Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Deacon Miguel Echevarria, right, a RCIA coordinator at St. Francis of Assisi Church, Cartersville, presents the Book of the Elect to Archbishop Wilton D. Gregory during the March 10 Rite of Election and the Call to Continuing Conversion. As a parish, St. Francis of Assisi has nine catechumens and 16 candidates. Photo By Michael Alexander

Atlanta

La Arquidiócesis dará la bienvenida a más de 1.800 nuevos católicos durante la Pascua

By ANDREW NELSON, Staff Writer | Published marzo 28, 2019

ATLANTA—Se espera que más de 1.800 personas se unan a la Iglesia Católica en la Arquidiócesis de Atlanta en la próxima Vigilia Pascual.

El Arzobispo Wilton D. Gregory les dio la bienvenida en su recorrido de fe durante el Rito de Elección anual el domingo, 10 de marzo, en el Centro de Congresos Mundiales de Georgia.

“Su presencia nos brinda más alegría de la que puedo expresar adecuadamente”, dijo en sus comentarios.

Para Chip Riggs, fue una ceremonia extraordinaria de presenciar. Él asiste a la Iglesia de Transfiguración, en Marietta, donde pertenece al grupo de 16 personas que están estudiando para comprender la fe antes de unirse a la Iglesia. Riggs quedó impresionado con la diversidad de idiomas, culturas y razas representadas en el rito.

“Somos una Iglesia, un mundo, una comunidad”, mencionó.

Para Holly Lewis, de San Miguel Arcángel, en Woodstock, el servicio de la tarde superó sus expectativas.

“Fue grandioso y emocionante. Es maravilloso ver a tantas personas de todas estas iglesias en nuestra zona todas reunidas”, dijo.

Las más de 100 parroquias y misiones de la arquidiócesis reportaron el número de catecúmenos y candidatos para la plena comunión en la Iglesia. Los catecúmenos, es decir, quienes se están preparando para ser bautizados, recibir la primera comunión y ser confirmados, son alrededor de 650 personas. Hay cerca de 1.181 candidatos que son cristianos bautizados ingresando en plena comunión con la Iglesia, que recibirán la Eucaristía y el Sacramento de Confirmación.

El mayor número de participantes provino de la misión hispana, Nuestra Señora de las Américas, en Lilburn, con casi 130 catecúmenos y candidatos.

Durante el Rito de Elección, los candidatos y los catecúmenos ratifican sus intenciones de unirse a la Iglesia. Sus nombres se escriben en el Libro de los Elegidos, el cual se presenta al arzobispo. En respuesta, la Iglesia, con el arzobispo como representante, hace su “elección” de estas mujeres y hombres para recibir los sacramentos del bautismo, la comunión y la confirmación. Los catecúmenos se convierten entonces en “los elegidos”.

En su homilía, el Arzobispo Gregory le dijo a la multitud como, a diferencia del cauteloso discípulo Nicodemo, quien buscaba a Jesús en la noche, estos recién llegados a la fe buscan a Jesús en la “luz brillante del día y con los corazones abiertos a la gracia que Cristo ofrece a todos los hombres y mujeres”.

Unirse a la Iglesia en 2019 se suma a una historia que se remonta a la antigüedad de los apóstoles, a una fe “mal entendida e incluso criticada por nuestra creencia en la dignidad de toda vida humana”, y con costumbres contrarias a las opiniones actuales, señaló el arzobispo. “Si desean agregar sus nombres a esa lista, entonces nos brindan más esperanza hoy de la que podemos agradecer”.

Los nuevos miembros enriquecen la comunidad de fe recordándole a los católicos que vivan una vida digna de ser seguidores de Jesús, dijo. “Les agradecemos y bendecimos por querer ser uno con nosotros”.

Los recién llegados recibirán los sacramentos por primera vez a la sombra de la crisis sobre el manejo del abuso sexual por parte del clero. Aproximadamente uno de cada tres católicos le dijo a Gallup en una encuesta reciente que la crisis de abuso de jóvenes por parte de los sacerdotes los ha llevado a cuestionar si deben permanecer en la Iglesia, un aumento del 15 por ciento desde que la crisis estalló en 2002.

Y mientras los católicos luchan con las revelaciones de abuso sexual, el Arzobispo Gregory reconoció el problema.

“Convertirse en un católico hoy en día es ser identificado con personas que a menudo son pecaminosas, cuyos pastores han cometido errores terribles con demasiada frecuencia y quienes necesitan mucha misericordia y perdón”, dijo.

Estos futuros católicos ven las consecuencias de la crisis, pero desean unirse a la Iglesia. Algunos sienten que la crisis es creada por fallas humanas y el abuso no debilita el corazón de la fe católica. Otros dijeron que los problemas reflejan lo que se encuentra en muchas instituciones donde las personas toman malas decisiones. Riggs dijo, “Es crucial que la Iglesia considere a las víctimas primero”.

Él creció en una parte de Luisiana donde los católicos eran pocos. Su familia asistió a la Iglesia Bautista, al igual que lo hizo él hasta sus 40 años. Ahora, el hombre de 45 años, se aproxima a la Pascua para entrar en plena comunión con la Iglesia.

Riggs dijo que su primer pensamiento sobre la Iglesia fue en 2005, al ver los rituales que rodearon la muerte de San Juan Pablo II. La selección de un nuevo papa le fascinó. Había una sensación de experiencias compartidas como una comunidad de mil millones de personas observadas al mismo tiempo, señaló.

Riggs y su esposa, Emily, han estado casados ​​por más de 20 años y tienen tres hijos. Él trabaja para el gobierno federal. Ellos ayudan en el centro de Atlanta en una despensa de alimentos y en San Vicente de Paúl. Uno de sus hijos sirve como traductor de español para las clases de inglés de la parroquia.

Riggs y su esposa, quien se crio como católica y se alejó de la Iglesia en su juventud, cruzaron las puertas de la parroquia de Marietta a principios de 2018. A Riggs le tomó menos de un mes darse cuenta de que estaba listo para echar raíces. Desde entonces, todo ha ratificado esa decisión inicial, dijo.

Holly Lewis, de 48 años, fue bautizada de joven en Massachusetts en la tradición de la Iglesia Metodista Primitiva, pero no tuvo una educación religiosa. Lewis, madre de dos hijos y ama de casa, dijo que se sintió atraída por las Escrituras, pero no sabía por dónde empezar. El año pasado, durante la Cuaresma, su esposo, Brian, comenzó a reconectarse con su fe y ella se unió a él.

“Una semana, cuando las clases de información se anunciaron en el boletín, pensé que era una oportunidad para que me registrara y viera lo que podría venir después. Como una persona tímida, no fue una decisión fácil, pero tenía curiosidad”, dijo Lewis.

Los meses de estudio para llegar a este punto han sido asombrosos, añadió. Desde la presencia de Jesús en la Eucaristía y la devoción del párroco de la parroquia, hasta la celebración de la Misa y el llamado a servir a los demás. Lewis señaló que ha aprendido mucho, pero sabe que la fe tiene mucha riqueza y esto significa que tiene más que entender.

“Una cosa que realmente aprecio de la fe es cómo estamos llamados a tratar a los demás. Tener la oportunidad de ayudar a nuestra iglesia a distribuir canastas de Acción de Gracias para las familias de nuestra zona y ayudar en nuestra mesa de San Francisco fue muy importante para mí. A través de ese acto de misericordia me sentí verdaderamente cerca de Dios”, dijo.