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  • Father Sunny Punnakuziyil, right, puts the finishing touches on newly ordained Father Sean Lee’s vestments during the Mass of ordination to the priesthood at Holy Vietnamese Martyrs May 30. Father Lee said it only made sense for his pastor to serve as his vesting priest, as he helped ‘clothe’ his understanding of the priesthood.
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Father Sunny Punnakuziyil, right, puts the finishing touches on newly ordained Father Sean Lee's vestments during the Mass of ordination to the priesthood at Holy Vietnamese Martyrs on May 30. Father Lee said it only made sense for his pastor to serve as his vesting priest, as he “helped ‘clothe’ my own understanding of the priesthood.” Photo by Julianna Leopold


Norcross

Los sacerdotes que revisten a los recién ordenados caminan junto a ellos como mentores y amigos

By ANDREW NELSON, redactor | Published 12 junio, 2026  | Available In English

NORCROSS—El Padre Larry Niese ayudó cuidadosamente a retirar la estola de diácono del hombro del, recién ordenado, Padre Jacob Butz, quien la llevaba puesta en diagonal sobre el pecho, para reemplazarla por la estola sacerdotal, que se coloca sobre la nuca y cae al frente. Después, acomodó la casulla —la vestidura exterior— sobre los hombros de quien fuera su feligrés. El escudo bordado de la Arquidiócesis de Atlanta se apreciaba claramente en la parte delantera.

Este rápido cambio de vestiduras litúrgicas, que culminó con un abrazo, simbolizó visualmente la nueva funsión del Padre Butz en la Iglesia: su transición de diácono a sacerdote.

Mientras el Arzobispo Hartmayer ordenaba a Eric Baylot, Jacob Butz, Juno Lee y Sean Lee, estos hombres —hasta entonces diáconos en tránsicion al sacerdocio— permanecían ante el altar apoyados por sus familias, seminarios, parroquias y otros sacerdotes.

Durante el rito de ordenación, cada diácono eligió al sacerdote que le ayudaría a ponerse por primera vez las vestiduras sacerdotales. Invitar a un presbítero a desempeñar este papel constituye un gesto de gratitud y reconocimiento por su acompañamiento y testimonio.

El Padre Sean Lee eligió al Padre Sunny Punnakuziyil, su párroco desde la adolescencia; el Padre Juno Lee escogió al Padre Cyril Chae, con quien comparte raíces coreana; el Padre Jacob Butz seleccionó al Padre Larry Niese, su párroco por muchos años; y el sacerdote encargado de revestir al Padre Eric Baylot fue su primo, el Padre Bradley Starr.

Estos hombres fueron ordenados sacerdotes el 30 de mayo en la iglesia Holy Vietnamese Martyrs, en Norcross.

Un sacerdote de presencia 

El Padre Sean Lee, de 27 años, creció en la parroquia St. John Neumann, en Lilburn. Cuando llegó el nuevo párroco, el Padre Punnakuziyila, a su iglesia, Sean Lee era estudiante de secundaria. Durante su adolescencia, el Padre Lee sirvió en el altar durante la Misa, exploró su fe a través del programa juvenil Life Teen y despejó algunas dudas.

“A medida que comenzaba a hacer mía la fe y a amar más profundamente a Nuestro Señor, el Padre Sunny siempre se mostraba disponible. Siempre estaba ahí para responder a cualquier pregunta espontánea que yo tuviera”, comentó el nuevo sacerdote en un correo electrónico.

Al igual que muchos seminaristas, el joven compartió sus inquietudes sobre el futuro. Por su parte, el Padre Punnakuziyil recordó las dudas que el también había tenido antes de ser ordenado hace más de 30 años.

Con el paso de los años, el Padre Sunny observó cómo el nuevo sacerdote pasaba de la incertidumbre a una espiritualidad madura.  

“Pude ver el progreso en su formación; se desarrolló y creció hasta convertirse en el excelente joven que conozco hoy”, afirmó.

El Padre Lee consideró lógico que su párroco fuera quien le impusiera las vestiduras sacerdotales, ya que él “ayudó a ‘vestir’ mi propia comprensión del sacerdocio”. 

El joven sacerdote mencionó que cuenta con un mentor cuyo ministerio se centra en estar “genuinamente presente para su gente” y en mantener una “presencia alegre”. 

El Padre Punnakuziyil señaló que, en sus 32 años de ministerio como miembro de la comunidad religiosa de los Misioneros de San Francisco de Sales, esta es la primera vez que le piden revestir a un nuevo sacerdote y lo considra un gran honor, dada la cantidad de amigos sacerdotes a los que el Padre Lee podría haber recurrido.

Este veterano el sacerdote fue testigo de cómo el Padre Lee cultivaba una vida de oración, se dedicaba a la Liturgia de las Horas y mostraba gran seriedad respecto a la misa y la confesión durante sus visitas a casa desde el Seminario Regional San Vicente de Paúl, en Boynton Beach, Florida. 

El recién ordenado Padre Juno Lee distribuye la Sagrada Comunión por primera vez como sacerdote en la iglesia Holy Vietnamese Martyrs. El Padre Lee cumplió con su servicio militar en Corea del Sur antes de emprender el camino hacia el sacerdocio, una aspiración que tenía desde niño. Foto de Julianna Leopold

La comunidad de St. John Neumann ha acogido con cariño al nuevo sacerdote mientras ora por él.  

“La comunidad parroquial lo ha acogido con los brazos abiertos. Ya es una estrella aquí”, dijo el Padre Sunny. “Tuvieron la suerte de escuchar sus homilías cuando era diácono durante el último año. Tiene la capacidad de conectar con la gente, con la congregación, por eso lo quieren”, comentó el párroco.

Un legado compartido 

El Padre Juno Lee también eligió a un sacerdote que lo conocía desde hace años, pero a través de un vínculo singular: una amistad que surgió en Corea.

El Padre Lee, de 33 años, nació en Maryland, vivió en Chicago y pasó muchos años en Corea del Sur. Su madre y la madre, mucho mayor, del Padre Cyril Chae vivían en el mismo conjunto de apartamentos en Corea y asistían a la misma parroquia. Esa conexión hizo que, en 2010, el Padre Chae conociera al joven, quien por aquel entonces ya contemplaba la vida sacerdotal. Fue el Padre Chae quien le sugirió que considerara servir como sacerdote en Atlanta.

“En ese sentido, él fue uno de los sacerdotes que me ayudaron a orientarme hacia el camino que finalmente condujo a mi ordenación”, comentó el recién ordenado.

El Padre Lee hablaba de ser sacerdote desde la escuela primaria; solía detenerse en una capilla para la adoración eucarística y contarle a Jesús cómo había transcurrido su día, hasta que finalmente discernió su vocación con seriedad. Tras completar su servicio militar obligatorio, el Padre Lee se mudó a los Estados Unidos para ingresar al seminario.  

Durante su estancia en el seminario de Boynton Beach, Florida, el Padre Chae le ofreció alojamiento en su rectoría, además de brindarle siempre comidas caseras. El Padre Chae, ordenado en 2004, sirve en la iglesia St. Patrick en Norcross.

“A lo largo de todos esos momentos, nuestra relación trascendió mucho más allá del simple hecho de conocernos”, dijo el Padre Lee sobre su mentor. “Se convirtió en alguien que caminó conmigo en mi vocación”.  

El Padre Chae considera que las experiencias de oración que vivió el nuevo sacerdote durante su juventud fueron señales de que “permanecía en Cristo” mientras sopesaba sus opciones.  

Para el Padre Chae, el acto de la imposición de las vestiduras litúrgicas es más que un simple gesto o tradición. Lo comparó con un padre que confía a un ser querido —con todo su apoyo— a una nueva vida; en este caso, la entrega del sacerdote a la Iglesia.

Significa que el Padre Lee “está entrando en plena participación en el ministerio de Jesús”, afirmó. “Al actuar a través de mí, el Espíritu Santo lo está confirmando y configurando como un verdadero discípulo”.

Experiencia de verdadero maestro 

El Diácono Jacob Butz, de 31 años, le pidió al Padre Larry Niese —su párroco de toda una vida en la iglesia St. Michael the Archangel, en Woodstock— que lo asistiera. Es la segunda vez que el Padre Niese desempeña esta función, habiendo hecho lo mismo para el Padre Joe Wagner en 2022.

“Él me ha mostrado cómo es ser un buen amigo dentro del sacerdocio», dijo el Padre Butz.

El Diácono Eric Baylot, de 30 años, fue asistido durante la ordenación por su primo, el Padre Bradley Starr, vicario parroquial de la iglesia St. Clare of Assisi, en Acworth. 

El Padre Bradley Starr (a la derecha) retira la estola de diácono del hombro del recién ordenado Padre Eric Baylot (a la izquierda). Sustituye dicha prenda —que se lleva en diagonal sobre el pecho— por la estola de sacerdote. Ambos sacerdotes son primos. Fotografía de Julianna Leopold

La experiencia es la única verdadera maestra del ministerio sacerdotal, afirman los miembros con mayor antiguedad del clero. El Padre Larry Niese señaló que los sacerdotes recién ordenados aprenderán a servir mediante el ejercicio del ministerio, no en las aulas del seminario.

Una lección que aprendió a base de experiencia fue la importancia de ganarse la confianza. Al principio de su ministerio, sus consejos eran ignorados porque se apresuraba a abordar cuestiones difíciles al aconsejar a las personas, como si eso fuera lo más importante antes de establecer un vínculo de amistad con ellas.

“Creo que deben ver que te importan, que amas al pueblo de Dios y percibir que los amas”, dijo el Padre Niese.

Si un sacerdote no aprende esto, el ministerio se verá afectado, afirmó. El ministerio es más que teología o normas; se trata de caminar junto a las personas, comprender sus necesidades espirituales y ayudarlas a acercarse a Cristo, explicó el Padre Niese.

“Consiste en comprender y tener paciencia con la situación en la que se encuentra la gente, e intentar elevarla al menos un peldaño más”, añadió.

El Padre Punnakuziyil indicó que los nuevos sacerdotes aprenderán que el sacerdocio es un “servicio de 24 horas al día, los 7 días de la semana” que debe equilibrarse con el tiempo personal. Esta disponibilidad puede exigir sacrificios considerables, como atender llamadas para asistir a enfermos en plena madrugada o escuchar los problemas personales de un feligrés inmediatamente después de la misa dominical, en lugar de buscar una excusa para marcharse.

A lo largo de sus 32 años de trayectoria, ha aprendido que el “conocimiento teórico” es secundario frente a saber cómo servir a los feligreses en la vida real.

“En el seminario no enseñan cómo afrontar una situación así; eso solo se aprende con la experiencia”, afirmó. “Eso requiere una relación sincera y cercana con la gente”.

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