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Preguntas sobre la vida después de la muerte impulsan recorrido de pareja de Atlanta hacia el catolicismo 

Published 6 marzo, 2026  | Available In English

ATLANTA—Cuando Allan y Sydney Coalla entraron por primera vez a la Catedral Christ the King el año pasado, estaban nerviosos.

Entraron a la parroquia de Atlanta sin saberlo, un Domingo de Ramos, y se sentaron en silencio en la parte de atrás.

Ninguno tenía antecedentes religiosos, ni tradición de fe, y poseía un escaso conocimiento sobre el catolicismo. Simplemente buscaban lo que Allan describió más tarde como una “experiencia auténtica”.

Esta Pascua, la pareja de Braselton será bautizada en la catedral durante la Vigilia Pascual, ingresando así juntos a la Iglesia Católica.

El 21 de febrero, volvieron a presentarse en el interior de la catedral, esta vez como catecúmenos, para celebrar el Rito de la Elección. Esta liturgia, la cual se llevó a cabo en cuatro parroquias de la Arquidiócesis de Atlanta, inscribe a los catecúmenos (aquellos que aún no han sido bautizados) y los convoca a recibir los sacramentos pascuales. También se reúnen los candidatos (aquellos que ya han sido bautizados en otras tradiciones cristianas) mientras se preparan para entrar en plena comunión con la Iglesia.

Este año, 3.442 personas ingresan a la Iglesia en la arquidiócesis, incluyendo 1.004 catecúmenos y 2.438 candidatos. El año pasado, ingresaron 2.110 candidatos y 860 catecúmenos. El Rito de Elección resultó “abrumador, pero en el mejor de los sentidos”, comentó Sydney.

Preguntas sobre la eterbidad   

Allan Coalla, de 27 años, trabaja en paisajismo y anteriormente se desempeñó como científico de datos. Asistió a Frankfurt School of Finance and Management en Alemania.

«A decir verdad, siempre he lidiado con el miedo a la muerte y a la vida después de ella», comentó.

La filosofía y la teología siempre fueron vías para confrontar las interrogantes que tenía. Cuando él y Sydney se casaron en 2022, dichas preguntas se intensificaron. La noche de su boda, mientras reflexionaban sobre la jornada, Allan le confió a su esposa que necesitaba comprender qué significaba vivir una relación comprometida y moralmente valiosa dentro del contexto de la fe. Y, sobre todo, que le resultaba inconcebible estar separado de Sydney en la vida de ultratumba.

Allan y Sydney Coalla celebran el Rito de la Elección el 21 de febrero en la Catedral Christ the King, en Atlanta. Se encuentran entre los 1.004 catecúmenos que serán bautizados durante la Vigilia Pascual, el Sábado Santo. Foto cortesía de Sydney Coalla.

Recordó haber pensado para sus adentros: «Adondequiera que vaya Sydney después de morir, yo quiero estar allí también». En el momento en que surgieron estos pensamientos, a Allan se le hizo difícil vivir sin conocer la respuesta.

«Existe una especie de intimidad espiritual al reflexionar sobre estas cosas», comentó. «Si el amor es real, entonces tiene que haber algo más para nosotros».

Su búsqueda en torno a la fe incluyó escuchar debates entre distintas religiones y, posteriormente, profundizar en el estudio de la teología. Tanto él como Sydney llegaron a sentir gran aprecio por William Lane Craig, un filósofo cristiano que impartía clases sobre la fe en Marietta.

Finalmente, los santos resultaron ser un elemento decisivo para Allan, cuyo santo patrono es Benito de Nursia.

«El concepto de los santos y de la intercesión me resultaba sumamente ajeno y extraño», admitió. «Pero, con el paso del tiempo —a medida que mi fe se hacía más profunda—, se me hizo evidente que, si Jesús es real y los santos son reales, entonces yo deseo estar con los santos y vivir en comunión con ellos. Y si anhelo esa comunión con los santos, ¿a qué otro lugar del mundo podría acudir para compartir aquello que ellos compartieron?».

Para Allan, el futuro incluía ahora la paternidad en el seno de la fe católica.

«Una de mis vocaciones es la de ser padre; poder transmitir a mis hijos su herencia como católicos significará muchísimo para mí», dijo.

«Deseo ser alguien a quien se recuerde por su fe, y quiero legar ese mismo espíritu a mis hijos», añadió Allan.

Construyendo un sistema de creencias  

Sydney, de 26 años, es jefa de gabinete en World 50. Se graduó de la Universidad de Georgia y se casó con Allan poco después.

A diferencia de su esposo, la transición de Sydney hacia la fe se sintió más gradual. Pasó la mayor parte de su vida como agnóstica y nunca reflexionó demasiado sobre la fe hasta que Allan comenzó a cuestionársela.

El salto de no tener ningún sistema de fe al catolicismo fue sencillo, compartió. Cuando Allan planteó la idea, ella se sintió intrigada por comenzar a «construir un sistema de creencias católico». Investigó por su cuenta mientras Allan continuaba desentrañando sus pensamientos y aprendiendo más sobre la fe.

Entrar en la Catedral Christ the King fue «un poco desconcertante», comentó. Pero recuerda haber salido de allí con una sensación de haber amado la experiencia.

Habían pasado muchas noches conversando sobre la fe, sobre el cristianismo; pero, con el tiempo, quedó claro que la Iglesia Católica era la que «tenía más sentido», afirmó Sydney.

Recordó un momento que la pareja compartió en la cervecería Reformation Brewery, tras una conversación conjunta sobre la fe. Allan le preguntó a su esposa: «Jesús realmente resucitó de entre los muertos, ¿verdad?». A lo que Sydney respondió: «Me temo que sí; creo que lo hizo».

Los dos se conocieron en la Escuela Secundaria Forsyth Central, en Cumming. No fueron novios durante la secundaria, sino que comenzaron a salir después de que Sydney se graduara. Aunque Allan se encontraba en Alemania, mantuvieron una relación a distancia.

Antes de decidirse por la Catedral Christ the King, asistieron a iglesias de diversas tradiciones cristianas. Según comentó Sydney, la mayoría de las iglesias no denominacionales no terminaron de convencerlos.

Allan buscó la catedral porque creía que era la más conocida y deseaban experimentar el catolicismo en su máxima expresión. Solo más tarde se dieron cuenta de que el corazón de la vida católica —la Eucaristía— es el mismo en todas las parroquias.

Desde hace un año, conducen desde Braselton hasta Atlanta para asistir a misa cada domingo en la catedral. Ambos subrayan que, si bien Allan encabezó gran parte de la investigación de la pareja, puso especial empeño en que su esposa llegara a sus propias conclusiones de manera autónoma. Se sienten orgullosos y felices de haber llegado al catolicismo al mismo tiempo, pero de forma independiente el uno del otro.

Durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo, los Coalla serán bautizados y confirmados, y recibirán la Eucaristía por primera vez. Para la pareja, el recorrido que comenzó como una inquietud intelectual se transforma ahora en vida sacramental.

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