Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Men embrace after taking part in a prayer circle July 10 following a Black Lives Matter protest in the wake of multiple police shootings in Dallas. CNS photo/Carlo Allegri, Reuters

Washington

2016: El año en que el racismo y el temor regresaron

By RHINA GUIDOS, Catholic News Service | Published diciembre 13, 2016

WASHINGTON (CNS)—Comenzó con los disparos fatales de la policía contra ciudadanos negro desarmados. Se exacerbó el 7 de julio cuando un tirador abrió fuego contra la policía durante una marcha, asesinando a cinco oficiales en lo que se asume que fue un acto de represalia.

Líderes de la Iglesia Católica, como el arzobispo Wilton D. Gregory de Atlanta, en agosto hicieron un llamado a otros para tratar de resolver las causas del racismo detrás de tales actos violentos. Pero nadie se imaginaba entonces que las frustraciones sobre la raza y el racismo en Estados Unidos, que comenzaron con los tiroteos de la policía, estaban a punto de empeorar en la última parte del 2016.

Durante una conferencia de prensa durante la asamblea general de los obispos estadounidenses en Baltimore en noviembre, el arzobispo Gregory dijo que la reacción a la elección presidencial había añadido tensión este año debido a cuestiones de raza en el país.

Los que trabajan con comunidades multiculturales, como Jordan Denari Duffner, quien estudia islamofobia en el Bridge Initiative de la universidad Georgetown, dijo que los comentarios que se hicieron durante la campaña llevaron a algunas personas a aceptar la postura de “rechazo de otros”. Cuando se trata de islamofobia, ella dijo, una persona que otros piensen que “parezca musulmán”, bien sea debido al color de su piel o a lo que viste, corre el riesgo de ser atacado.

Esa actitud de estar “contra los otros”, dicen algunos, ha resultado en un aumento de odio y racismo. El centro Southern Poverty Law Center dijo que 10 días después de la elección se registraron casi 900 reportes de intimidación en toda la nación. Muchos sucedieron en lugares públicos o en iglesias, en el trabajo, en escuelas y hasta en supermercados.

En una columna reciente escrita para Catholic News Service, el arzobispo Gregory dijo que “la creencia de que un grupo es superior a otro debido a su raza es una enfermedad moral grave cuya recurrencia, agresividad y persistencia deberían asustarnos a todos”. El racismo claramente no ha desaparecido en el pais, él dijo.

Él advirtió que “siempre que uno juega con los temores de algunas personas y depende de la ignorancia de los demás, el racismo florece”. Como estrategia política, puede ayudar a asegurar votos, “pero destruye la unidad nacional y nuestro futuro”, dijo.

La desigualdad económica que existe en tantas comunidades, él dijo, se ha usado para poner a un grupo de personas en contra de otros y cuando a un grupo se le hace sentir que su situación económica resulta por consentir a otros, en muchos casos “la reacción es una respuesta racista”, dijo el arzobispo.

Es entonces cuando un país comienza a escuchar las actitudes siguientes: los inmigrantes se están robando nuestros trabajos, la ayuda del gobierno solamente recompensa a los vagos, y la gente blanca pobre ha sido olvidada, dijo.

Él añadió que “las condiciones necesarias para la transmisión del racismo se mezclaron completamente con tales actitudes durante el reciente proceso de las elecciones.” Y si no se enfrentan, “el pronóstico es triste”.

La hermana Patricia Chappell, directora ejecutiva de Pax Christi USA, dijo que esta elección “mostró la polarización racial pero también económica en medio de la cual se encuentra nuestro país” y que se había hecho aparente anteriormente este año.

La hermana Chappell, quien es negra y miembro de las Hermanas de Nuestra Señora de Namur, dijo que nunca ha visto el nivel de violencia y odio contra tantos grupos—musulmanes, inmigrantes y otros—como vio durante la elección y que ha causado tanta preocupación.

Pero, aun en estos tiempos de conflicto algunas cosas positivas han surgido, dicen la hermana Chappell y Duffner.

Duffner dijo que se puede palpar la solidaridad entre grupos que han sido victimas del odio, por ejemplo, la solidaridad entre judíos y musulmanes o la comunidad negra y los que han sido víctimas de la islamofobia. Ella señaló que los miembros de la Iglesia Católica deben hacer más para humanizar a grupos que fueron demonizados durante la elección.

Ella citó cifras de una encuesta del 2016 del Brookings Institute y Public Religion Research Institute que muestran la diferencia entre los católicos blancos y los católicos de otras etnias raciales. La encuesta mostró que, aunque la iglesia en el país es más diversa que nunca, ciertos prejuicios existen.

Los resultados de la encuesta de Brookings-PRRI del verano del 2016 mostró que más de la mitad de los católicos blancos dijeron que la discriminación contra los blancos es tan fuerte “como la discriminación contra los que no son blancos”. Más de la mitad apoyó una “prohibición musulmana” y dijeron que los inmigrantes son una carga para el país porque “ellos toman empleos, vivienda y servicios médicos”. Las cifras contrastaron lo que piensan los católicos latinos, el segundo grupo étnico más grande en la iglesia. Ellos dijeron, con un 62 por ciento, que “la discriminación contra los blancos no es un problema tan grande como la discriminación contra los negros y otras minorías en Estados Unidos”. Los católicos latinos rechazaron fuertemente una “prohibición musulmana” contra los inmigrantes, con solamente el 25 por ciento a favor. Ellos también dijeron (el 74 por ciento) que los inmigrantes fortalecen el país y no son carga.

“Como católicos debemos estar conscientes de los prejuicios raciales y religiosos”, dijo Duffner.

Por su parte, Pax Christi USA ha renovado su compromiso de trabajar por la justicia e igualdad, dijo la hermana Chappell. La organización continuará educando a otros y se expresará abiertamente contra la injusticia, dijo. Ella añadió que decir que para poder hacer “grande a Estados Unidos otra vez”, el slogan de Donald Trump, hay que negar entrada a los musulmanes al país y hay que atacar a los inmigrantes y a las minorías “no es la manera de desarrollar relaciones” que puedan ayudar el país o a la humanidad.

La campaña de Trump, ella dijo, tiene que reconocer los comentarios hechos por el candidato que jugaron con los temores de los demás y han dado impulso al movimiento de supremacía blanca. Durante su campaña, él dijo que refugiados musulmanes no deberían ser admitidos al país hasta que hubiera un sistema establecido para una “extrema investigación” de ellos. Él habló sobre deportar a los inmigrantes que están en este país sin permiso legal.

El presidente electo Donald Trump en varias ocasiones ha dicho que no es racista y su equipo de transición en un comunicado del 29 de noviembre dijo que él denuncia el racismo en todas sus formas.

“Pensar de otra manera es una completa representación errónea del movimiento que unió a estadounidenses de todos los trasfondos”, dijo el comunicado. El que piense que “estos actos insensatos son el resultado de la elección es decepcionante y ofrece una excusa por su terrible comportamiento”, dijo el comunicado.

Pero al ver las selecciones para su gabinete y administración, uno no siente que Trump y sus seleccionados sean aliados de la gente marginada y oprimida, dijo la hermana Chappell.

“No veo señales de él extendiéndose hacia aquellas comunidades que tradicionalmente continúan sufriendo la opresión”, ella dijo. “Tengo la esperanza de que lo haga. Tengo esperanza … quiero que cumpla su palabra … tenemos que esperar y ver”.

“Cuestiono sus motivaciones”, ella continuó. “Pero por otro lado tengo fe y tengo que confiar y esperar y ver cómo él responde en términos de verdaderamente moverse a unificar a los Estados Unidos. Creo que tenemos que encontrar una manera, como país, de aceptar otra vez que todos son bienvenidos, todos tienen un lugar y simplemente tenemos que encontrar una manera de unirnos porque todos somos hermanos y hermanas”.

El arzobispo Gregory dijo que la nueva administración “tiene que reconocer … el impacto letal que el racismo y el comportamiento racista” tienen en el país y su gente.

“Las palabras y los lemas racistas pueden inflamar la violencia y hacerle gran daño a la fibra de nuestro país”, dijo.