Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Atlanta

Doce ordenados para el diaconado permanente

By ANDREW NELSON, Staff writer | Published febrero 9, 2017

ATLANTA — Una docena de hombres fueron ordenados el sábado 4 de febrero, para servir a la comunidad católica del norte y centro de Georgia y también para dedicarse como diáconos “a cuidar de los pobres, los solitarios, los inmigrantes, los marginados y los olvidados”.

La ordenación en la Catedral de Christ the King siguió el ritual tradicional. Los hombres prometieron obediencia al Arzobispo Wilton D. Gregory y sus sucesores y luego fueron ordenados a medida que el arzobispo oraba sobre ellos con la imposición de manos.

Unos 30 sacerdotes y docenas de diáconos se unieron al Arzobispo Gregory y al Obispo Luis R. Zarama en la ordenación, que atrajo a una gran muchedumbre.

El Arzobispo Gregory le dijo a los hombres y a la congregación que la ordenación no marca a una persona como “más inteligente, más vieja, más sabia, más santa, o más valiosa,” pero si requiere que los nuevos ministros se enfoquen en el servicio desinteresado al pueblo de Dios.

“Ellos han escuchado dentro de su propio corazón la invitación sutil pero persistente del Señor para entrar en esta orden de caridad del Evangelio”, dijo.

Durante la ceremonia, los hombres fueron investidos con una estola que cruza el pecho diagonalmente y una túnica, vestidura usada durante las liturgias. La estola estaba decorada con imágenes de un desierto y unas montañas para representar la jornada de los hombres a través de su formación. Un clavo en forma de corazón para recordarles del amor de los familiares y amigos que los acompañaron y oraron por ellos durante su jordana hacia la ordenación.

Los nuevos diáconos y sus parroquias son: Diácono Lennison Alexander, Our Lady of Lourdes, Atlanta; Diácono John Halloran, St. Philip Benizi, Jonesboro; Diácono Charles Iner, St. James the Apostle, McDonough; Diácono Tony King, Sts. Peter and Paul, Decatur; Diácono Ronald Leidenfrost, St. Brigid, Johns Creek; y Diácono John Martin, Our Lady of the Americas, Lilburn.

También, Diácono Greg Orf, Good Samaritan, Ellijay; Diácono Randall Ory, St. Oliver Plunkett, Snellville; Diácono Pablo Perez, St. Catherine Labouré, Jefferson; Diácono Leon Roberts, St. Matthew, Tyrone; Diácono Erik Wilkinson, Immaculate Heart of Mary, Atlanta; y Diácono Bradford Young, Catedral de Christ the King, Atlanta.

Actualmente hay 270 diáconos permanentes activos en la Arquidiócesis de Atlanta. Su ministerio toca muchas vidas, desde predicar, asistir en la misa y preparar parejas para el matrimonio hasta visitar a los enfermos, los presos e incluso asistir a los que viajan en el aeropuerto de Atlanta.

El Diácono King dijo que sus años de estudio le enseñaron cómo el ministerio de un diácono se centra en las personas.

“Este ministerio va mucho más allá de servir en el altar y hay una gran oportunidad para trabajar en las causas de justicia social. Viendo hacia atrás, realmente subestimé la magnitud y el potencial de esta función” dijo.

La familia una prioridad para los nuevos diáconos

En su homilía, el Arzobispo Wilton D. Gregory alentó a los diáconos en las nuevas funciones, pero les dijo que “su obligación principal seguirá siendo con sus familias y lugares de trabajo”. Los doce están casados.

Les recordó cómo servir como diáconos sería más fructífero “si mantienen su vida familiar como la prioridad incuestionable dentro de sus corazones”. Habló de la ayuda incansable de sus esposas e instó a los hombres en su día de ordenación a “renovar dentro de sus propios corazones sus promesas matrimoniales y reafirmar su amor por los hijos y nietos con los cuales Dios los ha bendecido”.

Como parte de su ministerio, dijo el Arzobispo Gregory, los diáconos deben dedicarse a cuidar de aquellos en las márgenes de la sociedad y la Iglesia. Los hombres han asumido una “obligación muy seria para trabajar de hoy en adelante por la caridad y la justicia siempre dentro de la tradición de nuestra Iglesia”, dijo.

Los marginados están en todas las comunidades, hablan cualquier idioma y son de cualquier raza, dijo.

“Como diáconos, deben hacer que su llamado más importante sea siempre buscarlos, para darles la bienvenida al corazón de la Iglesia y ofrecerles el mismo cuidado compasivo que encontrarían en Jesucristo mismo”, dijo.

Como predicadores, el Arzobispo Gregory les dijo que compartir la palabra de Dios no es sermonear o entretener. “La predicación es la palabra que invita a una conversión del corazón y a profundizar la esperanza en las promesas que Dios le hace a su Iglesia”, dijo.

La oración será vital para ellos a medida que cumplan sus deberes, dijo.

Vienen a servir de diferentes entornos

Los diáconos, de 12 parroquias diferentes, representan una diversidad de entornos, desde los que están cerca de retirarse hasta los que están en la mitad de sus carreras. Tres nacieron fuera de los Estados Unidos, en Trinidad, República Dominicana y Colombia. Algunos trabajan en industrias obreras, mientras que otros tienen experiencia en ingeniería, finanzas o tecnología.

Cuatro de los nuevos diáconos están en sus cuarenta. EL Diácono Wilkinson, de 45 años, es el más joven. Inicialmente, Wilkinson estuvo expuesto a la vocación cuando participaba activamente en su parroquia Immaculate Heart of Mary. Fue la historia contemporánea del ministerio lo que cautivó su corazón.

“Me interesé cuando entendí qué tan ligada estuvo la renovación del diaconado permanente a los sacerdotes que sobrevivieron a Dachau y el Holocausto, y cómo la noción de ‘Cristo el Siervo’ no existía en aquel momento. Fue entonces cuando decidí explorar la vocación”, dijo.

Su vocación se fortaleció al ver a diáconos en “ministerios poco conocidos y escuchados”.

El Diácono King, de 48, sintió la curiosidad de preguntarle a su párroco sobre el diaconado cuando estaba en sus treintas. Pero pospuso la decisión por varios años.

“Eso es lo que pasa con la invitación de Dios, nunca sabes cuándo, dónde o cómo vendrá. Él siempre nos está llamando. Solo tenemos que prestar atención y ser lo suficientemente obedientes para recibir el llamado y actuar acorde a su voluntad”, dijo.

En el pasado, dijo el Diácono King, que su prioridad era simplemente ir a misa con regularidad. “Sin embargo, Dios me vio atravesar un momento difícil y durante ese tiempo le prometí que sería un mejor siervo. También sabía que existía la necesidad de que una nueva generación diera un paso al frente y sirviera en el diaconado”.

Los nuevos diáconos están emocionados de poder prestarle un servicio a la comunidad, llegándole a grupos o individuos con el mensaje de Jesús.

“Me entusiasma trabajar en colaboración con la gente de nuestra parroquia y la comunidad en general para encontrar nuevas formas de diálogo y servir a aquellos que lo necesitan”, dijo el Diácono Wilkinson.

Liderando con sus corazones

Después de la Misa de Ordenación, Charlie Hicks esperó a que aparecieran los diáconos recién ordenados en el congestionado Kenny Hall de la catedral.

“Es un tipo excepcional”, dijo Hicks refiriéndose a su cuñado, el Diácono King. “Es un hombre muy simpático, tiene un corazón bondadoso y es muy bueno con los niños”.

John Harris ha asistido a las clases de Biblia para hombres los miércoles en la mañana en la Catedral de Christ the King por unos 10 años. Él ha visto al Diácono Young llevar a cabo tareas de liderazgo.

“Tiene un gran sentido del humor. Es un gran conocedor de las escrituras”, dijo Harris.

El nuevo diácono que tiene 55 años, tiene un talento para observar acontecimientos históricos y aplicar sus enseñanzas a la vida cotidiana, dijo. Harris dijo que su amigo, quien posee un profundo deseo de servir, sería un buen diácono.

Amelia y Verónica Martin abrazaron a su hermano mayor, el Diácono Martin, después de finalizada la misa. La familia iría más tarde a visitar a su padre, cuya edad no le permitió asistir a la ceremonia. La familia creció en Colombia, Sur América, y el Diácono Martín, de 54 años, que trabaja como agente de seguros en Tucker, servirá a la misión de habla hispana de Our Lady of the Americas.

“Tiene un gran corazón y le encanta servir a la gente,” dijo Verónica Martin de su hermano.

Amelia sonrió al recordar que su hermano era un poco buscapleitos. “Para nosotros verlo ahora así, es ¡increíble!”, dijo.

En Estados Unidos, el Diácono Martin se acercó a la Iglesia, especialmente en su antigua parroquia, St. Pius X, en Conyers, donde se involucró con la gente y el servicio, dijo Amelia Martin.

“Fue una ceremonia hermosa. Mi corazón se aceleró. Cuando lo abracé, le dije, estás más cerca de Dios”, dijo.