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Noticias de la Arquidiócesis Católica de Atlanta

Sabiduría para nuestros tiempos

By OBISPO BERNARD E. SHLESINGER III | Published noviembre 3, 2026  | Available In English

En la famosa novela corta de Charles Dickens, Cuento de Navidad, el protagonista, Ebenezer Scrooge, le dice a su antiguo socio, Jacob Marley —quien ahora es un fantasma que ha regresado de la muerte—: «Siempre fuiste un buen hombre de negocios, Jacob». Marley reprende a Scrooge con un lamento, tras reflexionar sobre sus propias acciones pasadas para hacer rentable el negocio a costa de los demás: «La humanidad era mi negocio. El bienestar común era mi negocio; la caridad, la misericordia, la tolerancia y la benevolencia… todo eso era mi negocio».

Bishop Bernard E. Shlesinger III

Bishop Bernard E. Shlesinger III

En cada época, existe la necesidad de reflexionar hacia donde nos están conduciendo nuestros esfuerzos. ¿Debemos derribar nuestros graneros para construir otros más grandes donde almacenar una cosecha abundante (véan Lucas 12, 16-21)? ¿Nos estamos olvidando del destino universal de los bienes en nuestra búsqueda de progreso y riqueza?

Durante la Revolución Industrial, entre finales del siglo XVIII y el siglo XIX, fuimos testigos de cómo una prosperidad económica sin precedentes llevó a considerar al ser humano como algo prescindible, con el único fin de generar beneficios para unos pocos. El costo de estos años para la dignidad humana fue muy alto, ya que la búsqueda de ganancias económicas sin regulación dio lugar a condiciones laborales duras, peligrosas e insalubres. Los barrios marginales y las viviendas hacinadas crearon condiciones de vida precarias. Niños de apenas seis años fueron privados de educación y se les empleó en fábricas, minas o talleres textiles; además, los contaminantes industriales provocaron enfermedades respiratorias que acortaron la duración de la vida.

Este auge industrial, carente de una regulación sensata, llevó a figuras como el novelista Charles Dickens a crear conciencia sobre las condiciones en las que las personas vivían y trabajaban. Con el tiempo, el Papa León XIII aportó su voz profética y su magisterio para abordar la dignidad humana en relación con el trabajo, a través de su célebre encíclica «Rerum Novarum».

Es cierto que no podemos detener el progreso, ni deberíamos hacerlo. Sin embargo, siempre será necesaria la sabiduría para regularlo, a fin de no cometer injusticias con los más vulnerables o incluso con las generaciones futuras. Por ejemplo, la actividad humana sin regulación condujo al bisonte americano (búfalo) casi a la extinción, hasta que un movimiento conservacionista intervino mediante la regulación.

Hoy en día, resulta evidente la necesidad de contar con sabiduría para discernir otras formas de regulación que garanticen que nuestra casa común siga siendo habitable para las próximas generaciones. La encíclica «Laudato si’», del Papa Francisco, fue escrita para cuestionar la actividad humana sin regulación, la cual podría causar daños irreparables a nuestro planeta. Ante los nuevos desafíos que plantea el rápido avance de la inteligencia artificial, cabe estudiar documentos como «Antiqua et Nova», leer la encíclica «Magnifica Humanitas» —del Papa León XIV— y familiarizarse con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

El Papa León nos recuerda que la tecnología nunca es neutral, ya que adquiere las características de quienes la conciben, financian, regulan y utilizan. El Santo Padre afirma que esta «tiene el poder de sanar, conectar, educar y proteger nuestra casa común; pero también puede dividir, excluir y generar nuevas formas de injusticia».

Es verdad que no podemos detener el progreso, pero también podemos progtresar en la caridad hacia el prójimo y pedir a Dios la sabiduría necesaria para regular la actividad humana de tal manera que promueva la dignidad humana y el bien común.

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