OSV News photo/Benny Manser, Catholic Relief ServicesLa colecta del Plato de Arroz de CRS durante la Cuaresma se considera más crucial que nunca tras los recortes de USAID
Published febrero 12, 2026 | Available In English
(OSV News)— “Tu también te vas?”
Esta pregunta, señaló Abena Amedormey –representante nacional de Catholic Relief Services en la nación africana occidental de Ghana– se hizo a los trabajadores de CRS durante las visitas realizadas a las comunidades beneficiarias, después de la congelación de toda la ayuda exterior de Estados Unidos en enero de 2025, dispuesta por la administración de Trump.
Para julio de 2025, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), establecida en 1961 y que en 2024 había asignado 187 millones de dólares en financiamiento humanitario a Ghana, dejó de operar de manera efectiva, con el recorte del 85% de sus programas. Como consecuencia, numerosas organizaciones de ayuda que operaban en el país cesaron igualmente sus actividades.
No obstante, CRS no ha interrumpido sus operaciones.
La organización está sobreviviendo; sin embargo, los profundos recortes al financiamiento de USAID han convertido su colecta anual Plato de Arroz de CRS más esencial que nunca.
Este programa cuaresmal familiar de Catholic Relief Services –la agencia oficial de asistencia y desarrollo de la Iglesia católica en Estados Unidos– Plato de Arroz ofrece a las comunidades de fe en todas las diócesis del país la oportunidad de materializar su fe en acciones concretas.
Desde 1975, el emblemático “plato de arroz” –una caja de cartón de vivos colores destinada a la limosna, una característica anual habitual de la Cuaresma en parroquias de todo el país– ha convocado a los católicos a la oración, el ayuno, y la donación en solidaridad con los pobres del mundo.
“Contamos con un alto nivel de reconocimiento en Ghana”, afirmó Amedormey. “La población conoce que nosotros traemos alivio y que trabajamos con los grupos más vulnerables, particularmente en zonas donde otras organizaciones no suelen intervenir. Nuestro trabajo se concentra en las regiones más remotas, de difícil acceso, en las comunidades más expuestas, y con la gente más vulnerable”.
Presente en el país desde 1958 –apenas un año después de la independencia de Ghana de Gran Bretaña– Catholic Relief Services Ghana trabaja para atacar la pobreza con un enfoque integral, operando proyectos para mejorar la salud materno infantil, la ampliación del acceso al agua potable y saneamiento, el fortalecimiento de la producción agrícola, y la promoción de mecanismos comunitarios de ahorro y crédito.
“Tenemos una convicción sólida respecto a la sostenibilidad — porque nosotros no queremos venir, apoyarlos y después irnos”, explicó Amedormey. “Es como se dice ‘enseña a un hombre a pescar’, nosotros no queremos proveer pescado y después irnos, nosotros queremos que ellos vayan a pescar”.
Sin embargo, con el cierre operativo de USAID, esta misión está bajo amenaza.
“El gobierno ghanés experimentó un déficit sustancial de financiamiento en el sector salud”, manifestó Amedormey, “situación que también se extendió al ámbito educativo, particularmente en programas de alimentación escolar y capacitación docente”.
Estas interrupciones adicionales afectaron igualmente el desempeño de otras organizaciones no gubernamentales.
“Numerosas instituciones debieron cesar operaciones de forma inmediata, implementar despidos masivos, y suspender programas”, agregó Amedormey. “Estos despidos afectaron a trabajadores del sector salud, oficiales de extensión agrícolas, trabajadores sociales, y personal administrativo. En muchas comunidades, nombres y personas que eran muy conocidas por brindar apoyo debieron empacar y retirarse abruptamente”.
Los productores agrícolas dejaron de recibir fertilizantes subsidiados, semillas mejoradas, y asistencia técnica, todos ellos orientados a incrementar los rendimientos de sus cultivos.
La formación docente especializada fue suspendida, mientras que los estudiantes que dependían de los programas de alimentación escolar enfrentan mayores niveles de incertidumbre sobre la continuidad de estos programas.
De acuerdo con Amedormey, “el impacto agregado de estas medidas fue considerable”.
No obstante, la representante de CRS se mantiene firmemente optimista.
“Una de las prioridades de CRS ha sido procurar, en la medida de lo posible, a mitigar los vacíos generados”, afirmó.
La revista médica británica The Lancet, publicación académica revisada por pares que se fundó en 1823, estimó que la asistencia de USAID habría contribuido a salvar más de 91 millones de vidas en las últimas dos décadas, incluidas aproximadamente 30 millones de vidas infantiles.
Sin embargo, las proyecciones del mismo medio, publicadas en julio de 2025, fueron desalentadoras.
“Nuestras estimaciones indican que, a menos que se reviertan los recortes abruptos de financiamiento anunciados e implementados en la primera mitad de 2025, podría producirse un número sustancial de muertes evitables hacia 2030”, advirtió The Lancet. El estudio estimó que cerca de 14.1 millones de personas podrían morir en dicho período, de las cuales más de 4.5 millones corresponderían a menores de cinco años.
Estimaciones que sugieren hasta 300.000 muertes en menos de los seis meses posteriores a la interrupción del financiamiento por parte de USAID comenzaron a circular en ámbitos demográficos académicos. En tanto que, el filántropo y fundador de Microsoft, Bill Gates, responsabilizó públicamente al empresario tecnológico Elon Musk –quien encabezó, por menos de un año, el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE por sus siglas en inglés) y alardeo públicamente sobre reducir drásticamente a USAID– por presunta negligencia.
“La imagen del hombre más rico del mundo causando la muerte de los niños más pobres del mundo, no es la mejor”, afirmó Gates. Por su parte, Musk respondió instando a Gates a “presentar evidencia”.
Mientras ambos multimillonarios sostenían su debate en los medios, los trabajadores humanitarios a nivel global enfrentaban dificultades para proporcionar la asistencia que previamente ofrecían.
“El principal cambio ha sido la reducción de nuestra capacidad para proveer asistencia a las poblaciones que estamos llamados a servir alrededor del mundo”, explicó Beth Knobbe, asesora de movilización eclesial de CRS. “Esta capacidad se ha visto limitada en ciertos aspectos, dadas las reducciones sustanciales en la ayuda humanitaria de Estados Unidos. Dichos recortes han sido sumamente devastadores para las comunidades a las que CRS presta asistencia”.
Knobbe subrayó a OSV News que “el aumento del hambre se ha dado como consecuencia de factores como la inflación, los aranceles, los desastres naturales continuos, y la violencia a escala mundial.”
“El hambre constituye un fenómeno persistente”, advirtió. “Hubo un tiempo que en hicimos avances tremendos en la lucha contra el hambre global. Y lo que estamos viendo –desde el inicio de la pandemia del COVID-19– es una reversión significativa”.
Según el Global Report on Food Crises 2025, publicado por la Food Security Information Network, en el marco de su colaboración con la Global Network against Food Crises “en 2024, más de 295 millones de personas en 53 países y territorios experimentaron niveles agudos de hambre, un incremento de 13,7 millones respecto a 2023”.
El llamado a vivir la Cuaresma
“En este contexto, resulta más importante que nunca que los católicos puedan tomar seriamente esta llamada a vivir cuaresma”, afirmó Knobbe. “CRS Plato de Arroz ofrece una oportunidad para crecer verdaderamente en solidaridad con nuestros vecinos del mundo mediante la oración, el ayuno, y la limosna”.
“Dicha limosna adquiere una importancia crítica”, añadió, “considerando la magnitud de las necesidades tanto en casa como alrededor del mundo”.
De acuerdo con Knobbe, aproximadamente 11.000 parroquias y escuelas católicas participarán en la campaña de 2026.
En Honduras –donde CRS está presente desde 1959 y concentra sus programas en agricultura, educación, emergencias y acceso a agua potable– los desafíos también se están intensificando, y junto a esta, la importancia crítica de la asistencia derivada de la colecta Plato de Arroz de este año.
“Se trata de una pérdida significativa”, señaló Haydee Díaz, directora nacional de CRS en Honduras con relación a los recortes de USAID. “Esto debido a que el gobierno no dispone de recursos suficientes para llevar adelante mejoras que puedan transformar el sistema educativo a lo largo del tiempo y derivar en una población mejor educada. Donde hay más oportunidades de empleo, mejora el bienestar general y la capacidad de las personas para permanecer en sus lugares de origen sin enfrentar presiones migratorias.”
Mientras tanto, la nación centroamericana se alista para el próximo desastre natural que deberá afrontar sin la asistencia de USAID, que totalizó 152 millones de dólares en 2024.
“Existe una preocupación sustancial respecto a la respuesta ante huracanes de gran magnitud”, señaló Díaz. “Porque ha sido el gobierno de Estados Unidos el principal proveedor de recursos para fortalecer la respuesta ante huracanes en Honduras. Que puede hacer un país pobre como Honduras para afrontar tales contingencias?”
La reducción de la ayuda estadounidense, en combinación con mayores restricciones migratorias, configura, según Díaz, una irónica paradoja.
“Como americanos, promovemos la permanencia de las poblaciones en sus países de origen para que no migren a Estados Unidos”, observó Diaz. “No obstante, se han reducido programas orientados precisamente a fortalecer dicha permanencia”.
Este proceso genera efectos en cadena que impactan en múltiples dimensiones.
“Nadie gana cuando los niños no obtienen educación, y el país permanece pobre y no tiene la habilidad de atraer empleo e inversión de otros países, porque no tiene una fuerza de trabajo educada”, afirmó.
Asimismo, Díaz enfatizó que “No resulta beneficioso para Estados Unidos contar con países vecinos en el sur que sean pobres y cuya población perciba que ellos no tienen futuro”. Y añadió que “eso es lo que solían hacer los programas de USAID. (La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) USAID desempeñaba un papel relevante para dar a la gente esperanza de que ellos lo podían lograr, que ellos tenían apoyo y que podían luchar”.
A pesar de este panorama, al igual que Amedormey en Ghana, Díaz mantiene una valoración positiva, particularmente cuando la colecta anual del Plato de Arroz de CRS se encuentra a la vuelta de la esquina.
“Ha sido altamente inspirador constatar la generosidad de los individuos en un período particularmente complejo, caracterizado por amplios recortes en la ayuda internacional y el desmantelamiento de programas de asistencia”, indicó Díaz. “Resulta igualmente significativo observar cómo muchas personas han intensificado su participación y han comenzado a contribuir”.
Kimberley Heatherington es corresponsal de OSV News. Escribe desde Virginia.