Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Teens participated in service project activities at the Jan. 26 World Youth Day Rally at St. Oliver Plunkett Church. Making prayer blankets are, front left to right, Mark Buenvenida and Braydon Horn, and at back left to right, Gabriel Ly and Jose Delgado. Photo by Lisa Tierra

Snellville

Adolescentes dicen “sí” a Dios en evento de Jornada Mundial de la Juventud

By SAMANTHA SMITH, Especial para el Boletín | Published febrero 28, 2019

SNELLVILLE—Más de 300 adolescentes de 13 parroquias se reunieron en la Iglesia de San Oliver Plunkett en Snellville en un evento local con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud el 26 de enero. Este evento brindó a los adolescentes que no pudieron asistir a la jornada en Panamá una oportunidad para orar, servir, compartir y solidarizarse con los peregrinos.

Racheal Milotte, maestra de ceremonias del evento, incentivó a los adolescentes a decirle “sí a (Dios) a lo largo del día”.

La Jornada Mundial de la Juventud, iniciada en 1986 por San Juan Pablo II, es una oportunidad que se da cada tres años para que los jóvenes experimenten la universalidad de la Iglesia Católica. Miles de jóvenes de todo el mundo se unen durante este evento para profundizar su fe a través de la oración y los sacramentos.

Los jóvenes son invitados a continuar respondiendo a la invitación del Santo Padre y a llevar a casa el mensaje recibido en los eventos de la jornada, convirtiéndose así, en la luz de Cristo para el mundo. La JMJ de 2019 tuvo lugar del 22 al 27 de enero en Ciudad de Panamá, Panamá.

El evento de Snellville ofreció actividades similares a las de Panamá, incluyendo una misa, proyectos de servicio, alabanza y adoración, confesiones y un servicio de adoración liderado por el Obispo Bernard E. Shlesinger III.

Los adolescentes tuvieron la oportunidad de escoger entre varios talleres que cubrían temas como las redes sociales, la vida después de la confirmación y las experiencias de los adolescentes hispanos católicos. También hubo talleres solo para hombres y solo para mujeres, y un programa para ministros parroquiales jóvenes. Cada adolescente podía elegir entre varios proyectos de servicio, tales como hacer sándwiches para Central Night Shelter en Atlanta, elaborar tarjetas para el día de San Valentín para personas de la tercera edad, escribir cartas para niños en Nepal y Kenia o decorar cobijas y pedrería para orar.

También había joyería católica disponible para la venta a beneficio de los Servicios de Alivio Católico. Las mesas de vocaciones incluían a las hermanas y los sacerdotes de las órdenes de Nuestra Señora de La Salette.

Además de las actividades del día, algunos adolescentes estaban ansiosos de poder compartir mutuamente, “conocer gente nueva y (ver) cómo los demás hacen las cosas en otras parroquias”, dijo Gigi Brown, de 14 años, una adolescente de San Oliver que se está preparando para confirmarse en 2020.

Este evento de fe fue un sueño hecho realidad, para el Padre Cyriac Mattathilanickal, MS, párroco de San Oliver, quien desea mantener a los jóvenes comprometidos e involucrados. Como ex director del Centro de Retiros Santuario Nacional de Nuestra Señora de La Salette en Attleboro, Massachusetts durante 11 años, el Padre Cyriac dirigió y organizó retiros para jóvenes y conferencias en Steubenville. Su pasión y la continua dedicación de la ministra juvenil de jóvenes de San Oliver, Lynn Ory, motivaron a otros 75 voluntarios de varios ministerios parroquiales a dedicar su tiempo a este evento espiritual para adolescentes.

El entusiasmo y el compromiso de Ory con los jóvenes en San Oliver a lo largo de los años también fomentaron la participación de alumnos anteriores, como Paul Hedges, líder de alabanza y adoración, y Savanna Ziegler, quien dirigió el taller para mujeres. La maestra de ceremonias, Racheal Milotte, sirvió como asistente del grupo juvenil de Ory.

San Oliver “tiene muchos voluntarios que quieren contribuir con su tiempo y talento”, dijo el Padre Cyriac.

Scott Anthony, orador principal del evento, está familiarizado con la pasión del sacerdote por el ministerio juvenil después de haber trabajado junto a él en varias conferencias en Steubenville en el pasado. Anthony, oriundo de Cleveland, Ohio, ha trabajado en el ministerio juvenil por 27 años, y actualmente se desempeña como director de los ministerios de jóvenes y adultos jóvenes de la Iglesia Católica San José en York, Pennsylvania. Él y su esposa, Teresa, tienen ocho hijos vivos y tres en el cielo.

Después de un par de juegos para romper el hielo, Anthony compartió su recorrido de fe honesto y complicado, el cual incluyó problemas de salud que afectaron su apariencia e incluso un intento de suicidio en su adolesencia.

“Dios salvó mi vida dos veces: a los dos días de nacido y en el bachillerato”, dijo. Su historia incluyó un mensaje inspirador, aunque estemos destrozados y lastimados, Dios nunca nos abandona. Les recordó a los adolescentes que todos somos parte de una historia más grande y que “Dios quiere usar tu historia para ayudar a otros”.

La profunda historia de fe de Anthony tocó a muchos de los adolescentes en el evento.

“Estaba tranquilo (y) sabía que Dios estaba en su vida”, dijo Morgan Gallegos, de 14 años.

Anthony les pidió a los adolescentes que reflexionaran sobre cómo responder a Dios, los animó a decir “sí” a su amor y misericordia y a compartirlo con los demás. Utilizó el ejemplo de María y cómo su “sí” a Dios para llevar a su hijo, Jesús, cambió la historia, pero también les recordó que el plan de Dios no siempre coincide con nuestro tiempo.

Aunque trabajar en el ministerio juvenil no fue una de las opciones principales de Anthony, su “sí” al llamado de Dios ha inspirado a miles de personas a través de los años. Y a su vez, los adolescentes con los que trabaja inspiran su fe.

“Dios nos creó para compartir su vida de amor”, dijo Anthony.

A medida que cientos de adolescentes y líderes juveniles dejaban atrás las puertas de San Oliver, el Padre Cyriac espera con ansias poder abrirlas de nuevo para este mismo evento por muchos años venideros.