Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Decatur

Capellán de católicos haitianos de Atlanta se siente feliz de ‘servirle a sus compatriotas’

By PRISCILLA GREEAR, Especial para el boletín | Published enero 11, 2018

Scalabrinian Father Carl Jean was appointed the chaplain for Haitian Catholic Community in the Archdiocese of Atlanta in December 2017. He will reside at San Felipe de Jesús Mission, Forest Park, with fellow Scalabrinian priests Father Jacques Fabre and Father Victor Códova González. Photo By Michael Alexander

DECATUR—En el 20o aniversario de su establecimiento, la comunidad católica haitiana de Atlanta celebra une bonne année o un próspero año nuevo con la asignación de su primer capellán de tiempo completo.

El Padre Jean Carl, miembro de la congregación de los Misioneros de San Carlos Scalabrinianos, comenzará su servicio como capellán de la comunidad haitiana en enero, la cual se reúne todos los domingos para celebrar la misa en francés y en creole en la iglesia de Sts. Peter and Paul en Decatur.

El primer día del año, el padre celebró la misa anual del Día de la Independencia de Haití con cerca de 500 feligreses, seguida por una recepción que incluyó joumou, la sopa de calabaza tradicional de Haití. El 21 de enero, a la 1:30 p.m., el Arzobispo Wilton Gregory celebrará la misa de instalación del capellán.

En la misa del primero de enero el Padre Carl conoció muchos haitianos entusiastas de lugares tan lejanos como la iglesia de St. Lawrence en Lawrenceville y de St. John the Evangelist en Hapeville.

“Me han acogido muy bien. Muchos están felices porque dicen que han estado esperando un sacerdote de tiempo completo por mucho tiempo, y sobre todo de Haití y que hable creole”, dijo el Padre Carl, oriundo de Cavaillon, en el sur de Haití.

Una gran población haitiana en el área metropolitana de Atlanta

Según el Instituto de Política Migratoria, el número total de inmigrantes haitianos en los Estados Unidos se triplicó de 225.000 en 1990 a 676.000 en 2015. Atlanta tiene la quinta población metropolitana más grande de haitianos con migración interna proveniente de comunidades más establecidas en New York y Florida.

En Atlanta el Padre Jacques Fabre, CS y el Padre Gilbert Exumé, ambos nativos de Haití, han celebrado la misa en Sts. Peter and Paul en adición a sus tareas primarias. El Padre Fabre es el administrador de la Misión de San Felipe de Jesús en Forest Park y el Padre Exumé es párroco de la iglesia de St. Matthew, en Winder.

“Yo soy el primer sacerdote haitiano de tiempo completo de la comunidad. Por una parte estoy muy contento de servirle a mis compatriotas. Y por otra es un desafío, ya que para guiar a estas personas en su recorrido con Dios uno debe ir más allá de sí mismo para llegarle a la gente, para dar frutos en esta obra”, reflexionó el Padre Carl. “Mi lema es que tengo que dar frutos donde Dios me ponga. Soy como una planta, una semilla. Dios me ha puesto aquí, y tengo que dar fruto”.

El Padre Carl obtuvo una licenciatura en la Fundación Universitaria San Alfonso en Bogotá, Colombia y una maestría en espiritualidad en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Creyendo en la capacidad de aprender varios idiomas, el políglota habla español, italiano, francés y creole; y actualmente está aprendiendo inglés.

Su primera asignación después de su ordenación en 2012 fue en la Misión de San Felipe de Jesús junto a su compañero scalabriniano, el Padre Fabre. Luego regresó a Haití para servir como rector en un seminario de los Scalabrinianos. La congregación sirve en más de 30 países con un enfoque misionero en los migrantes. Tras su regreso a Atlanta en noviembre, el Padre Carl reside en la rectoría de San Felipe y desea con ansias conocer a la comunidad.

“Creo que tenemos muchos haitianos aquí, pero necesitamos brindarles asistencia pastoral. Para ellos, es muy importante tener un capellán porque han pertenecido a Sts. Peter and Paul por 20 años”, dijo. “Necesito conocer a la comunidad, conocer a la gente; y necesito tener una buena relación con las personas y guiarlas hacia Dios, porque trabajamos para Dios, no para nosotros”.

En adición al Día de la Independencia Haitiana, la comunidad también celebra el Día de la Bandera de Haití el 18 de mayo y el día de la patrona de esta nación caribeña, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el 27 de junio.

Un capellán para satisfacer las necesidades de las personas

El Padre Fabre cree que tener un capellán a de tiempo completo permitirá que el ministerio responda mejor a las necesidades sociales y espirituales de la comunidad y frene el éxodo a las Iglesias protestantes.

“Definitivamente va a hacer una diferencia. La mayoría de los católicos partieron a las Iglesias protestantes y esperamos que con esta presencia, la comunidad regrese. Se fueron porque sus necesidades estaban siendo satisfechas por los protestantes”, dijo. “Espero que con esta presencia la comunidad crezca. Esto va a brindarle estabilidad”.

En términos de necesidades sociales, el Padre Fabre señaló que el nuevo capellán tendrá que evaluar el impacto de la reciente eliminación del Estatus de Protección Temporal de los haitianos tras el terremoto de 2010, que obligará a unas 59.000 personas a abandonar los Estados Unidos en julio de 2019. San Felipe, quien tiene una comunidad predominante mexicana, ha perdido a miembros semanalmente debido al incremento dramático de arrestos relacionados con inmigración en 2017, agregó el Padre Fabre.

El sacerdote cree que las habilidades pastorales y la capacidad de escuchar del Padre Carl serán buenas para ayudarle a construir el ministerio.

“Su don es ser capaz de relacionarse con las personas. Tiene talento para las relaciones humanas. Eso va a ayudarlo y también le servirá en términos de colaborar con otros sacerdotes”.

El Padre Carl cree que los feligreses pueden experimentar más plenamente el centro de su fe en su idioma nativo y comienza su ministerio sintiendo que es una nueva bendición.

“Quiero agradecerle al arzobispo por pensar en los haitianos, a todas las personas de la arquidiócesis y también a los sacerdotes haitianos que están aquí, especialmente al Padre Jacques y al Padre Gilbert, quienes continuaron celebrando la misa para la comunidad y sirviéndole espiritual y pastoralmente”, mencionó. “Cuando la misa se celebra en el idioma natal, uno vive la fe que uno siente. Es maravilloso cuando la gente tiene la oportunidad de tener un párroco de tiempo completo, una gracia de Dios”.

“Adorar en mi propio idioma”

La coordinadora de lectura Alberta Therlonge concuerda, habiéndose mudado a New York de Haití cuando era una niña. Ha asistido a la misa haitiana desde su llegada a Atlanta en 1999.

“Para mí, significa mucho poder adorar en mi propio idioma, estar cerca de mi pueblo y traer a mis hijos aquí y transmitirles la cultura, que ellos crezcan en este tipo de ambiente”, dijo Therlonge.

La coordinadora mencionó que el párroco de Sts. Peter and Paul, el Padre Bryan Small, y los sacerdotes haitianos han sido muy solidarios, pero que con un estimado de 80.000 haitianos estadounidenses en Georgia, un sacerdote de tiempo completo fortalecerá a la comunidad.

“A la gente le emociona que el Padre Carl sea nuestro capellán. Nos estamos preparando para la misa de presentación”, dijo Therlonge, quien conduce 35 minutos desde Douglasville. “Es bueno poder trabajar con alguien mano a mano para darle a los haitianos de la arquidiócesis la atención pastoral que necesitan. Agradezco al Arzobispo Gregory, que siempre ha apoyado a nuestra comunidad. Sé que él desempeñó un papel importante en hacer de este sueño una realidad”.

Ella está ansiosa de ayudar al crecimiento de la comunidad.

“Ahora podemos planificar y establecer metas diferentes para la comunidad. Poder adorar en nuestro idioma significa todo. Ahora podemos construir un legado, y tener al Padre Carl aquí ciertamente ayudará con eso, dijo. “Tenemos diferentes grupos haitianos en toda Atlanta, pero tener a alguien que proporcione cuidado pastoral y sacramental es realmente importante”, añadió. “Algunas personas no han escuchado acerca de la comunidad católica haitiana. A pesar de que hemos existido por 20 años, todavía tenemos que esparcir la voz porque existe un buen número de haitianos aquí en Atlanta”.