Atlanta
El Arzobispo Hartmayer extiende sus saludos de Pascua a la comunidad ortodoxa griega
Published 11 abril, 2026 | Available In English
ATLANTA—En una carta dirigida a Su Eminencia el Metropolitano Sevastianos, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer ofreció sus oraciones y saludos al clero y a los fieles laicos de la Metrópolis Ortodoxa Griega de Atlanta, deseándoles una bendita Pascua. A continuación, se presenta el texto de la carta:
«Mi querido hermano en Cristo, Sevastianos:
¡Paz y todo bien!
Es con un corazón lleno de gozo pascual que le extiendo, así como a Su Eminencia el Metropolitano Alexios, al clero y a todos los fieles laicos de la Metrópolis Ortodoxa Griega de Atlanta, los más sinceros saludos de parte de la Arquidiócesis Católica de Atlanta en la gozosa ocasión de la Santa Pascua.
¡Cristo ha resucitado! — ¡Christós anésti! Estas palabras, las cuales han resonado a través de los siglos desde una tumba vacía en Jerusalén, resuenan hoy con igual fuerza en nuestros corazones, uniéndonos en la confesión que constituye el corazón mismo de la fe cristiana. En esta, la más grande de todas las fiestas, nos mantenemos unidos como hermanos en el único Señor Jesucristo, quien “murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación” (Romanos 4:25).
Este tiempo pascual trae consigo la alegría perdurable de un otoño extraordinario. Aún sentimos la gracia de dos momentos históricos: la peregrinación del Papa León XIV a İznik (Nicea) con motivo del 1700.º aniversario del Primer Concilio Ecuménico, y su visita al Patriarcado Ecuménico en Constantinopla con motivo de la fiesta de San Andrés Apóstol, el Primer Llamado.
El 28 de noviembre de 2025, el Papa León XIV y Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé se arrodillaron juntos ante las excavaciones arqueológicas de la antigua Basílica de San Neófito, el mismo suelo donde los Padres del año 325 d. C. definieron la fe que aún profesamos. Allí, rodeado por los líderes de las Iglesias cristianas de todo el mundo, el Pontífice declaró con urgencia pastoral:
“Todos estamos invitados a superar el escándalo de las divisiones que, lamentablemente, aún existen y a alimentar el deseo de unidad por el que el Señor Jesús rezó y dio su vida. Cuanto más reconciliados estemos, más podremos los cristianos dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que es anuncio de esperanza para todos”.
Dos días después, en la fiesta de San Andrés, el Primer Llamado, el Santo Padre se situó en la venerable Iglesia Patriarcal de San Jorge y habló de sesenta años de caminar juntos “en un sendero de reconciliación, paz y creciente comunión”. Reafirmando que la búsqueda de la plena comunión con la Iglesia Ortodoxa era una de las prioridades de su ministerio como Obispo de Roma.
Juntos, el Santo Padre y Su Santidad el Patriarca Bartolomé firmaron una Declaración Conjunta en el Fanar, en la cual se comprometieron a seguir caminando “con firme determinación por la senda del diálogo, en el amor y la verdad, hacia la anhelada restauración de la plena comunión entre nuestras Iglesias hermanas”.
En su homilía durante la Divina Liturgia en la Fiesta de San Andrés, Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé pronunció unas palabras que todo seguidor de Cristo debe tomar muy a pecho. Dando la bienvenida al Papa León XIV al centro sagrado de la Ortodoxia, el Patriarca declaró:
“La unidad cristiana no es un lujo. Es la oración suprema de nuestro Señor Jesucristo: ‘que todos sean uno’, y es también la condición esencial para la misión de la Iglesia. La unidad cristiana es un imperativo, particularmente en nuestros tiempos tumultuosos, cuando el mundo se halla fracturado por guerras, violencia y todo tipo de discriminación, al tiempo que es devastado por el afán de dominación, la búsqueda de lucro y la explotación desenfrenada de los recursos naturales”.
En su visita a Constantinopla, Su Santidad recordó también a los allí reunidos que el intercambio de delegaciones entre nuestras Iglesias con motivo de las respectivas fiestas patronales “no puede reducirse a meros actos protocolarios, sino que expresa, de un modo muy concreto y personal, nuestro profundo compromiso con la búsqueda de la unidad cristiana y nuestra sincera aspiración a la restauración de la plena comunión eclesial”.
En esta Pascua, mientras sus fieles entonan “Christós anésti” y los nuestros proclaman “Aleluya“, estamos rezando la misma verdad, adorando al mismo Señor Resucitado y anhelando ese mismo día en que podamos compartir plenamente esa comunión que es Su don a la Iglesia.
Su Eminencia, el camino hacia esa unidad plena y visible por la que nuestro Señor oró en la Última Cena requerirá paciencia, oración y perseverancia. Pero esta Pascua nos colma de la esperanza de que el Dios, quien resucitó a Jesús de entre los muertos, puede también levantar a Su Iglesia de la tumba de nuestras divisiones. Nosotros, en la Arquidiócesis de Atlanta, contemplamos a los fieles de la Metrópolis Ortodoxa Griega de Atlanta con profundo afecto y fraterna estima.
Por favor, transmita mis más cordiales saludos pascuales a Su Eminencia el Metropolita Alexios —cuyas décadas de fiel servicio al pueblo de esta región han sido un testimonio para todos nosotros—, así como a cada sacerdote, diácono y fiel laico confiado a su cuidado pastoral.
Que la alegría de la Resurrección llene sus corazones, sus hogares y sus santas iglesias a lo largo de este bendito tiempo pascual. Que la intercesión de los santos apóstoles Andrés y Pedro —hermanos en la fe, tal como nosotros aspiramos a ser— continúe guiando nuestros pasos por el camino hacia la unidad.
Para concluir, mi querido hermano, recordémonos mutuamente en nuestras oraciones mientras nos esforzamos por guiar a nuestros rebaños con el corazón del Buen Pastor.
Sinceramente, su hermano en Cristo Resucitado, El Reverdísimo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., Arzobispo de Atlanta»
