Atlanta
Sacerdotes nacidos en el extranjero celebran cambio de restricciones para visas de trabajadores religiosos
Published enero 27, 2026 | Available In English
ATLANTA—Un cambio en la normativa federal que reduce las restricciones para las visas de trabajadores religiosos está brindando alivio a los sacerdotes católicos que sirven en la Arquidiócesis de Atlanta. Durante meses, el clero de origen extranjero se ha enfrentado a la incertidumbre de tener que marcharse debido a las políticas de inmigración vigentes.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) anunció el 14 de enero una norma final provisional que reduce los tiempos de espera para las visas R-1 para trabajadores religiosos. El cambio elimina el requisito que indica que los trabajadores religiosos deben residir fuera de los Estados Unidos durante un mínimo de un año después de alcanzar el límite de cinco años de la visa antes de volver a solicitarla.
Si bien los titulares de visas R-1 aún deberán salir del país, ya no existe un período mínimo de tiempo que deban permanecer en el extranjero antes de regresar con una nueva visa R-1 por otros cinco años.
“Estamos tomando las medidas necesarias para garantizar que las organizaciones religiosas puedan continuar brindando los servicios de los que dependen los estadounidenses”, dijo un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional en un comunicado. “Los pastores, sacerdotes, monjas y rabinos son esenciales para el tejido social y moral de este país”.
Varios defensores de organizaciones católicas, incluyendo la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos, han presionado para obtener soluciones a los retrasos en la tramitación de visas que han amenazado la estabilidad parroquial. El impacto se ha sentido en Georgia, donde 11 sacerdotes que sirven en la Arquidiócesis de Atlanta tienen visas R-1.
“Este cambio reconoce que nuestros sacerdotes nacidos en el extranjero son esenciales para el bien de la sociedad”, dijo el obispo auxiliar de Atlanta, Bernard Shlesinger. “Ellos son los rostros de nuestra creciente y diversa comunidad”.
El Padre Vanderley Oliveira, administrador de la Iglesia St. Clement en Calhounde, dijo que se estaba preparando para regresar a Brasil este verano después de dos años al frente de la parroquia. Su visa le exigía salir del país antes de junio.
“La incertidumbre nos afectaba a mí y a mi comunidad”, explicó el sacerdote, quien llegó a la arquidiócesis hace cinco años después de su ordenación en Brasil en 2002. La parroquia sirve a 1.500 familias.
Aunque el sacerdote había decidido afrontar la situación con confianza, sabía que una ausencia de un año amenazaba con interrumpir las iniciativas pastorales que estaban echando raíces. La arquidiócesis estaba trabajando con obispos en Brasil para organizar una asignación temporal durante su ausencia.
Cuando anunciaron el cambio en la política, “la alegría inundó nuestra comunidad”, dijo el Padre Oliveira. “Como popularmente dicen, cuando el pastor se regocija, el rebaño también lo hace”.
El Padre Leandro Nunes Teixeira, administrador de la Iglesia St. Theresa of the Child Jesus en Douglasville, expresó un alivio similar.
“Es maravilloso permanecer en una comunidad que amo tanto y en la cual me siento plenamente integrado”, indicó.

El Padre Leandro Nunes Teixeira, originario de Brasil, celebra el 40 aniversario de la Iglesia de St. Theresa of the Child Jesus con sus feligreses el otoño pasado. El sacerdote, el único que sirve en la iglesia de Douglasville, agradece el reciente cambio en la normativa federal que reduce las restricciones para las visas de trabajadores religiosos. Foto cortesía de la Iglesia St. Theresa of the Child Jesus.
La parroquia de Santa Teresa sirve a unas 1000 familias provenientes de más de 25 países. Con su visa a punto de expirar en 2027, el Padre Teixeira había estado preparándose para su regreso a Brasil, donde fue ordenado sacerdote en 2009.
“Afortunadamente, ahora podré continuar mi trabajo aquí, lo cual me hace muy feliz”, dijo. “Nuestra comunidad es creciente, vibrante y multicultural. Estoy agradecido de poder quedarme y seguir construyendo nuestra nueva iglesia”.
El Padre Teixeira es el único sacerdote que sirve en Santa Teresa.
El Arzobispo Paul S. Coakley de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), y el Obispo Brendan J. Cahill de Victoria, Texas, presidente del Comité de Migración de la USCCB, acogieron con beneplácito el cambio en la normativa del Departamento de Seguridad Nacional.
“Estamos enormemente agradecidos por el trabajo que está haciendo la Administración para abordar ciertos desafíos que enfrentan los trabajadores religiosos nacidos en el extranjero, sus empleadores y las comunidades estadounidenses a las que sirven”, dijeron los obispos en una declaración conjunta.
“Este cambio específico es un paso verdaderamente significativo que ayudará a facilitar servicios religiosos esenciales para los católicos y otras personas de fe en todo Estados Unidos, minimizando las interrupciones en ministerios sumamente importantes”, añadieron, al tiempo que instaron al Congreso a aprobar la Ley de Protección de la Fuerza Laboral Religiosa, de carácter bipartidista.
Los obispos católicos de Georgia han reafirmado estas preocupaciones. En cartas de mayo de 2025 dirigidas a los senadores estadounidenses Jon Ossoff y Raphael Warnock, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., y el Obispo Stephen D. Parkes de Savannah instaron a apoyar la legislación.
“Sin esta medida, hombres y mujeres de fe se verán obligados cada vez más a abandonar sus ministerios, lo que les impedirá satisfacer las necesidades espirituales y físicas de las personas y obstaculizará el libre ejercicio de la religión en nuestro estado”, escribieron.
Entre las dos diócesis, 33 de los 378 sacerdotes diocesanos y de órdenes religiosas están tramitando su proceso migratorio, la mayoría con visas temporales. Los obispos advirtieron que la pérdida de clérigos sería “significativamente perjudicial para las personas a las que sirven y para la comunidad católica de Georgia”.
Los defensores de los inmigrantes destacaron el impacto de la norma, aunque señalaron sus limitaciones. Miguel Naranjo, director de servicios de inmigración religiosa de la Red Católica de Inmigración Legal, afirmó que el cambio es un “paso positivo y pragmático”, pero que no resuelve por completo los desafíos que enfrentan los trabajadores religiosos.
Por ahora, como compartió el Padre Teixeira, la posibilidad de permanecer en la arquidiócesis brinda estabilidad a comunidades cada vez más diversas y en crecimiento.