Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

  • During the annual Mass, Aug. 20, to welcome students back to campus at the University of Georgia Catholic Center in Athens, Archbishop Wilton D. Gregory took time during the homily to express his anguish about the hateful and racist acts of white supremacists on the campus of the University of Virginia in Charlottesville, Va. Archbishop Gregory expressed his hope that the congregation would stand up to oppose any form of bigotry at their school. Photo By Michael Alexander
  • University of Georgia freshmen students (r-l, front pew) Mariana Hernandez of Carrollton, Isabella Dobbins of Savannah, and Olivia Macik of Atlanta were among the 500 young students who provided a captive audience for Archbishop Wilton D. Gregory to address the hate and racism of white supremacists that permeated the University of Virginia in Charlottesville, Va., the week before their arrival to the Athens campus. Photo By Michael Alexander
  • A banner in front of the University of Georgia Catholic Center, Athens, facing South Lumpkin Street, welcome students back to the campus. Photo By Michael Alexander
  • Sophomores Sarah Scherer, left, of San Diego, Calif., and Ingrid Pedersen of Thomson, Ga., felt that the archbishop’s comments emphasized their role as Catholics to care about all people. Photo By Michael Alexander
  • Following the Mass, Archbishop Wilton D. Gregory, left, is interviewed by junior journalism major, Vira Halim, on behalf of the Catholic Center. Halim is a 2015 graduate of Blessed Trinity High School, Roswell. Photo By Michael Alexander

During the annual Mass, Aug. 20, to welcome students back to campus at the University of Georgia Catholic Center in Athens, Archbishop Wilton D. Gregory took time during the homily to express his anguish about the hateful and racist acts of white supremacists who marched onto the campus of the University of Virginia in Charlottesville, Va. Archbishop Gregory expressed his hope that the congregation would stand up to oppose any form of bigotry at their school. Photo By Michael Alexander


Athens

‘Las voces de los jóvenes’ pueden superar el resurgimiento de la intolerancia, dice el arzobispo

By ANDREW NELSON, Staff writer | Published agosto 24, 2017

ATHENS—El Arzobispo Wilton D. Gregory hizo un llamado a los estudiantes universitarios católicos a tener el valor religioso para responder al odio y a la intolerancia.

Dirigiéndose a cerca de 500 estudiantes en el Centro Católico de la Universidad de Georgia, el arzobispo se enfocó en dar una respuesta religiosa a los actos violentos y llenos de odio que tuvieron lugar durante una manifestación de supremacistas blancos y neonazis en Charlottesville, Virginia, el 11 y 12 de agosto.

El arzobispo asistió para celebrar la primera misa del nuevo semestre en UGA el domingo, 20 de agosto y predicó a una congregación que escucho la misa de pie.

“Las voces de odio no deben ser las ultimas voces que escuchemos”, dijo en su homilía.

Mientras que oraba para que los duros exámenes y los compañeros con hábitos molestos fueran las mayores dificultades a las que los estudiantes de Athens se tuvieran que enfrentar, el Arzobispo Gregory dijo que si las voces de intolerancia y de racismo aparecían, las voces católicas debían ser “el contrapunto a esas voces de odio”.

El Arzobispo Gregory es el líder africano-americano católico de mayor antigüedad en los Estados Unidos. Él lideró la fuerza de trabajo de los Obispos Católicos de los Estados Unidos conformada el año pasado para responder a las muertes de hombres afroamericanos desarmados por policías durante un tiroteo y a la matanza de policías.

En su homilía, el arzobispo dijo que muchos hombres y mujeres que crecieron durante la época de los derechos civiles pensaban que los agravios de los supremacistas blancos habían sido callados, y que “aunque el dilema del fanatismo y la raza aún no había sido completamente resuelto, ciertamente no era noticia de primera plana”.

“Sabemos que existen voces, voces que quizá pensamos que habían sido silenciadas o por lo menos avergonzadas lo suficiente como para no ser centro de atracción, que han vuelto con el uso de los medios de comunicación y del Internet, y que han comenzado a pronunciar palabras que pensamos que habían desparecido desde hace mucho tiempo”, dijo.

La juventud está dando un paso al frente

University of Georgia students (r-l, front pew) like twin siblings Robert and Carol Benoit of Atlanta, Henry Queen of Atlanta, Francesca Dellasala of Johns Creek, Samira Kanetkar of Johns Creek and Halona Chai of Marietta join hands for the praying of the Our Father during the first Mass of the new school year at the Catholic Center. Photo By Michael Alexander

El arzobispo pidió al grupo de jóvenes católicos que mirara a sus compañeros como una fuente de esperanza. Citó a las 40.000 personas que se reunieron en Boston el 19 de agosto para contrarrestar el mensaje de los supremacistas blancos y neonazis y al grupo de jóvenes que participaron en contra de la manifestación en Charlottesville, una de ellas asesinada por un automóvil conducido deliberadamente hacia su grupo. Heather Heyer, quien tenía 32 años de edad.
“Muchas de las voces que se levantaron en oposición al odio y al racismo, y a la intolerancia, fueron voces de gente joven, de sus compañeros, en Charlottesville, y ayer en Boston”, añadió el arzobispo.

Las personas que se contrapusieron al odio este verano son demasiado jóvenes como para recordar las marchas de los derechos civiles, 50 años atrás, contra las leyes de Jim Crow. Son de una generación que no vivió durante la “dura realidad de la segregación forzada, que nunca vieron que la gente fuera atacada con mangueras de agua o con perros”, dijo.

Sin embargo ellos son los que dieron un paso al frente.

“Muchos de estos jóvenes decidieron decir, ‘No permitiremos esto. Las voces de odio no son las ultimas que escucharemos’“.

Si las circunstancias lo exigen, dijo el arzobispo, oro para que la comunidad católica tome una postura para defender la justicia y para que “sus rostros sean los rostros de personas que digan, ‘No viviremos así. No tratamos a otros de esa manera. No creemos que esa es la forma en la que se vive en America’“.

Los estudiantes pueden respaldarse en los valores que aprendieron de sus padres, en la diversidad de sus amigos y en su fe para vivir una vida de justicia, dijo.

“Espero que haya gente en esta congregación que descubra su llamado a exigir justicia y que encuentre el valor, si la ocasión lo amerita, para abogar por la justicia y por la paz y la armonía”.

Las palabras del profeta Isaías son importantes, dijo: “Observa lo que es correcto. Haz lo que es justo”.

De pie junto a los vulnerables

Los estudiantes y líderes católicos en la ciudadela universitaria dijeron que el mensaje del arzobispo llegó en el momento indicado, ya que reforzó el fundamento de su fe. Algunos, dijeron que escuchar al arzobispo hablar sobre los disturbios desde un punto de vista religioso los inspiró a actuar en contra del odio racial.

Hay personas que se sienten “amenazados por gente racista o llena de odio”, dijo el padre franciscano John Coughlin, director del centro católico. Defender a aquellos que están amenazados es un “imperativo moral” para aquellos que siguen a Jesús, dijo.

El grupo de lectura del centro católico de este semestre se enfoca en la doctrina moral católica y el tema que tocó el arzobispo de proteger la dignidad humana es el fundamento de la perspectiva católica, comentó.

Chris Johnson, de 19, creció en la Iglesia de St. Anthony of Padua en Atlanta y servía como monaguillo durante la misa. El mensaje fue muy oportuno porque el arzobispo relacionó la fe con la justicia social, comentó, añadiendo, “Fue muy agradable escuchar este tema en la misa”.

“Siento que damos unos pasos hacia frente y unos pasos hacia atrás”, dijo Johnson, quien es afroamericano, añadiendo que en la universidad está rodeado por un diverso grupo de amigos.

Polo Vargas, de 20 años, quien asiste a la Iglesia de Holy Trinity en Peachtree City, dijo que Athens es una comunidad diversa y acogedora, pero que sin embargo, hay una necesidad obvia de entender las diferencias para que no creen conflicto.

Sarah Scherer, de 19, quien tiene una maestría en administración de empresas de San Diego, California, dijo que piensa que el mensaje del arzobispo refuerza el mandato de la fe católica de preocuparse por todas las personas.
“Es una gran parted de nuestra fe”, dijo.