Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Standing across the street from the Shrine of the Immaculate Conception, Atlanta, (l-r, holding signs) sibling teens Emily and Arely Ramirez from St. Patrick Church, Norcross, and Lisa and Bruce Downs from Prince of Peace Church, Flowery Branch, display signs as they gather with hundreds of other Catholics for a June 11 march for racial justice from the church to Centennial Olympic Park. Photo By Michael Alexander

Católicos marchan en el centro de Atlanta por justicia racial

By SAMANTHA SMITH, ssmith@georgiabulletin.org | Published junio 17, 2020

ATLANTA—El jueves 11 de junio, más de 400 católicos se reunieron en Dr. Martin Luther King Jr. Drive, frente al Santuario de la Inmaculada Concepción en Atlanta, para protestar contra el racismo y la injusticia racial.

La protesta pacífica reunió a católicos de todas las edades y razas, incluyendo familias, estudiantes, maestros, sacerdotes, diáconos, religiosos, personal de la cancillería y varias organizaciones y ministerios de fe locales.

Los voluntarios del Santuario de la Inmaculada Concepción recibieron a los asistentes y repartieron identificaciones para ayudar a las personas a reconocer los rostros familiares ocultos por las máscaras, una precaución de seguridad requerida debido a la pandemia del COVID-19. El distanciamiento social también se incentivó durante la marcha.

Cathy Harmon-Christian fue una de los muchos voluntarios del santuario de Atlanta que recibieron a los manifestantes. Ella ha pertenecido a la parroquia por cerca de cinco años.

Harmon-Christian encontró la experiencia gratificante, al ver la diversidad multicultural de los católicos reunidos.

“Estoy muy complacida de ver esta muestra de solidaridad”, dijo.

Para aquellos que no se sintieron seguros, o que no pudieron participar en persona, hubo una transmisión en vivo, con unas 750 personas observando la marcha de principio a fin. Los participantes en línea también enviaron sus nombres para que los asistentes los llevaran puestos.

George Harris, quien pertenece a la Iglesia de San Antonio de Padua en Atlanta y marchó con su esposa y sus dos hijas, dirigió un llamado y una respuesta en los escalones del santuario al comienzo de la protesta.

Originario de Birmingham, Alabama, Harris creció  conociendo a varias víctimas del bombardeo a la Iglesia Bautista de la calle 16.

“Ese fue un evento que conmocionó a la nación y al mundo”, dijo Harris. “El asesinato de George Floyd fue otro de esos eventos que sacudió la conciencia de varias personas”.

Estoy aquí porque es lo correcto y es el lugar indicado para estar, señaló Harris.

Un examen de conciencia
“Esta es una marcha pacífica y de oración por la justicia”, dijo el sacerdote Victor Galier, párroco de la Iglesia de San Antonio de Padua y miembro del comité planificador de la marcha.

“Debemos examinar nuestras propias conciencias y reflexionar sobre los momentos en los que hemos dejado que el racismo germine en nuestras conversaciones, nuestras vidas y nuestra nación”.

Los planes para la protesta comenzaron seis días antes de la marcha, y el evento en Facebook se creó y compartió tres días antes. El Padre Galier esperaba por lo menos 50 personas, pero la asistencia superó esa cifra en cientos.

“Como mínimo, sé que la gente de San Antonio de Padua está sufriendo”, dijo el Padre Galier de su comunidad. La parroquia de Atlanta, ubicada en West End, está compuesta predominantemente de católicos negros.

El párroco ha protestado contra el racismo y la injusticia en Atlanta durante las últimas dos semanas en varias manifestaciones, causadas por los recientes asesinatos de estadounidenses negros, incluyendo Ahmaud Arbery, Breonna Taylor y George Floyd.

Los feligreses de San Antonio de Padua compartieron su gratitud con el Padre Galier por participar en las marchas. El Padre Galier llamó al Padre Dennis Dorner, vicario parroquial en el Santuario de la Inmaculada Concepción, y al Padre Bryan Small, párroco de la Iglesia Católica de San Pedro y San Pablo en Decatur para colaborar en el proyecto. Los sacerdotes organizaron la marcha el 11 de junio, con el apoyo de laicos, clérigos y otros miembros de la arquidiócesis.

La transmisión en vivo incluyó varios comentarios, liderados por el Padre Dorner. Los comentaristas invitados fueron Ashley Morris, director asociado de la Oficina de los Ministerios Interculturales de la Arquidiócesis de Atlanta; el Padre Bruce Wilkinson, ex párroco de la Iglesia del Santísimo Sacramento en Atlanta y el Padre Llane Briese, profesor asistente de Sagradas Escrituras en el Seminario Regional de San Vicente de Paul en Boynton Beach, Florida.

“El racismo está vivo y presente en nuestra nación y en el mundo”, dijo el Padre Galier. “Como personas de fe, debemos, porque así no lo pide el Evangelio, tomar una posición contra el pecado. Ya no es lo suficientemente bueno conformarnos con no ser racistas. Tenemos que ser activamente antirracistas y trabajar por el bien común”. El Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., y el Obispo Bernard E. Shlesinger III también participaron en la marcha y dirigieron oraciones.

La historia, la esperanza y la conversión son las razones que da el Arzobispo Hartmayer a quienes piensan que marchar contra el racismo no es importante.

“Queremos unirnos a generaciones de personas que dejaron sus hogares y salieron a las calles para exigir justicia”, dijo el arzobispo. “El racismo continúa afectando a este país. Y, una vez más, es el momento adecuado para buscar un cambio radical en nuestra sociedad y en nosotros mismos”.

“Nuestras familias afroamericanas están sufriendo”, continuó el Arzobispo Hartmayer. “Necesitamos escuchar sus voces. Necesitamos recorrer con ellos esta nueva senda. Marchamos porque necesitamos otra conversión. Y comenzamos reuniéndonos como una sola comunidad para compartir las Escrituras y orar”.

Una marcha de oración, canto y solidaridad
Con cruces e incienso, los católicos recorrieron 1.1 millas por el centro de Atlanta. Las paradas incluyeron el Ayuntamiento de Atlanta y el capitolio estatal. La marcha terminó en el Parque Olímpico Centenario.

Un grupo de profesionales de salud que se encontraba cerca protestando se unió brevemente al evento en búsqueda de oración y canto.

Marchar fue algo que Stan Hinds vio a sus maestros hacer mientras crecía.
“Ellos estaban en el puente Edmund Pettus mientras nosotros estábamos en clase comportándonos”, indicó Hinds, refiriéndose al lugar donde los manifestantes de derechos civiles fueron golpeados durante la primera marcha por el derecho al voto.

Hinds, quien ha sido miembro de la iglesia de San Pedro y San Pablo en Decatur por 27 años, continúa dando este ejemplo por sus alumnos, como maestro de la Escuela Secundaria Jesuita Cristo Rey Atlanta desde su apertura.

“He estado haciendo esto toda mi vida y continuaré haciéndolo”, indicó Hinds. “Con suerte, mis alumnos y mis hijos continuarán haciéndolo. Seguiremos haciéndolo hasta que lo hagamos bien “.

Canción, oración y Escritura llenaron las calles del centro de Atlanta ocupadas normalmente en la hora pico, durante la protesta. Mientras los participantes caminaban hacia el Parque Olímpico Centenario se recitó la letanía “Digan sus nombres”, por aquellos que han muerto en la lucha contra el racismo. La respuesta fue: “Descansa en paz”.

“Eso fue muy poderoso y muy diferente”, dijo Harmon-Christian, quien ha participado y ha estado activamente involucrada en muchas protestas a lo largo de los años por diferentes motivos. “Esta fue la primera marcha que sentí que estaba realmente enfocada en el lamento, que es un aspecto importante de nuestra fe”.

En la última parada, hubo una breve lectura de la Pasión del Señor. Después del momento en que Jesús murió, los manifestantes se arrodillaron durante ocho minutos y 46 segundos, para honrar las vidas perdidas en la lucha continua por la igualdad racial. También fue un símbolo de la cantidad de tiempo que un oficial de policía de Minnesota mantuvo a George Floyd en el suelo con su rodilla en su cuello.

Después de la marcha, los católicos fueron motivados a “escuchar, aprender y actuar” para ayudar a combatir el racismo. Se compartieron algunas sugerencias con los asistentes, como encontrarse con personas al margen de la sociedad, escuchar historias, educarse sobre el racismo y promover activamente la justicia. También se compartió una lista de películas recomendadas y recursos en línea con los manifestantes. La lista incluyó películas como “Justicia verdadera: La lucha de Bryan Stevenson por la igualdad” y movimientos como Campaña Zero para poner fin a la brutalidad policial y trabajar por la aprobación de la legislación sobre delitos de odio en Georgia.

El evento del 11 de junio es solo el comienzo, dijo el Padre Galier.
“Realmente tenemos que estar trabajando en esto todo el tiempo y desmantelar la estructura del pecado donde sea que lo encontremos”, señaló.

“Si queremos ser conmovidos con empatía y promover la justicia, pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestra obra aquí hoy y en el futuro”, dijo el Arzobispo Hartmayer. “Esta marcha es solo el comienzo del trabajo que se debe hacer”.