Photo by Julianna LeopoldAtlanta
Arraigados en Cristo, creciendo en la fe: la Arquidiócesis lanza una campaña de 185 millones de dólares
Published noviembre 2, 2026 | Available In English
ATLANTA—Ante el continuo crecimiento de la comunidad católica en el norte y centro de Georgia, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., ha lanzado la primera campaña de capital arquidiocesana en 30 años.
«El Espíritu Santo ha sido, sin duda, parte del crecimiento que hemos experimentado en los últimos años, y no parece que vaya a detenerse. Por ello, tenemos la responsabilidad de prepararnos para este crecimiento y de atender a un número cada vez mayor de personas que se acercan a la Iglesia», señaló el arzobispo en una reciente conversación con The Georgia Bulletin.
El Diácono Rick Medina, jefe oficial de desarrollo de la Arquidiócesis de Atlanta, anunció públicamente la campaña de capital «Arraigados en Cristo, creciendo en la fe» —con una meta de 185 millones de dólares— durante un encuentro con donantes y colaboradores de la arquidiócesis que se celebró el sábado 17 de octubre en el Jardín Botánico de Atlanta.
El Diácono Medina explicó que la arquidiócesis ya ha recaudado casi la mitad del objetivo gracias a una «fase silenciosa», que incluyó reuniones con grandes donantes y con 10 parroquias que ya han iniciado sus propias campañas.
Parte de los fondos recaudados permanecerán en la comunidad parroquial donde se obtuvieron. Una porción mayor se destinará a fondos de dotación, donde se invertirá para que los rendimientos sirvan de apoyo a la Iglesia durante generaciones. El restante se utilizará como capital para atender necesidades urgentes e inmediatas.
«Lo que observamos aquí en Atlanta es que nuestras parroquias crecen porque son acogedoras; recibimos a personas de diversos países, que hablan distintos idiomas y provienen de culturas diferentes. Existe un alto nivel de aceptación e inclusión», añadió.
La campaña se sustenta en tres pilares: apoyar a nuestras parroquias y al clero, formar discípulos misioneros y brindar ayuda a nuestros hermanos más vulnerables.
Brindando apoyo a nuestras parroquias y clero
En 2010, la Catholic Extension Society (Sociedad de Extensión Católica) situó a la Arquidiócesis de Atlanta como la 49.ª diócesis más grande en los Estados Unidos, en cuanto a población católica. Solo 10 años después, Atlanta ya ocupaba el puesto número 25. Según algunos indicadores, esta es la segunda diócesis de mayor crecimiento en el país.
«Solo la Arquidiócesis de Galveston-Houston, en Texas, registró más personas que nuestra arquidiócesis entre 2010 y 2020. Solo la Arquidiócesis de Los Ángeles contó con una mayor cantidad de habitantes dentro de sus límites (hasta 2020)», explicó Jenny Miles, quien trabaja en la Oficina de Planificación e Investigación de la Arquidiócesis de Atlanta.

Decenas de feligreses de la iglesia de San Lorenzo permanecen en el nártex durante una misa en octubre de 2025. Al menos seis parroquias cuentan actualmente con más personas que asientos durante las liturgias dominicales habituales. Fotografía cortesía del Padre Henry Atem
«En cuanto al porcentaje de crecimiento, Georgia experimentó el aumento más rápido entre 1990 y 2000. Nuestra población católica creció un 78 por ciento, mientras que la población total aumentó un 26 por ciento. Sin embargo, en cada década posterior hemos recibido aún más católicos», añadió Miles. Esta expansión es diversa. La Oficina de Planificación e Investigación estimó que, en 2020, el 43 por ciento de todos los católicos de la arquidiócesis se identificaban como hispanos. El 42 por ciento se identificaba como blanco, y otros grupos culturales conformaban el resto de la población.
Lo que no ha seguido el ritmo de este crecimiento es el tamaño de los templos donde todas estas personas rinden culto. La arquidiócesis ya había pasado por algo similar anteriormente.
«En la década de 1970, la migración corporativa atrajo a muchos profesionales a Atlanta. Esto generó la necesidad de construir nuevas iglesias en los suburbios emergentes», señaló John Schiavone, director de desarrollo inmobiliario de Catholic Construction Services (Servicios de Construcción Católicos), el departamento que gestiona la adquisición de propiedades y las obras de construcción de la arquidiócesis. Una campaña de recaudación de fondos a principios de la década de 1990 permitió que la arquidiócesis pudiera financiar varias parroquias y escuelas nuevas, pero la población siguió creciendo.
«Con ese crecimiento continuo —gran parte del cual es hispano—, algunas de las iglesias que construimos entonces ya no son lo suficientemente grandes», comentó Schiavone, mencionando la iglesia de St. John Vianney (San Juan Vianney) en Lithia Springs y la Misión de Nuestra Señora de las Américas en Lilburn; las cuales deben habilitar espacios adicionales cada fin de semana para dar cabida a los fieles que asisten a misa.
El hacinamiento es una excelente señal de que una iglesia es activa y saludable, pero también puede disuadir a las personas de asistir. Cada domingo, 30 de las 104 parroquias y misiones de la arquidiócesis tienen al menos una misa que supera su capacidad, lo que significa que el 85 por ciento o más de los asientos están ocupados.
«Este es el punto en el que la gente se empieza a sentir incómoda», afirmó Miles. En seis parroquias, cada fin de semana hay más personas que asientos disponibles.
El desafío para añadir más misas radica en que el número de vocaciones no ha seguido el ritmo del crecimiento experimentado en los últimos 30 años. Según el Official Catholic Directory (Directorio Católico Oficial), en 1980, cada sacerdote de la arquidiócesis servía, en promedio, a 560 católicos. Para 2020, esa cifra había aumentado a más de 4,000.
Algunos párrocos celebran tres o cuatro misas cada día durante el fin de semana. Este ritmo intenso puede derivar en agotamiento o desgaste físico y emocional. Aunque todavía no hay suficientes sacerdotes para aumentar el número de misas, las vocaciones están en pleno auge. En 2026, la arquidiócesis recibió a la mayor promoción de seminaristas de su historia y, actualmente, brinda apoyo a casi 70 seminaristas en distintas etapas de formación.
Pero esto, a su vez, conlleva un costo. La incorporación de más seminaristas, tan solo este año, ha supuesto un gasto adicional de 600, 000 dólares. La campaña de recaudación de fondos tiene como objetivo reunir 10 millones de dólares para un fondo de dotación destinado a cubrir los costos de formación de las futuras generaciones de sacerdotes.
Una vez que un hombre es ordenado sacerdote, la arquidiócesis asume la responsabilidad de garantizar que reciba formación continua, así como servicios para su salud física, mental y espiritual. Parte de los fondos recaudados en la campaña se destinarán también a financiar estas iniciativas.
Formando discípulos misioneros
Los católicos laicos también reciben apoyo a través del segundo pilar de la campaña: la formación de discípulos misioneros. La Oficina de Evangelización y Discipulado (OED, por sus siglas en inglés) está desarrollando y difundiendo un sólido programa de formación en la fe para familias. El modelo incluye apoyo para catequistas capacitados en cada parroquia. Los equipos de la OED también están trabajando para fortalecer la pastoral universitaria, con el fin de mantener a los jóvenes adultos comprometidos con su fe. Se destinarán cinco millones de dólares a ampliar los recursos de formación familiar, mientras que otros 8 millones se asignarán a la pastoral universitaria. Una parte de estos fondos servirá para contratar personal adicional, y el resto se pondrá en un fondo de dotación para brindar apoyo en el futuro.
La mayor parte de este segundo pilar —40 millones de dólares— servirá para apoyar a las escuelas católicas de la arquidiócesis.
«A mi esposa y a mí nos apasiona la educación católica», comentó Jim Slattery, feligrés de la parroquia Christ the King (Cristo Rey) y miembro del consejo asesor de la campaña. «Necesitamos un fondo de dotación para garantizar que, para cualquier padre que desee enviar a sus hijos a una escuela católica, el dinero no sea un obstáculo para hacer realidad ese sueño. No queremos que la educación católica se convierta en una cuestión de quién tiene recursos y quién no».
Además del fondo de dotación para becas, la campaña destinará 2,5 millones de dólares a ampliar el programa «Open Doors» (Puertas Abiertas) y otros 2,5 millones a una campaña de sensibilización destinada a fomentar la inscripción en todas las escuelas católicas.
Apoyo a nuestros hermanos más vulnerables
El último pilar, el apoyo a nuestros hermanos más vulnerables, se refiere a la labor que realiza la Iglesia para fortalecer a la sociedad en su conjunto. A medida que la población de Atlanta ha crecido, también han aumentado las necesidades de los miembros más vulnerables de la sociedad. Los desafíos relacionados con la vivienda y la salud mental son dos de las preocupaciones sociales más urgentes en la actualidad. La iniciativa «Arraigados en Cristo, creciendo en la fe» proporcionará a Caridades Catolicas de Atlanta y a la Sociedad de San Vicente de Paúl de Georgia los fondos necesarios para ampliar sus servicios en estas dos áreas críticas.
La campaña tendrá una duración total de ocho años y las solicitudes de recaudación de fondos se llevarán a cabo por etapas, abarcando grupos de 10 a 20 parroquias a la vez. Los fondos de dotación creados estarán bajo la administración de la Fundación Católica del Norte de Georgia y la arquidiócesis establecerá un fideicomiso para supervisar la gestión y distribución de los recursos obtenidos.
La meta de 185 millones de dólares, aunque ambiciosa, ha sido establecida de manera minuciosa. El Diácono Medina y la Oficina de Desarrollo Misionero utilizaron estudios de mercado y datos de los donantes para definir los objetivos de cada parroquia. La arquidiócesis contrató a la firma CCS Fundraising para brindar apoyo en la logística, la comunicación y la asistencia a los párrocos durante toda la campaña.
CCS es la misma firma con la que trabajó la arquidiócesis en su campaña de capital anterior. Cuanto más dinero logre recaudar una parroquia, mayor será la cantidad que podrá conservar. Las parroquias retienen el 30 por ciento de su meta establecida. Asimismo, conservan el 70 por ciento de los fondos recaudados que superen el 100 por ciento de la meta (hasta alcanzar el 200 por ciento), y retienen la totalidad de cualquier monto recaudado que exceda el 200 por ciento de dicha meta.
«En una campaña como esta, la generosidad de las personas que participan resulta contagiosa», señaló el Arzobispo Hartmayer. «Cuando vemos la alegría en sus corazones —al realizar sus donaciones—… entonces otras personas se sienten motivadas a hacer lo mismo. Es algo que las inspira. Las anima. Como obispo, como sacerdote, observar cómo el pueblo de Dios responde a su Iglesia aquí en la tierra es algo hermoso».