Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Lisa Olwine started out as a volunteer at Birthright of Atlanta in 1990. When Birthright of Atlanta founder Terry Weaver retired, Olwine succeeded Weaver as the executive director in January 2015. Olwine is a parishioner at St. John Neumann Church in Lilburn. Photo By Michael Alexander

Atlanta

Derecho a Nacer celebra cinco décadas de silencioso servicio pro-vida

By PRISCILLA GREEAR, Staff Writer | Published enero 31, 2019

ATLANTA— Lisa Olwine, directora del centro para mujeres embarazadas, Derecho a Nacer de Atlanta (Birthright), recibió recientemente una llamada de una mujer embarazada que estaba a punto de ser desalojada de su vivienda y buscaba abortar.
“Ella estaba pensando, si no voy a tener un techo, no quiero estar embarazada y sin un sitio donde vivir, y  quería abortar”, recordó Olwine. “Le dije, no puedo ayudarla con eso, pero aquí hay algunos recursos para personas que están en riego de ser desalojadas y ayuda para llegar a un acuerdo con los dueños de la propiedad. Ella se mostró agradecida y algo sorprendida… A pesar de las circunstancias, estábamos dispuestos a ayudarla de otra manera en la que ella lo necesitaba”.

Las mujeres que buscan abortar a veces encuentran en el Internet a Derecho a Nacer, bajo la descripción “alternativas de aborto”. “Su pánico las hace pensar solo en el aborto y nosotros las ayudamos a pensar en otras alternativas”, dijo. “Antes de tomar una decisión de vida o muerte, ellas deben considerar todas las opciones”.

Mientras los activistas han pedido, protestado y marchado cada enero para derrocar a Roe vs. Wade desde su aprobación, los voluntarios de Derecho a Nacer de Atlanta han servido silenciosamente durante 50 años a mujeres que enfrentan embarazos en crisis y las han ayudado a crear planes viables para superar las dificultades. El año pasado, la oficina de Atlanta brindó ayuda gratuita a unas 350 mujeres.

Louise Summerhill fundó Derecho a Nacer en Toronto, Canadá, en 1968. Terry Weaver abrió la primera oficina de Derecho a Nacer en los Estados Unidos en Atlanta seis meses más tarde, en 1969, después de conectarse con Summerhill. La sede de Atlanta operó originalmente en el edificio de la Sociedad de San Vicente de Paul y finalmente recibió una casa donada desde la cual opera en 3424 Hardee Ave. en Chamblee. Actualmente hay 236 sedes en los Estados Unidos y Canadá.

Brindando amor durante 50 años


Del 7 al 9 de junio, Derecho a Nacer International celebrará su conferencia anual en el Atlanta Marriott Buckhead Hotel & Conference Center y celebrará su 50º aniversario en los Estados Unidos con el tema “Derecho a Nacer levanta el vuelo: 50 años impartiendo amor”. El evento comenzará con una charla del ex capellán de Derecho a Nacer, Mons. Richard López.

“Actualmente hay muchas, muchas sedes de Derecho a Nacer, así como otros servicios pro-vida para mujeres embarazadas que siguieron el camino iniciado por Derecho a Nacer”, dijo Olwine. “Parece muy apropiado que (la conferencia) no sea solo en los EE. UU., sino que sea en Atlanta, donde todo comenzó con lo que Terry Weaver creó”.

Olwine anotó que la fundadora católica Summerhill, se aseguró de que sus objetivos estuvieran en armonía con las enseñanzas de la Iglesia.

“Es hermoso que su diseño para Derecho a Nacer siempre estuviera guiado por la respuesta a la pregunta, ‘¿qué haría Jesús?’” Y que se asegurará (en sus palabras) de que ‘la esencia de Derecho a Nacer sea el amor “.

Olwine comenzó a trabajar como voluntaria en Derecho a Nacer en 1990 y asumió la misión de Weaver de “amarlos a ambos”, llegando a ser eventualmente directora en 2014, cuando la fundadora de Atlanta se retiró.

“Nos preocupamos tanto por la madre como por el bebé. Y al servir a la madre, ayudamos a que el bebé tenga más posibilidades de nacer, mejorando sus circunstancias para que la criatura no parezca algo tan amenazador para ella. Haciendo lo que es mejor para ella y amándola, ella se siente fortalecida y recupera la confianza que necesita para continuar con su embarazo”, dijo Olwine. “En cuanto a sus necesidades, con respecto a su situación, la vivienda es una gran necesidad. Tratamos de ayudarlas a encontrar una vivienda, ya sea un refugio de emergencia, un albergue de transición o una vivienda permanente que sea asequible”.

Ahora con 83 años, Weaver mira al pasado con gratitud por sus 45 años de trabajos no remunerados y espera que la arquidiócesis continúe su apoyo.

“Tiene un gran propósito y creo que satisface una necesidad y continuará haciéndolo siempre y cuando haya voluntarios para mantenerlo en movimiento… La base de Derecho a Nacer es ayudar a las mujeres durante su embarazo. En mi propia experiencia a través de los años, si encuentras a una mujer que es infeliz con su embarazo y ella puede hablar contigo, casi siempre puede encontrar una solución diferente al aborto”, señaló Weaver, quien también dirigió Derecho a Nacer USA. “Hemos podido comprobarlo una y otra vez. Requiere tiempo, requiere conocer qué está disponible en la comunidad para ayudar y ante todo, pienso que se trata de ofrecerle tu amistad a alguien”.

Y Weaver todavía recibe tarjetas de Navidad de antiguas clientes.

“Tengo a alguien justo frente a mí en la residencia de la tercera edad, que me cuenta sobre su hijo y lo que está sucediendo en su vida”, mencionó Weaver, quien tiene siete hijos. “Escuchar de alguien, es siempre una verdadera bendición. Nunca se sabe qué impacto tendrás en la vida de otros, si tan solo te preocupas por ellos y por lo que está sucediendo en sus vidas”.

Como directora, Weaver también estableció la línea de ayuda internacional, la cual recibió más de 13.000 llamadas en 2018. Hoy en día, su gerente, Mark Foster, responde a llamadas de mujeres principalmente de América del Norte, y a menudo las refiere a la sede de Derecho a Nacer local, a otro centro de embarazo o a una agencia de servicios sociales como Caridades Católicas o Servicios Luteranos. Muchas de ellas necesitan ayuda práctica tal como acceso a Medicaid o a un médico, ropa de bebé y maternidad o una prueba de embarazo.

“Les preguntamos ‘¿qué necesitan?’ Porque queremos darles a nuestros centros de Derecho a Nacer en los Estados Unidos y Canadá, o donde sea que las estamos refiriendo, la mayor cantidad de información posible para que puedan ir a los centros locales y que ellos estén preparados para ayudarlas”, dijo Foster.

Tras haber trabajado en Derecho a Nacer desde 2001, Foster se ha vuelto más compasivo.

“Entiendo mejor sus situaciones. He descubierto que tener una actitud imparcial es lo que muchas de estas mujeres necesitan en situaciones de crisis, no que se les juzgue”, anotó.

Necesidad de voluntarios

Para continuar fortaleciendo su misión de 50 años, el centro de Atlanta depende del apoyo de las personas y las iglesias católicas, desde referencias, artículos para el nuevo bebé y eventos para recoger dinero en biberones. Y algunos de los primeros donantes continúan siendo contribuyentes regulares 50 años después. Pero necesitan más voluntarios que puedan reunirse con los clientes o brindar apoyo administrativo, lo que les permitiría ampliar su horario de servicio de medio tiempo. Otro aspecto importante es correr la voz, ya que los clientes a menudo los encuentran en el Internet.

Al mismo tiempo, la organización sin fines de lucro evita cualquier activismo, ya que las mujeres con dificultades no quieren hablar con activistas.

“Incluso las personas a favor de la libre elección pueden ser pro-Derecho a Nacer cuando se enteran de que lo que hacemos es simplemente decirle a una mujer embarazada, si usted quiere saber qué ayuda está disponible para tener a su bebé venga con nosotros, estamos aquí para ayudarla”, mencionó Olwine. “Nadie puede oponerse a ayudar a las mujeres embarazadas a crear un plan viable. Puedes discutir sobre las políticas de la legislación o de los testimonios, pero no te puedes oponer a ayudar a las mujeres embarazadas sin presionarlas ni juzgarlas, de la forma en que lo hace Derecho a Nacer. Esto nos mantiene fuera del conflicto y bastante inmunes a las críticas siendo el lado del servicio del movimiento pro-vida”.

Si bien es posible que Olwine nunca sepa el resultado de la persona embarazada que llama y que enfrenta el desalojo, recordó con alegría a otra mujer que trajo a su hija embarazada sin seguro médico para que recibiera atención prenatal. La madre agradeció a Derecho a Nacer por la ayuda que ella misma había recibido años atrás.

“Había acudido a Derecho a Nacer sin saber si debía continuar o no con su primer embarazo, y siempre había estado agradecida por la orientación humanitaria que resultó en el nacimiento de su hijo”, dijo Olwine. “Al describir su inmenso orgullo por él, señaló a su hija y me dijo ‘de hecho, él la salvó de ahogarse cuando era una niña pequeña’. Ella y su hija se maravillaron conmigo del efecto dominó de la decisión que tomó al elegir traer a su hijo al mundo”.


Para obtener más información, visite www.birthrightofatlanta.com o comuníquese con Birthright en el 404-796-8761 o en atlantabirthright@gmail.com.