que sienten por su vocación”, señaló. “Esperamos que nuestra donación contribuya, aunque sea modestamente, a seguir construyendo una comunidad de fe más sólida bajo la guía de nuestro clero”.

La pareja espera que el fondo ayude a hacer posible el discernimiento y la formación de futuros sacerdotes.

“Nos encanta la idea de que alguien que, de otro modo, tal vez no podría realizar el proceso, encuentre la posibilidad de discernir su vocación a la vida religiosa gracias a este fondo”, dijo Gus Trahan. “Sería una oración que ha obtenido respuesta”.

Poniendo la fe en práctica

Para Pat y Tom Dailey, su donación planificada a la Sociedad de San Vicente de Paúl surgió tras años de ver cómo la fe se ponía en práctica.

Desde que se mudaron a la zona del lago Oconee hace 17 años, la pareja ha asistido a la iglesia Cristo Nuestro Rey y Salvador.

Hace diez años, Tom Dailey se acercaba a la jubilación y contemplaba formas de retribuir a la comunidad a través de diversos ministerios. Notó que el mensaje de la Sociedad de San Vicente de Paúl en aquel entonces se centraba en «poner la fe en práctica».

“Realmente resonó conmigo”, comentó Tom Dailey, quien ya contaba con experiencia ayudando a los demás, incluso habiendo trabajado como gestor de casos. “La dedicación y el sacrificio de mis compañeros vicentinos al trabajar con nuestros vecinos necesitados y cuidar de ellos me inspira cada día”.

Brent Herrin (izquierda) y Matt Harris, expresidentes de la Junta Directiva de la Fundación Católica, sumergen sus dedos en agua bendita al salir de la Misa de Deo Gratias de la organización, celebrada en la iglesia del Inmaculado Corazón de María. Foto de Julianna Leopold

La pareja destacó la labor de la Sociedad en la prevención de la falta de vivienda, la ayuda económica para servicios públicos, los programas de alimentación y los servicios gratuitos de farmacia y atención médica como elementos cruciales de la red de asistencia en las comunidades locales de Georgia, expresando su convicción de que “ninguna otra agencia estatal o privada puede realizar el trabajo que lleva a cabo la Sociedad”.

Los feligreses de Cristo Nuestro Rey y Salvador esperan que su donación planificada a la Sociedad de San Vicente de Paúl garantice que la misión de este ministerio crezca y perdure.

“Esperamos que los miles de vicentinos en Georgia puedan seguir cultivando su espiritualidad a través del trabajo con nuestros vecinos, y que estos reciban la ayuda que necesitan para alcanzar la estabilidad”, afirmaron.”

Creando un legado y una contribución que perduren

Jake Hegerty, nuevo miembro de la Sociedad de Fundadores, es feligrés de la iglesia de Santa Brígida en Johns Creek. Él imparte formación a hombres que se preparan para el diaconado permanente en la Arquidiócesis de Atlanta.

Su decisión de convertirse en fundador surge tanto de una larga relación con la Fundación Católica como del deseo de honrar la memoria de su difunta esposa, Linda Hegerty.

Jake Hegerty conoció la fundación hace años gracias a un artículo publicado en The Georgia Bulletin. Su esposa sugirió realizar una donación mediante una renta vitalicia benéfica, propuesta que llevaron a cabo.

La fundación mantuvo el contacto con la pareja, señaló Hegerty, y el “interés personal que mostraron por nosotros, sumado a la gran labor que realizan, resuena profundamente en mi corazón”.

Tras el fallecimiento de su esposa el año pasado, Jake Hegerty quiso hacet un homenaje duradero en su memoria a través de la fundación.

“Quería recordarla perpetuamente a través de la fundación y de la labor evangelizadora continua que llevan a cabo”, comentó. “Creo que Linda estaría —y está— feliz de que hayamos creado este fondo de dotación”.

Invirtiéndo en el futuro de la Iglesia

Matthew Gries se vinculó inicialmente a la Fundación Católica como abogado y, posteriormente, como miembro de la junta directiva. Ahora, apoya la misión de la fundación en calidad de fundador.

Gries es feligrés de la iglesia de San Benito en Johns Creek. Su labor en la iglesia ha incluido participar en la educación religiosa, los Caballeros de Colón, comités parroquiales de finanzas, campañas de capital y ministerios litúrgicos. Actualmente cursa el cuarto año del programa de formación de cinco años para el diaconado permanente de la arquidiócesis.

En 2008, Gries se especializaba en derecho de organizaciones sin fines de lucro cuando la Fundación Católica se convirtió en uno de sus clientes. Tras finalizar su labor de representación legal para la fundación en 2017, se incorporó a la organización como miembro de la junta directiva.

“Al haber estado vinculado a la fundación durante tanto tiempo, conozco desde dentro su funcionamiento”, afirmó. “Es una organización magníficamente gestionada que realiza una labor extraordinaria”.

Su trabajo, señaló Gries, consiste en garantizar la estabilidad de las instituciones católicas de la arquidiócesis para las generaciones venideras. Esa perspectiva a largo plazo tiene un significado personal para Gries, quien creció en Ohio y fue testigo del cierre de iglesias católicas que no podían costear peranecer abiertas.

Esa experiencia lo llevó a reflexionar sobre cómo sería la Iglesia para sus nietos y las generaciones futuras.

Gries y su esposa, Lori Gries, decidieron apoyar tanto al Centro Católico de la Universidad de Georgia (UGA, por sus siglas en inglés) como a la Fundación Católica mediante su contribución. Ambas organizaciones han tenido un gran impacto en su familia, comentó Matthew Gries.

“En primer lugar, optamos por apoyar las operaciones continuas de la Fundación Católica, entidad por la que siento una gran admiración tras más de 18 años de colaboración”, dijo Matthew Gries. “Decidimos apoyar al Centro Católico de la UGA debido al increíble impacto que tuvo en el camino de fe de nuestra hija y nuestro yerno durante su etapa universitaria”.

Según Matthew Gries, fue en el Centro Católico donde su hija y su yerno fortalecieron su fe, se conocieron y forjaron amistades para toda la vida.

“Queríamos apoyar esa misión para las generaciones futuras de estudiantes de la UGA”, afirmó.

Para Matthew Gries, convertirse en fundador significa, en última instancia, ayudar a construir una Iglesia que permanezca fuerte para esas generaciones.

“Si bien fue un honor recibir el reconocimiento durante la Misa, poder apoyar la misión de la Fundación Católica es, en realidad, una recompensa en sí misma”, afirmó.

Una tradición familiar de generosidad

Para Del y Jamie Ross, la filantropía es una tradición familiar.

Los Ross son feligreses de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (OLA, por sus siglas en inglés) en Brookhaven. La parroquia se encuentra justo enfrente de su casa y ha sido una parte fundamental de sus vidas durante seis años.

Sin embargo, Del Ross señaló que el enfoque de la pareja respecto a la generosidad comenzó mucho antes de que se unieran a la comunidad de OLA.

“Mis padres nos enseñaron la generosidad como un valor familiar y nos dieron ejemplo a lo largo de toda nuestra vida”, dijo Del. “Nosotros hemos hecho todo lo posible por inculcar esos mismos valores a nuestros hijos”.

Durante la Misa de Deo Gratias, Del y Jamie Ross recibieron un reconocimiento por su fondo asesorado por donantes. La familia Ross lleva años utilizando esta modalidad para organizar sus donaciones benéficas.

“Parte de nuestra tradición navideña anual consiste en que la familia elija las organizaciones sin fines de lucro a las que queremos apoyar el año siguiente”, comentó Del Ross. “Hemos apoyado a las escuelas de nuestros hijos —St. Jude, Holy Redeemer y Marist—, así como a nuestra parroquia, a Caridades Católicas de Atlanta y a muchas otras organizaciones”.

Esta tradición nació gracias a los padres de Del Ross. Hace años, en lugar de regalar obsequios materiales a sus seis hijos, a sus cónyuges y a sus 13 nietos por Navidad, sus padres pidieron a cada miembro de la familia que propusiera una organización benéfica o sin fines de lucro para apoyar y explicara al resto de la familia por qué la había elegido.

Posteriormente, sus padres realizaban donaciones a cada una de las organizaciones propuestas utilizando su propio fondo asesorado por donantes.

“Fue un enorme ejemplo de generosidad, a la vez gratificante e inspirador”, afirmó Del Ross. “Hemos seguido ese ejemplo y nos parece una forma maravillosa de unir más a la familia mientras ayudamos a los demás con nuestro amor y apoyo”.

Los Ross esperan que su fondo inspire a otras personas a ser generosas.

“Si todos nos comprometemos plenamente con la seguridad, la protección y el bienestar fundamentales de los demás, podremos resolver la mayoría de los desafíos del mundo”, dijo Del Ross. “Esto empieza por cada individuo y su familia, pero, en última instancia, requiere que todos aporten su granito de arena”.

Las donaciones que se celebran en la recepción y Misa de Deo Gratias adoptarán diversas formas y apoyarán distintas causas, pero cada una refleja el deseo de los donantes de ir más allá del reconocimiento.

Para estas familias, donar es una manera de vivir su fe a la vez que ayudan a construir una comunidad católica más sólida para las próximas generaciones.


Nota de la editora: Conozca más sobre la Fundación Católica del Norte de Georgia en https://cfnga.org.

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