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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

Recibimiento a los nuevos católicos

By OBISPO JOHN N. TRAN  | Published marzo 4, 2026  | Available In English

El sábado 21 de febrero, tuve el privilegio de presidir el Rito de Elección en la Iglesia Holy Vietnamese Martyrs y de dar la bienvenida a casi 400 catecúmenos de las parroquias cercanas. 

Obispo John N. Tran

Los días previos, estos catecúmenos celebraron el Rito de Envío en sus respectivas comunidades parroquiales, inscribiendo sus nombres en el Libro de los Elegidos y expresando públicamente su fidelidad a Dios y su deseo de asumir una vida de discipulado en la fe católica. Con el reconocimiento de la Iglesia, ahora entran en un período de preparación espiritual más intenso para recibir los sacramentos de iniciación durante la Pascua. 

El Rito de Elección no consiste en que los catecúmenos elijan a la Iglesia; más bien, manifiesta el misterio de que es Dios quien los ha elegido a ellos. Tal como lo explica la introducción al Rito, se llama “elección” porque la aceptación que realiza la Iglesia se fundamenta en la elección de Dios, en cuyo nombre actúa. 

Fue un gran honor representar al Arzobispo Gregory Hartmayer, pastor del rebaño de nuestra Iglesia local, al recibir a estos catecúmenos y garantizarles que cuentan con nuestras oraciones y apoyo. 

Con la celebración del Rito de Envío, los subsiguientes Escrutinios de los Elegidos y la proclamación de los textos evangélicos del Año A, algunos fieles podrían verse tentados a pensar que el tiempo santo de la Cuaresma está destinado únicamente para quienes no se han bautizados. Ciertamente, no es así. 

Si bien la liturgia de la Iglesia presta especial atención a los catecúmenos mientras se preparan para recibir los sacramentos de iniciación durante la Vigilia Pascual, la Cuaresma es igualmente un tiempo de gracia y renovación para los bautizados. Al acompañar a los elegidos, recordamos nuestra propia responsabilidad y dignidad bautismal. 

A través de la oración, el ayuno y la limosna, nos adentramos más profundamente en el misterio de la Pasión salvadora de Cristo. Mediante actos de penitencia y una conversión continua, abrimos nuestros corazones a la gracia purificadora del Señor. La Cuaresma nos invita a volvernos hacia Dios y a prepararnos para renovar nuestras promesas bautismales con una convicción más profunda y una alegría renovada durante la Pascua. 

Mientras acompañamos a los elegidos y candidatos (cristianos bautizados que buscan la plena comunión con la Iglesia Católica) en su camino hacia la recepción de sus sacramentos en la Pascua, invito a cada uno de nosotros no solo a orar por ellos, sino a acogerlos activamente en nuestra familia parroquial. 

Una manera práctica de hacerlo es darlos a conocer. Con su permiso, sus fotos y nombres pueden exhibirse en el vestíbulo parroquial. Este sencillo gesto les recuerda que no son extraños sino miembros de nuestra comunidad, y que tienen el apoyo de nuestras oraciones. 

Tómense el tiempo para presentarse personalmente y saludarlos cordialmente. Seleccionen algunos de sus nombres cada semana para orar por ellos en casa. Consideren escribirles una breve nota para hacerles saber que están orando por ellos y regocijándose en su camino de fe. Otra manera, es celebrar la Vigilia Pascual con los elegidos y candidatos, sus padrinos y madrinas, y sus familias. Sí, es una liturgia muy larga; de hecho, es la más larga del año. Sin embargo, también es la más hermosa y profunda. ¿Qué mejor manera de dar la bienvenida a los nuevos miembros a nuestra familia que estar presentes, orar con ellos y regocijarnos por lo que Dios está obrando en sus vidas? Su presencia y participación activa se convierten en una señal tangible de que no caminan solos. Son acogidos por una comunidad, fortalecidos por su fe y sostenidos por su amor. La Vigilia Pascual no es simplemente su celebración; es la nuestra. 

Hagan el esfuerzo. Dar la bienvenida a los nuevos miembros en la Vigilia Pascual es un acto de evangelización, un testimonio vivo del amor del Señor Resucitado. Muchos de ellos llegan después de una larga búsqueda espiritual; otros, pueden llevar heridas de experiencias pasadas. La forma en que los recibimos importa. Nuestra participación activa presente y nuestro alegre testimonio pueden confirmar en sus corazones que realmente han regresado a casa. A nuestros elegidos y candidatos: gracias por el testimonio de su trayectoria. Su sincero deseo de crecer en la fe fortalece la nuestra, y su valiente respuesta al llamado del Señor inspira a quienes aún buscan, bienvenidos a casa. 

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