Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

In a visit to Colombia, president of Malteser International Americas, Maj. Gen. (Ret.) Thomas A. Wessels of Atlanta and Latin American program manager for Malteser International Americas, Jelena Kaifenheim, talk with mothers who fled Venezuela with their babies. Photo by Malteser International Americas

Colombia

Malteser Internacional ayuda a refugiados venezolanos

By PRISCILLA GREEAR, Especial para el Boletín | Published marzo 13, 2019

RIOHACHA, Colombia—En medio de los disturbios políticos en Venezuela, los opositores del asediado presidente Nicolás Maduro luchan para ingresar ayuda humanitaria al país. Malteser Internacional trabaja incondicionalmente para brindar atención médica y de otro tipo a través de la frontera en el norte de Colombia a refugiados desesperados y nativos empobrecidos en el norte de Colombia en los departamentos de La Guajira y el Magdalena.

En Riohacha, La Guajira, la coordinadora del programa para América Latina, Jelena Kaifenheim, realizó una visita reciente a los refugiados venezolanos que esperan tratamiento médico gratuito a través de Malteser en el hospital de la ciudad. Sus dolencias van desde infecciones oculares y respiratorias hasta varicela y malaria.

En esta ciudad repleta de madres e hijos que lograron llegar a Colombia desde Venezuela, Kaifenheim también visitó a su brigada de salud móvil, la cual asistió a 300 personas ese día. Ella habló con una mujer llamada Alejandra que buscaba atención médica para su bebé con fiebre y dos niños en edad preescolar, su primera visita médica desde que llegaron de Venezuela hace un año. Alejandra alquila una habitación con otra madre soltera y vende dulces y café en las calles. Otros levantan chozas de lona en tugurios que se forman en las afueras de la ciudad, ya  que el departamento tiene solo un centro de alojamiento con capacidad para 150 personas.

Debido al colapso del sistema de salud venezolano, muchas mujeres embarazadas nunca recibieron atención anteriormente, los niños no han sido vacunados y las enfermedades crónicas no han sido tratadas.

“El hospital realiza la clasificación de los pacientes que acuden y atiende las emergencias, como un herido o un parto. Todo lo que es infección respiratoria, infección de la piel, dengue, para todo eso las personas acuden a nosotros, infecciones urinarias, infecciones vaginales, infecciones oculares y demás. Hay muchas infecciones oculares si 17 personas se agrupan en una habitación (alquilada)”, dijo Kaifenheim en una llamada de Skype después de regresar a la sede principal de Malteser en Colonia, Alemania. “Muchas de las personas que vienen son madres solteras con sus hijos y realmente viven en chozas, en condiciones terribles sin ninguna protección o servicio”, señaló. “Hay mucha desesperanza, muchos intentos de suicidio de madres solteras que se desesperan y no ven otra salida”.

Solo en La Guajira, en 2018, se registraron 217 intentos de suicidio y 365 bebés que murieron al nacer o en los días siguientes debido a una atención pre y post natal inadecuada”.

Una necesidad extrema es un equipo de ultrasonido. “Nadie está proporcionando exámenes de ultrasonido para mujeres embarazadas. Por lo tanto, muchas condiciones no son detectadas, y cuando las mujeres llegan a dar a luz es demasiado tarde porque tienen complicaciones de emergencia”, añadió Kaifenheim.

Los residentes de Atlanta son motivados a ayudar

Más de un millón de venezolanos han huido a Colombia, y Malteser ha intensificado su trabajo de ayuda creando proyectos de desarrollo sostenible en esta área desde 2014 en cultivos de abejas, diversificación de cultivos, salud e higiene y construcción de viviendas. Mientras que los medios de comunicación mundiales hablan del Norte de Santander, La Guajira, en su mayoría indígena, ha recibido a 120.000 venezolanos a través del cruce oficial de la frontera, y muchas decenas de miles más a través de puntos de entrada informales.

Los equipos de salud están trabajando con el hospital local y las unidades móviles allí y en el Magdalena, para brindar atención médica y paquetes de nutrición, medicamentos, artículos sanitarios y educación sobre salud e higiene para reducir las enfermedades. En La Guajira, Malteser proporciona la única atención médica que no es de emergencia para los refugiados, y con dos doctores de planta y médicos voluntarios trató a 7.000 personas durante el año pasado, informó Kaifenheim.

Malteser Internacional se estableció después de la Segunda Guerra Mundial como la agencia de ayuda de los religiosos católicos laicos y los caballerosos de la Orden de Malta, fundada en 1099 para defender la fe y ayudar a los enfermos y los pobres durante las Cruzadas. Malteser Internacional de América se inauguró formalmente en 2013 tras el terremoto de Haití.

El mayor general retirado Tom Wessels de Atlanta lidera la misión humanitaria como presidente de América. Él llevó a cabo una reunión de la junta en febrero en la sede colombiana al sur de Riohacha en Santa Marta, donde interactuaron con más de 300 familias que esperaban chequeos médicos.

“Estas son personas que vienen y no tienen ningún servicio de salud en lo absoluto”, dijo Wessels, miembro de la Iglesia del Espíritu Santo. “Podemos brindarles ayuda en el campo de la salud y la nutrición y ofrecer algunas oportunidades de desarrollo no solo a los indígenas, sino también a los refugiados venezolanos que están llegando al área. Sería bueno para Colombia, para la gente, proporcionarles una vida sana y digna. Tienes entre 8 y 10.000 personas que llegan diariamente a ese lugar. Hay mucho trabajo por hacer”

Si bien Malteser recibe un generoso apoyo alemán y trabaja en más de 25 países, Wessels se esfuerza por aumentar la conciencia y el apoyo financiero en los Estados Unidos sobre su trabajo en Colombia, Haití, México y Perú. Él supervisó la reubicación de su sede en América desde Miami a Nueva York, cerca de las Naciones Unidas, donde tienen estatus consultivo y firmaron un memorando de entendimiento con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

“Hemos logrado mucho en todo el mundo, pero solo necesitamos darlo a conocer más en los Estados Unidos. Una de nuestras misiones es cuidar de los pobres y enfermos y tenemos niños desnutridos. Si ellos no tienen ningún tipo de atención médica esa es una razón para involucrarse”, dijo el presidente voluntario. “Básicamente, estamos tratando de brindarle dignidad a todos, respeto, comprensión y amor para todas las personas a las que ayudamos”.

Él invita a los católicos de Atlanta a apoyar y difundir las buenas obras de Malteser.

“Implementar lo que hemos estado haciendo ha sido un desafío y ahora se ha multiplicado por este millón y medio de personas que han llegado casi a nuestro patio trasero en Colombia… Debido a que no son oficialmente refugiados, no estamos obteniendo las grandes sumas de dinero”, dijo. “Todavía estamos aplicando por subvenciones”. Y la crisis continúa escalando.

“Millones de venezolanos están sufriendo y ahora la ayuda vital está siendo retenida y no se respeta el imperativo humanitario de neutralidad. El resultado es que las vidas de los niños y las madres están en riesgo”, indicó el director ejecutivo de las Américas, Ravi Tripptrap, en un comunicado.

Los Wayuu y otras comunidades indígenas en áreas remotas de La Guajira que han sido desplazadas internamente están también “gravemente marginados”, dijo Kaifenheim. Además, la red de pandillas criminales BACRIM y la guerrilla operan allí. Y a medida que la agencia trabaja para purificar el agua contaminada, capacitar a las parteras y proporcionar nutrición a las personas desnutridas, las aldeas están duplicando su tamaño.

“Así que tienes migrantes muy pobres y vulnerables que vienen a comunidades pobres y vulnerables que no tienen nada que ofrecer porque ya no tienen nada”, señaló Kaifenheim. “Muchos interventores se han retirado de La Guajira debido al contexto tan complejo, y lamentablemente estamos solos con muchas responsabilidades y muchas necesidades, con un personal muy comprometido y también un personal que está frustrado. Dicen que hay mucha necesidad y mucho más que tenemos que hacer. Podemos hacer más, solo necesitamos más fondos para contratar más personal y comprar más medicamentos”.

El personal de Malteser reza y persevera para mejorar la situación de los pobres.

“Por más terribles que sean las condiciones en Colombia, no regresan a Venezuela”, mencionó Kaifenheim. “Una de las mujeres me dijo ‘no había estado comiendo durante días y sin importar lo que hiciera, no podía encontrar ningún alimento para mis hijos, así que empaqué todo lo que tenía y me fui. Y aquí, sin importar lo terrible que sean la mayoría de los días, consigo obtener al menos una comida para mis hijos”.


Para más información visite www.orderofmaltarelief.org.