Georgia Bulletin

The Newspaper of the Catholic Archdiocese of Atlanta

Los jóvenes tocan instrumentos y cantan para el Señor

By MICHAEL ALEXANDER, Fotógrafo | Published septiembre 28, 2016

A veces salgo a una asignación fotográfica con una idea en mi mente, y luego descubro algo más en el proceso. Ese fue el caso la semana pasada cuando fui a la iglesia de St. Thomas Aquinas, en Alpharetta a fotografiar al Diácono Joe Pupo.

El Diácono Pupo estaba sirviendo con el celebrante principal y párroco, Monseñor Daniel Stack, la misa en español de las 7:00 p.m. de los jueves, pero mi atención se dirigió a las bellas voces e instrumentos del coro juvenil del Divino Niño Jesús. Esa noche en particular, además de los vocalistas, había siete jóvenes tocando la mandolina, cinco la guitarra acústica, uno el bajo y algunos percusionistas.

“Esta es probablemente mi misa favorita,” dijo Monseñor Stack antes de que empezara su homilía. “Me encanta como cantan estos niños”.

Stephanie Iniguez, 13 y Julio Bello, 10, tocan las guitarras. Stephanie y Julio aprendieron a tocar la guitarra a los nueve años. Foto por Michael Alexander

Stephanie Iniguez, 13 y Julio Bello, 10, tocan las guitarras. Stephanie y Julio aprendieron a tocar la guitarra a los nueve años. Foto por Michael Alexander

Martin Torres formó el coro en septiembre de 2011 y hoy tiene unos 40 miembros, menores de 17 años. Marcela Guzmán de 24 años, forma parte del coro bajo la dirección de Torres y da clases de guitarra y mandolina a los niños. Torres y Guzmán son de descendencia mexicana, pero muchos de los padres de los niños provienen de Colombia, El Salvador y México.

Kelly Guartado, 12, dice que el coro es divertido, porque aprenden cosas nuevas y hacen nuevos amigos.  Christian Zuluaga, 12, ha estado en el coro por casi un año. Zuluaga, nació ciego, y hace un esfuerzo adicional en memorizar todas las canciones del repertorio. “Disfruto cantándole a Dios”, dijo Zuluaga.

Después de la misa, Torres señaló a dos niñas diciendo que lloraron cuando por primera vez aprendieron a tocar la guitarra y la mandolina. “La palabra ‘no puedo’ no existe en nuestro vocabulario”, dijo Guzmán. “Como muchos otros, ellas perseveraron y ahora son músicas dedicadas y talentosas”.

El coro ensaya los lunes por la noche y cantan los jueves a las 7:00 p.m. en la misa en español. “Los niños me han enseñado mucho”, dijo Torres. “Ellos son honestos y ponen todo su empeño en el coro”. Torres pensó que era importante proveer un coro como una salida para los niños, para aprender sobre Dios, evitar las drogas y pandillas y aprender a amarse unos a otros.

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